Flexibilidad

FLEXIBILIDAD_maison domino

 “Esa casa siempre la encontré muy triste, bella y triste como un museo. Era la casa la que hacía la ley. El lugar de cada cosa estaba designado de antemano y aún el de las personas. Era difícil estar vivos, éramos como esculturas”

Marie Jaoul (citada en “Las aventuras de la vanguardia” de Juan José Sebreli)

Mies talks about “free space” but his space is very fixed. I can’t even put a clothes hanger in my house without considering how it affects everything from outside. Any arrangement of furniture becomes a major problem, because the house is transparent, like an X-ray”.

Dr. Edith Farnsworth

 Ahora que uno de los legados más visibles del pinchazo de la burbuja inmobiliaria es un sinfín de maisons Domino salpicando el paisaje gallego, me acuerdo con frecuencia de “la flexibilidad”, ese concepto fetiche de la arquitectura moderna desde que Le Corbusier lo incluyera como “planta libre” entre sus “5 puntos para una nueva arquitectura”. La teoría sostiene que una estructura de pilares y losas -sin muros de carga que condicionen la distribución- otorga la máxima flexibilidad ya que la planta puede subdividirse a voluntad.

Sin embargo, las principales aplicaciones de la planta libre -que en teoría podría efectivamente dar lugar a cualquier tipo de distribución- resultaron ser, en primer lugar, el desarrollo de ese sueño moderno del espacio ininterrumpido, fluido, en el que las visuales atraviesan la casa de punta a punta; y, paralelamente, la posibilidad de conseguir la ansiada casa “funcional”, en la que cada pieza está dimensionada según las actividades que se prevé que puedan desarrollarse en ella. Pero ambos principios –la visión total y la especialización funcional- resultaron ser radicalmente incompatibles con la flexibilidad.

Como ejemplo de los peligros de la visión total, se puede leer en la cita de la propietaria de la casa Farnsworth –todo un paradigma de espacio fluido- que lo que le habían vendido como “espacio libre” resultaba ser “muy fijo” y no había manera de poner ni un simple perchero. Achacaba la imposibilidad de usar su casa con libertad a su radiográfica transparencia.

Las palabras de Marie Jaoul apuntan al segundo problema, la excesiva especialización funcional de las estancias. La maison Jaoul de Le Corbusier –cuya estructura no era de pilares y losas sino de muros de carga y bóvedas “a la catalana”- es un lugar “bello” pero en el que “el lugar de las cosas estaba fijado de antemano” y “resultaba difícil estar vivos”.

En cambio, Xavier Monteys señala, al analizar un edificio de viviendas de Antonio de Moragas y Francisco Riba, que precisamente el hecho de tener una estructura de muros portantes espaciados uniformemente provoca una distribución de espacios de parecidas dimensiones que permiten “una gran flexibilidad y libertad al uso de la vivienda” ya que cualquier pieza puede cambiar su uso – por ejemplo, de sala a dormitorio- únicamente mediante el amueblamiento. La clave de la flexibilidad parece estar no en la planta libre sino en la indeterminación funcional que se obtiene cuando cualquier pieza puede albergar cualquier función.

Esta observación coincide con mi propia experiencia como habitante de muy diversos “pisos de estudiantes”. Nunca encontramos mejor acomodo que en un vetusto piso en un chaflán del ensanche barcelonés que cumplía esta condición de estar distribuido en piezas de similar tamaño, lo que evitaba que a uno les tocase el gran dormitorio principal y a otros el minúsculo tercer dormitorio del típico piso “funcional”.

Desgraciadamente, tanto las normativas –que obligan a tener siempre una pieza claramente más grande- como sobre todo la codicia especulativa –que obliga a los arquitectos a proyectar casi siempre las diferentes estancias con las dimensiones mínimas que permita la ley-, han provocado que aunque en esencia sigamos viviendo en casas Domino potencialmente flexibles, éstas suelan distribuirse, a diferencia del típico piso burgués decimonónico, con una rigidez asfixiante.

Nota:

El análisis de Monteys está en su artículo ¡Distribución es un término demasiado estrecho!” ( Quaderns d’Arquitectura i Urbanisme, nº 250. Verano de 2006)

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