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Merle Haggard (1937-2016)

Merle Haggard

Johnny Cash tocó en San Quintín y Merle Haggard -tras unos años salvajes de saltar de tren en tren como su héroe Jimmie Rodgers, de huir hacia adelante, de curros estacionales y de delincuencia juvenil intentando escapar de sus miserables orígenes en un poblacho californiano de inmigrantes de la Gran Depresión- no sólo estuvo allí aquel día sino que pasó encarcelado en el célebre presidio tres largos años que marcaron sus canciones como inspiración directa (“Sing Me back Home“) o provocándole sentimientos de culpa (“Mama Tried“)- y, aunque durante una época encarnase los valores más rancios de la América profunda frente al despendole hippie (el grimoso himno “Okie from Muskogee“), hoy lo amamos por lo que importa: sus inolvidables canciones sobre la botella, la cárcel, el trabajo, el amor y demás vivencias de aquella gente humilde entre la que nació y creció y a la que siempre consideró los suyos. Descanse en paz.

R.I.P. John Morthland

book_best_morthland200pxGracias al blog de Milo Miles me entero de la muerte del gran crítico John Morthland. Su libro “The Best of Country Music” fue mi guía para empezar a profundizar en el género y continúa siendo uno de mis libros musicales de cabecera; y considero su recopilatorio “Okeh Western-Swing” una de las mejores introducciones a ese estilo. Gracias a él me hice con la gloriosa caja de 8 lps de “Smithsonian Collection of Classic Country Music“, con aquellas otras de Time-Life dedicadas respectivamente a “Women” y “Duets“, y conocí a Darby & Tarlton, a los Louvin Brohers, a Gary Stewart y a tantos y tantos otros que ahora forman parte de mi dieta habitual. Descanse en paz.

Un café y me voy

De camino al trabajo, mientras escuchaba una antología de éxitos de música country (el volumen correspondiente a 1961 de la fantástica serie “Dim Lights, Thick Smoke and Hillbilly Music“),  di un respingo al reconocer una letra que me resultaba extrañamente familiar pero cuya melodía era nueva para mi. Miré el título en el ipod y vi que se trataba de la lacrimógena “I’ll Have Another Cup of Coffee (Then I’ll Go)” del semi-olvidado Claude Gray, en la que un hombre cuenta su última visita a esa casa familiar a la que ya no podrá volver tras el divorcio que está a punto de consumar. Trae la pasta que le ordenó el abogado y quiere pasar a besar a sus hijos mientras duermen y tomar una última taza de café “dulce y cálida” como el amor que sentía al abrazar a su (ex) esposa.

Tras descartar el “One More Cup of Coffee” de Bob Dylan, caí en la cuenta de que se trataba de la alegre tonada “One Cup Of Coffee” que cantaban unos bisoños Bob Marley y los Wailers a un ritmo mucho más acelerado que me había impedido hasta la fecha fijarme en su triste trasfondo.

Aunque son muy frecuentes las versiones jamaicanas de éxitos pop o soul norteamericanos, dice mucho de la falta de prejuicios musicales de Bob Marley que se animase a versionar este éxito country.

Blues hablados

El blues, además de cantado, puede ser hablado, aunque entonces de blues le quede poco más que el nombre. Los “talking blues” se acercan más al country o al folk blanco que a lo que generalmente entendemos como blues (aunque éste sea algo tan difícil de definir). Yo me los encontré por primera vez entre los primeros discos de Bob Dylan, que los aprendió de Woody Guthrie (y John Greenland ) quien, a su vez, se inspiró en el olvidado Christopher Allen Bouchillon. Estos son algunos de mis favoritos:

Smoke Smoke Smoke (that cigarette)”-Tex Williams (1947)

El gran Merle Travis y Tex Williams compusieron al alimón esta hilarante canción sobre la adicción a la nicotina que obliga a sus víctimas a detener cualquier cosa que estén haciendo para calmar el mono (incluido hacer esperar a San Pedro en las puertas del cielo para echar un pitillito antes de pasar). La descubrí en la fenomenal antología de Bear Family “Dim Lights, Thick Smoke and Hillbilly Music

“Swamp Root”- Harmonica Frank Lloyd (1951)

Uno de los más curiosos hallazgos blues del catálogo de Sun Records.

