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Blues hablados

El blues, además de cantado, puede ser hablado, aunque entonces de blues le quede poco más que el nombre. Los “talking blues” se acercan más al country o al folk blanco que a lo que generalmente entendemos como blues (aunque éste sea algo tan difícil de definir). Yo me los encontré por primera vez entre los primeros discos de Bob Dylan, que los aprendió de Woody Guthrie (y John Greenland ) quien, a su vez, se inspiró en el olvidado Christopher Allen Bouchillon. Estos son algunos de mis favoritos:

Smoke Smoke Smoke (that cigarette)”-Tex Williams (1947)

El gran Merle Travis y Tex Williams compusieron al alimón esta hilarante canción sobre la adicción a la nicotina que obliga a sus víctimas a detener cualquier cosa que estén haciendo para calmar el mono (incluido hacer esperar a San Pedro en las puertas del cielo para echar un pitillito antes de pasar). La descubrí en la fenomenal antología de Bear Family “Dim Lights, Thick Smoke and Hillbilly Music

“Swamp Root”- Harmonica Frank Lloyd (1951)

Uno de los más curiosos hallazgos blues del catálogo de Sun Records.

All American Boy”- Bobby Bare (1958)

Basada en la entonces candente historia del joven Elvis Presley, la canción nos relata su ascenso y primeros éxitos hasta que recibió la llamada del tío Sam. Como curiosidad, el propio Dylan (con the Band) hizo una versión en las “Basement Tapes”.

Talking World War III Blues“- Bob Dylan (1963)

La primera vez que me encontré con un “talking blues” fue en este largo tema de la segunda cara “The Freewheelin’Bob Dylan”,  uno de los escasísimos discos de “pop-rock” que había en la enorme discoteca paterna (los otros eran “Wish you Were Here”, “L.A. Woman”, “Who’s Next”, “Songs from Leonard Cohen”, “Blonde on Blonde”, el “Live” de Marley y los Wailers,  y un grandes éxitos de Simon & Garfunkel; todos ellos fundamentales en mi educación musical).

Dang Me”- Roger Miller (1964)

Como prueba de que el “talking blues” no es carne de historiadores y llegó a introducirse en las listas, tenemos el primer éxito del gran Roger Miller (el de “King of the road”), compuesto en cuatro minutos en un aparcamiento y en el que mezcla unos recitados muy talking blues con su irresistible instinto pop y unas gotas de jazz y “scat-singing”.

 Blaze Foley’s 113th Wet Dream” – Blaze Foley (1989)

Claramente inspirado en Bob Dylan, este simpático tema relata una fantasía erótica del “Mesías de la cinta aislante”. Tuve la suerte de conocer su música el año de su muerte, un par de décadas antes de su reivindicación global con documentales, tributos y reedición de sus discos. Su cinta “Live at the Austin Outhouse (and not there)” fue parte importante de la banda sonora de mi adolescencia.

Talking New Bob Dylan“- Loudon Wainwright III (1992)

Hilarante parodia/homenaje al bardo de Minessota en su 50 cumpleaños.

El ángel borracho

Conocí al “ángel borracho” la noche del 29 de noviembre de 1989 en la piscina interior de un cutre motel de las afueras de Minneapolis adonde me había desplazado desde Cable, Wisonsin para asistir a mi primera “última oportunidad” de ver a sus satánicas majestades.

Fue horas después de la decepcionante experiencia, durante un chapuzón nocturno, cuando me resultó imposible no fijarme en un grupo de orondos barbudos que bebían en una esquina acompañados por una sentida música que acabó picando mi curiosidad. Me armé de valor y me acerqué a preguntarles qué era aquello que sonaba.

Curiosamente, resultaron ser los curtidos “pipas” de los Rolling y mil otras bandas, y debió hacerles cierta gracia que un acnéico adolescente español se interesase por lo mismo que ellos, ya que, tras contarme sus batallitas en la carretera, acabaron regalándome una zurrada camiseta de los Replacements y vendiéndome una copia de la cinta “Live at the Austin Outhouse (and not there)” que seguía sonando en bucle. Así entró en mi vida  Blaze Foley, que había muerto tiroteado sólo unos meses atrás.

Acabé desgástando tanto la camiseta, que me facilitó el difícil respeto de los rebeldes del instituto, como la cinta,  que grabó  definitivamente en mi cortex “Oval Room”, “If I could only fly”,  la simpática parodia de Dylan “Blaze Foley´s 113th Wet Dream” (…we made it to it/ we made it in it/she would not let me rest a minute...) o “Clay Pigeons”, :

Contra todo pronóstico, aquel artista alcoholizado y bondadoso (1$ de cada cinta iba a una asociación de ayuda a los sin techo que le había acogido), que tuneaba sus zapatos y abrigos con cinta americana, acabó ganando póstumamente un cierto estatus de culto.

Sus canciones las tocaron desde Merle Haggard hasta Lyle Lovett o John Prine, la cinta se reeditó (en 2 cedés y, por cierto, con una más que discutible instrumentación añadida), se rescataron ignotos trabajos anteriores, se hicieron documentales… y la gran Lucinda Williams, que lo trató personalmente, le dedicó “Drunken Angel”.