En una mirada distraída, la casa en Kugayama de Kazuo Shinoara (1954) o la de Kenzo Tange de la misma época presentan una composición serena y aparentemente clásica hasta que te das cuenta de que el espacio central de la fachada está ocupado por una columna, algo que, en la tradición occidental, rara vez verás en la fachada de un palacio renacentista o una casa de campo victoriana, en las que el eje de acceso (y de simetría) siempre está vacío.
Creo que este “detalle” revela diferencias de fondo en la concepción del espacio entre ambas tradiciones que seguramente se remontan muy atrás, como sugiere el contraste entre las plantas de dos edificios milenarios de marcado carácter simbólico.
Denpo-do Horyu-ji Ikaruga vs Partenon
Nota:
La planta del templo de Denpo-Do Horyu-ji y la fotografía de la casa que ilustran la entrada aparecen en el libro “Residential Architecture” de Kazuo Shinoara en el que analiza la arquitectura tradicional japonesa y explica los principios de diseño que guiaron sus primeras obras.



















