
A veces, como propuestas para la crisis mundial de vivienda; y otras, como medio para que los promotores maximicen sus beneficios, vemos con frecuencia publicaciones sobre “tiny houses” “micro-flats” “cabañas” “suites” y demás productos inmobiliarios que se caracterizan por contar con superficies muy reducidas.
Estas propuestas suelen sacrificar aspectos de lo que se considera una buena vivienda tradicional y las bondades de su diseño dependen sobre todo de qué aspectos se mantienen a capa y espada y a cuáles se renuncia.

Hace algunos años traje al blog un ejemplo especialmente emocionante de vivienda urbana en Tokyo (de sólo 19 m2 pero gran potencia arquitectónica) y hoy quiero compartir esta pequeña cabaña checa proyectada y construida por el estudio BYRO en la que encuentro algunas virtudes poco frecuentes:
- Integra con inteligencia el espacio exterior con ese vallado que se funde con la fachada.
- Es sumamente económica. La construyeron 2 personas en tres meses con acabados de contrachapado de madera y pavimentos de hormigón pulido.
- No renuncia a “lujos” propios de viviendas de mayor tamaño.
- Hay transición en la entrada.
- No se entra directamente a la estancia
- Hay un buen vestíbulo con espacio de almacenamiento.
- El baño no abre directamente a la estancia y tiene iluminación y ventilación natural.
- La cama no es abatible. Es una alcoba que se puede ocultar con una sencilla cortina.
- Hay un segundo espacio para dormir para una visita ocasionalo.
- Hay una sección sugerente con una cubierta curva y un altura considerable en los puntos más altos
- Hay luz en dos lados de la estancia.
- Tiene un «lugar ventana«.
- No renuncia a una arquitectura con personalidad. Un color llamativo, un perfil singular, un equilibrio entre la evocación de la arquitectura vernácula y lo radicalmente contemporáneo.
- Es a la vez arcaica y moderna.
Todo ello en 35 m2.
Probablemente sería más atractiva con acabados más cálidos (y más caros) pero, por otro lado, tal vez su gran valor sea confirmarnos que el presupuesto no es lo más determinante para lograr una arquitectura de calidad y evocadora.