All American Boy”- Bobby Bare (1958)

Basada en la entonces candente historia del joven Elvis Presley, la canción nos relata su ascenso y primeros éxitos hasta que recibió la llamada del tío Sam. Como curiosidad, el propio Dylan (con the Band) hizo una versión en las “Basement Tapes”.

Talking World War III Blues“- Bob Dylan (1963)

La primera vez que me encontré con un “talking blues” fue en este largo tema de la segunda cara “The Freewheelin’Bob Dylan”,  uno de los escasísimos discos de “pop-rock” que había en la enorme discoteca paterna (los otros eran “Wish you Were Here”, “L.A. Woman”, “Who’s Next”, “Songs from Leonard Cohen”, “Blonde on Blonde”, el “Live” de Marley y los Wailers,  y un grandes éxitos de Simon & Garfunkel; todos ellos fundamentales en mi educación musical).

Dang Me”- Roger Miller (1964)

Como prueba de que el “talking blues” no es carne de historiadores y llegó a introducirse en las listas, tenemos el primer éxito del gran Roger Miller (el de “King of the road”), compuesto en cuatro minutos en un aparcamiento y en el que mezcla unos recitados muy talking blues con su irresistible instinto pop y unas gotas de jazz y “scat-singing”.

 Blaze Foley’s 113th Wet Dream” – Blaze Foley (1989)

Claramente inspirado en Bob Dylan, este simpático tema relata una fantasía erótica del “Mesías de la cinta aislante”. Tuve la suerte de conocer su música el año de su muerte, un par de décadas antes de su reivindicación global con documentales, tributos y reedición de sus discos. Su cinta “Live at the Austin Outhouse (and not there)” fue parte importante de la banda sonora de mi adolescencia.

Talking New Bob Dylan“- Loudon Wainwright III (1992)

Hilarante parodia/homenaje al bardo de Minessota en su 50 cumpleaños.

La conciencia de la Jet del Chevrolet

Bienaventurados los que tienen a sus antepasados en el infierno” nos decía mi abuelo para transmitirnos que, para forrarse, es imprescindible hacer cosas que Dios no ve con buenos ojos y que, por esa razón, sólo los que han heredado la riqueza de pecados de generaciones anteriores pueden llevar una vida despreocupada.

Me acordé de sus palabras al fijarme por primera vez en la letra del clásico country “Satisfied Mind” que se basa exactamente en la misma idea: no envidies el dinero ajeno porque solo uno de cada 10 ricos tiene la verdadera riqueza: una conciencia tranquila.

Mi versión favorita es  la del último disco de Johnny Cash (el esencial “Ain’t No Grave”), que tiene una profundidad especial por cantarla alguien que ve muy cerca la muerte y se acerca tranquilo a ella.

Y , como contrapunto a la crepuscular meditación de Cash, traigo otra canción que también trata asuntos de clase pero desde una perspectiva mucho más festiva: Los amantes se enamoran en Roma (Georgia), se declaran en Atenas (Texas),  se besan por primera vez en Paris (Tennessee) y se chotean de los millonarios proclamando orgullosos lo felices que se sienten de no pertenecer a la jet set (sino a la jet del Chevrolet), de comer birra y perritos (en vez de entrecot y champán) y de escuchar a (Ferlin) Husky y a (Merle) Haggard (en vez de a Bach y Tchaicovsky).

La versión por excelencia  es la de George Jones y Tammy Wynette pero yo -que la conocí en el genial disco de duetos de John Prine “In Spite of Ourselves”- siempre la preferiré en las voces de Prine e Iris Dement.

