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El camino en el jardín

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Rikyu observaba cómo su hijo barría y regaba el camino del jardín.

¡No está lo suficientemente limpio! dijo Rikyu cuando Shoan había terminado su trabajo, y  le ordenó continuar intentándolo. Tras una agotadora hora más el hijo se dirigió a él:

“Padre, ya no hay nada más que pueda hacer. He fregado los peldaños por tercera vez, he regado las linternas de piedra y los árboles, el musgo y los líquenes brillan con un verdor fresco. No he dejado ni una rama, ni una hoja en el suelo”

“¡Idiota!” Le reprendió el maestro de té “Ésa no es manera de barrer un camino en el jardín”. Diciendo esto, Rikyu se adentró unos pasos en el jardín y agitó un árbol, esparciendo sobre el jardín hojas doradas y  carmín, retazos del Otoño.

Este fragmento del “Libro del Té” de Kakuzo Okazura es la más hermosa ilustración que he encontrado hasta la fecha de que el auténtico refinamiento busca la naturalidad, aunque lograrla suponga grandes trabajos .

Teísmo

the book of tea

Este libro escrito en inglés hace algo más de un siglo por Kakuzo Okakura consigue resumir para un público occidental la esencia de la cultura y el arte japoneses en apenas cien páginas . Más que un libro sobre el té es un libro sobre el “teísmo” que es como el autor denomina a la filosofía estética y vital que nació en China en el siglo VIII y floreció en Japón setecientos años después, determinando su visión del mundo, la moral, el arte y la arquitectura.

En siete breves capítulos, Okakura evoca toda la densidad estética y filosófica que se condensa en la ceremonia del te, pasando de la historia de las diferentes formas de consumir la planta a un análisis de la arquitectura de la casa de té y de los principios que rigen su decoración interior, el arreglo de flores,  el relato de episodios significativos de la vida de los grandes maestros del té y las ideas que los inspiraron, y consigue transmitir la importancia de encontrar lo hermoso en lo cotidiano y  de cultivar lo vacío, lo inacabado y la naturalidad.

Un clásico engañosamente simple -empecé a releerlo nada más terminarlo- que contiene enseñanzas profundas sobre lo que constituye una vida (y una muerte) bella y plantea una demoledora crítica de la estética de la permanencia, la repetición, la simetría y la perfección propia de Occidente.