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Un café y me voy

De camino al trabajo, mientras escuchaba una antología de éxitos de música country (el volumen correspondiente a 1961 de la fantástica serie “Dim Lights, Thick Smoke and Hillbilly Music“),  di un respingo al reconocer una letra que me resultaba extrañamente familiar pero cuya melodía era nueva para mi. Miré el título en el ipod y vi que se trataba de la lacrimógena “I’ll Have Another Cup of Coffee (Then I’ll Go)” del semi-olvidado Claude Gray, en la que un hombre cuenta su última visita a esa casa familiar a la que ya no podrá volver tras el divorcio que está a punto de consumar. Trae la pasta que le ordenó el abogado y quiere pasar a besar a sus hijos mientras duermen y tomar una última taza de café “dulce y cálida” como el amor que sentía al abrazar a su (ex) esposa.

Tras descartar el “One More Cup of Coffee” de Bob Dylan, caí en la cuenta de que se trataba de la alegre tonada “One Cup Of Coffee” que cantaban unos bisoños Bob Marley y los Wailers a un ritmo mucho más acelerado que me había impedido hasta la fecha fijarme en su triste trasfondo.

Aunque son muy frecuentes las versiones jamaicanas de éxitos pop o soul norteamericanos, dice mucho de la falta de prejuicios musicales de Bob Marley que se animase a versionar este éxito country.

Vergüenza y Escándalo

Recordando que Dylan atribuyó al impacto que le produjo el lp “Odetta sings Ballads and Blues” (1956) la decisión de cambiar la guitarra eléctrica por la acústica, lo compré de saldo en la desaparecida tienda de Tallers del inefable JL –aquel que siempre se las apañaba para anotar en las diminutas etiquetas del precio de los discos de segunda mano mensajes para animar al comprador del tipo “ imprescindible joya psicodélica” o “gemas tracks 5 y 8” – y, desde la primera escucha, la canción “Shame and Scandal” -una balada trágica sobre una mujer enamorada de su cuñado- captó mi atención sobre todas las demás:

Me la encontré años más tarde en un recopilatorio de los años mozos de Peter Tosh (1965) bajo un disfraz bien diferente y con una desternillante letra a años luz de las pretensiones de trascendencia de Odetta:

La simpática letra de la versión de Tosh y los Wailers nos cuenta la historia de un joven enamorado al que su padre le dice que no puede continuar sus amoríos porque “la chica es tu hermana pero tu madre no lo sabe”. Al buscarse a otra, resulta que “la chica es tu tía pero tu abuela no lo sabe”. Cuando, ya desesperado, recurre al siempre sabio consejo materno nos enteramos con genial golpe de efecto final de que “tu padre no es tu padre pero tu padre no lo sabe”.

Y, al investigar de donde venía, me enteré de que (la versión de Odetta) era un calypso  de Sir Lancelot salido de la película de culto “I Walked with a Zombie” (1943) de Jacques Tourneur, aunque sospecho que si nos remontásemos más, acabaríamos encontrándonos con una de esas jocosas canciones populares cuyos orígenes se pierden en la noche de los tiempos.

Rolling & Rollins

sonny rollins _ rolling stones

Mi primer contacto con los Rolling fue a través de algunos viejos singles que había en casa de mi abuelo y que poníamos a todo trapo en aquellos eternos veranos de la infancia. Como los discos eran de un período muy concreto (sesentas), sólo conocíamos el sonido de esa etapa de su carrera. Para nosotros los Rolling eran, como sus compañeros de cajón, rock and roll.

Al crecer, las cintas empezaron a sustituir a los barcos de clics en las prioridades de nuestras listas a los Reyes Magos. Una de ellas, de mi primo Roi, era el recopilatorio “Rewind 1971-1984” que acabó cayendo en mis manos (en aquellos tiempos rulaban hasta romperse y a veces más si las volvías a unir con celo) y me dio una visión totalmente diferente del grupo. Aunque me encantaban “Brown Sugar” o “Start me Up”, por algún motivo me impactaron mucho más las lentas: “Tumbling Dice”, “Angie”, “Beast of Burden y “Waiting on a Friend”. Aquellos tíos que nos miraban con cara de malos desde las portadas escondían un corazón sensible.

La preciosa “Waiting on a Friend” no la volví a escuchar en años hasta que – al enterarme por algún lado de que el excelente solo de saxo lo tocaba mi admirado Sonny Rollins- la busqué en el youtube y encontré este impagable video de promoción que creo que vale la pena compartir:

Nota:

Dos curiosidades para melómanos:

– El hombre sentado junto a Jagger en la escalera al principio del video es el Wailer Peter Tosh.

-El edificio en el que Mick espera la llegada de Keith es el 96 de St. Mark’s Place en Nueva York, el mismo que sale en la portada del Physical Graffitti de Zeppelin.