Nota 1: Letra de “Satisfied Mind” (Red Hayes and Jack Rhodes)

How many times have you heard someone say “If I had his money, I could do things my way?” But little they know that it’s so hard to find One rich man in ten with a satisfied mind/Once I was winning in fortune and fame Everything that I dreamed for to get a start in life’s game Suddenly it happened, I lost every dime But I’m richer by far with a satisfied mind/Money can’t buy back your youth when you’re old Or a friend when you’re lonely or a love that’s grown cold The wealthiest person is a pauper at times Compared to the man with a satisfied mind/And when life has ended and my time has run out My friends and my loved ones I’ll leave, there’s no doubt But one thing’s for certain, when it comes my time I’ll leave this old world with a satisfied mind

Nota 2: Letra de “We’re Not the Jet Set” (Bobby Braddock)

By a fountain back in Rome I fell in love with you In a small cafe in Athens You said you loved me too And it was April in Paris when I first held you close to me Rome, Georgia, Athens, Texas And Paris, Tennessee/ No, we’re not the jet set We’re the old Chevro-let set There’s no Riviera In Festus, Missouri And you won’t find Onassis In Mullinville, Kansas No, we’re not the jet set We’re the old Chevro-let set But ain’t we got love/ No, We’re not the jet set We’re the old Chevro-let set Our steak and martinis Is draft beer with weenies Our Bach and Tchaikovsky Is Haggard and Husky/ No, we’re not the jet set We’re the old Chevro-let set But ain’t we got love No, We’re not the jet set We’re the old Chevro-let set The Prine and Dement set Ain’t the flaming suzette set Our Bach and Tchaikovsky Is Haggard and Husky We’re the old Chevro-let set But ain’t we got love

Ángeles de tugurio

De todos los géneros musicales que corren por el mundo adelante, el country es quizás el más incomprendido e infravalorado. Para muchos representa lo peor de la cultura rural norteamericana (tradicionalismo, machismo,integrismo religioso, horterismo…) y aunque, con la popularidad de eso que los modernos llaman tontamente “americana”, la versión más oscura y llorona ha ganado cierta credibilidad, sigue siendo visto con  recelo y  aprensión. Reconozco que a mí también me costó mucho más entrar que en el blues, soul, funk…pero, de hecho, la música es un continuo y no una serie de compartimentos estancos (recordemos por ejemplo que el bramido de Howlin’ Wolf nació como imitación del yodel de Jimmie Rodgers, o que algunas de las primeras grabaciones de música negra incluían violines) y avanzar en su conocimiento consiste básicamente en irse desprendiendo de prejuicios. Ahora es una parte más de mi dieta musical y he pensado que una buena manera de iniciar a los más reticentes podría ser una selección de canciones “country” interpretadas por mujeres (honky tonk angels). Vamos allá:

Carter Family- “Single Girl, Married Girl” (1927)

Los pioneros de la música country ponderan las ventajas y desventajas de los diferentes estados civiles:

Rose Maddox&Brothers- “I wish I was a single girl again” (1951)

Y la conclusión a toro pasado-¡Como me gustaría volver a ser soltera!:

Kitty Wells- “Release Me” (1954)

Hay infinidad de versiones de este estándar, pero mis dos favoritas son ésta y la lectura soul de Esther Phillips:

Brenda Lee- “Jambalaya” (1956)

La pequeña (en edad, que no en voz) Brenda Lee versionando al padre de la música country, Hank Williams.El single estaba en casa de mis abuelos y, sin saberlo, fue probablemente mi primer contacto con esta música (junto a las inmortales “When it’s springtime in Alaska it’s 40 below” de Johnny Horton y  “I can’t stop loving you” de Ray Charles):

Tammy Wynette- “Stand by your man” (1968)

Esta no es precisamente feminista pero es una canción muy bonita. ¡Y no os perdáis el peinado!:

Tracy Nelson- “I fall to pieces” (1969)

La cantante del olvidado grupo de los 60 “Mother Earth”, cantaba divinamente lo que le pusiesen delante. En 1969 se animó a grabar un maravilloso disco country, acompañada por el gran Scotty Moore y D.J. Fontana, guitarrista y batería respectivamente de muchas de las mejores sesiones del rey:

(Esta no está en youtube pero si en grooveshark, ver enlace en la nota final)

Dolly Parton- “I will always love you” (1973)

