Tras mi primer flechazo con la música reggae allá por mediados de los noventa (ver el obituario de Lee Scratch Perry), intenté aprender buscando libros y recopilatorios que me ayudaran a conocer la historia y evolución de esta música.
Las dos mejores introducciones al género que encontré entonces-y creo que lo siguen siendo 30 años después- son la maravillosa caja “Tougher than tough. The story of Jamaican music” y la guía “The rough guide to Reggae”. El cerebro detrás de ambos artefactos era Steve Barrow y. una vez interiorizado su nombre, verlo en los créditos de cualquier disco era garantía de calidad. Me dí cuenta de que también muchos de los recopilatorios de Trojan que tenía-incluidos los de Lee Perry y Joe Gibbs- los había seleccionado y anotado él.
Poco a poco, fui comprando la mayor parte de los discos que recomendaba en su guía, y en la hermana pequeña que sacaron unos años después (“Reggae. 100 essential CDs”) y aún hoy en día continúo buscando las pocas referencias que me faltan de su fabuloso sello “Blood and Fire” dedicado a recuperar joyas olvidadas de la música jamaicana (sobre todo de los subgéneros DUB y DJs).
Busqué sus entrevistas en la red, aprendí de su pasado como uno de los primeros mods, su trayectoria desde la fascinación por la moda, las vespas y las chicas al liderazgo en el “Jamaican Reggae Archive Project” y vi cómo el trabajo de un sólo hombre de clase trabajadora de un suburbio londinense puede hacer más por preservar y promover una cultura que le es en principio ajena que varios gobiernos o corporaciones. Un patrón que ya me he encontrado en el legado de otros de mis grandes héroes culturales (como John Storm Roberts, Allen Lowe o Bernard Rudofsy) y que demuestra -una y otra vez- que la pasión es el motor más poderoso.
Descanse en paz.
Nota:
Dejo aquí un par de enlaces para quien quiera profundizar en su legado:
https://www.modculture.co.uk/interview-doug-hadgraft-meets-steve-barrow





