Aunque en España es más famosa por su poderosa delantera y sus papeles en películas como la espantosa “La casa más divertida de Texas”, Dolly Parton es una artista de primera fila que ha compuesto cantidad de clásicos y los canta como nadie.Sin ir más lejos, “I will always love you”- sí, la de “El guardaespaldas”- que resulta intolerable en la voz de la difunta Whitney hace equilibrio sobre la delgada linea entre lo hortera y lo sublime cuando la canta su autora Dolly:

Loretta Lynn- “The Pill” (1975)

Para los que acusan a la música country de inmovilista y reaccionaria aquí tenéis una oda a la píldora anticonceptiva (y, por cierto, una de las canciones del jukebox de la tienda Sex de Malcolm McLaren en Londres, donde se formaron los Sex Pistols):

Kate&Anna McGarrigle-“Heart like a Wheel” (1975)

Llamémosle folk, country o lo que queramos, siempre vale la pena escuchar a las canadienses hermanas McGarrigle:

Alison Krauss- “I will” (1992)

No cualquiera se atreve a hacer una versión country de los Beatles y sale victorioso:

Lucinda Williams- “I Lost It”(1998)

La verdad, no sabía cual elegir, de este disco (Car Wheels on a gravel road) me gustan absolutamente TODAS:

Nota: Para su comodidad, he montado una lista de reproducción en Grooveshark. Desgraciadamente, no tenían la salvaje “I wish I was a single girl again” de Rose Maddox y sus hermanos. La versión de “Heart like a Wheel” de youtube es una maqueta de 1971, la de grooveshark es la del disco debut.

Link lista de reproducción en grooveshark:

http://grooveshark.com/#!/playlist/Honky+Tonk+Angels/75297540

La edad de oro 2 (origen)

Retomando la analogía biológica, existe una tipología de aficionado a las artes que, en vez de venerar la etapa “clásica”, mitifica “los orígenes”. Su edad de oro no es la que corresponde a su adolescencia (ver post anterior)  sino la de la infancia del género objeto de su devoción. Son los apóstoles de lo auténtico. Si les gusta el jazz, opinan que vamos cuesta abajo desde que Louis Armstrong dejó la banda de King Oliver. Si son rockers, todo se jodió cuando Elvis se fue a la mili. Si les gusta el blues, adoran la imagen del esclavo cantando desgarradoramente mientras recoge el algodón.

Quizá la formulación más clara que yo he visto de esta postura se encuentra en el prefacio de la segunda edición del excelente libro de Nick Tosches “Country. The twisted roots of rock’n’roll”. Tosches desarrolla la idea de la siguiente manera: 

“Creo en el poder de los orígenes, una creencia en que, como lo expresa el Eclesiastés, “Lo que fue, eso será, Y lo que se hizo, eso se hará. No hay nada nuevo bajo el sol.”, en que lo que reclamamos como originalidad y descubrimiento no son más que aires y delirios de nuestra inocencia, ignorancia, y arrogancia; en que lo que se diga, fue dicho mejor- más poderosa, hermosa y puramente- hace mucho. La aurora de los dedos rosados de Homero es la más grande aurora de dedos rosados; la luna de dedos rosados de Safo, igual. No hay nueva sabiduría, sólo tontos que encuentran su camino a lo viejo; ni nueva poesía, sólo poetas tomando un aliento tan viejo como el tiempo” 

Siempre me han interesado mucho “los orígenes” y cuando encuentro algo que me gusta mucho, intento conocer de donde viene. Pero creo que cada vez que “un tonto” con sensibilidad emprende su camino a lo viejo, vuelve de la excursión con algo nuevo.

NOTA:

Pese a haber pasado de crápula outsider de la crítica musical a convertirse en exitoso autor de best-sellers (!), nadie ha considerado oportuno traducir al español los grandes libros de Tosches sobre música. No he leído la biografía del killer Jerry Lee Lewis, ni la de Dino, pero recomiendo encarecidamente tanto el citado “Country. The twisted roots of rock’n’roll” como “Unsung heroes of rock’n’roll”. La traducción del fragmento citado es mía y si alguien se anima a publicar alguno de ellos, aquí estoy para lo que haga falta.