Autor: iago lópez

How Jesus Died/Lonely Avenue

Siempre que se menciona la influencia góspel en la música de Ray Charles suele pensarse en “What’d I Say” y otras piezas de fervoroso desenfreno pero sorprende escuchar cómo permeó también este pausado clásico compuesto por Doc Pomus:

The Pilgrim Travelers- “How Jesus Died” (1956)

Ray Charles- “Lonely Avenue” (1956)

 

Nota:

gospel soundConocí esta inspiración directa gracias al excelente estudio “The Gospel Sound” de Anthony Heilbut (““How Jesus Died” fue copiado nota por nota por Ray Charles en “Lonely Avenue”, pero los decibelios de Whitaker son más eróticos!”)

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Y unos días después….leyendo “Honkers and Shouters” de Arnold Shaw me entero de que “I Got a Woman” nació también como canción gospel:

The Southern Tones- “It must be Jesus” (1954)

Litros de a litro

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Hasta que llegué a México pensaba que el litro era una unidad del Sistema Internacional de medida (S.I) equivalente a un decímetro cúbico. Aquí, los litros –en especial los de combustible que despachan en las gasolineras– son una unidad variable de volumen (digamos que entre 850 y 999 mililitros). Para evitar confusiones, en los raros casos en que los litros alcanzan el volumen estipulado por el S.I. se conocen como “litros de a litro” y existen aplicaciones que ayudan al consumidor a encontrarlos.

 

El trono de los Pritzker

 

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Uno de los lugares ineludibles en la visita a las cuadras de San Cristóbal de Barragán es el “jardín secreto”, al que se accede pasando primero por un estrechísimo intersticio entre la casa y el gran muro rosa y después por una cortina vegetal que obliga a hacer un zig-zag antes de enfilar el camino que lleva al sancta santorum: un pequeño ensanchamiento en el que a duras penas cabe el toro de un gran tronco que hace de mesa y otro gran tronco cortado de manera que forma un asiento con respaldo. El guía nos explicó excitado cómo Zaha Hadid había pasado 20 minutos meditando en aquel lugar y cómo Tadao Ando venía con frecuencia –siempre en días laborables para evitar aglomeraciones- a reflexionar sobre el futuro de la arquitectura. No pude evitar inmortalizarme en “el trono de los pritzkers”.

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Gang of Four en el Plaza Condesa

 

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Siempre es arriesgado ir a ver una banda de las que realmente han significado algo para ti pero cuyo momento de gloria quedó atrás. El inmortal “Entertainment” -y, en menor medida, “Solid Gold”- ampliaron las fronteras de la música popular y continúan sonando frescos casi cuatro décadas después (además de haber marcado decisivamente a buena parte de la música alternativa posterior).

Sabía que ya sólo quedaba uno de los cuatro miembros originales –Andy Gill- y que “la banda de cuatro” era ahora “la banda de uno”. Pero el grupo continúa en activo y había leído reseñas positivas de conciertos recientes así que esperaba encontrar al menos una banda rodada y solvente que defendiese con profesionalidad un legado histórico y lograse satisfacer las modestas expectativas de nostálgicos y curiosos.

No fue así. Un volumen absolutamente atronador dominado por una sección rítmica paquidérmica y descoordinada, un lamentable vocalista dando saltitos por el escenario con su melódica y su pandereta, y un Andy Gill oculto tras unas gafas oscuras sacando con desgana acoples de su otrora poderosa guitarra.

Un engrudo sónico ensordecedor sin absolutamente ningún matiz. Ni rastro de los juegos de voces ni de las sutilezas rítmicas característicos de sus mejores discos, sólo la tristeza de ver masacrados temas como “Anthrax”, “Not Great Men” o “Damaged Goods” (que intentaron sin éxito que el público corease).

Una experiencia literalmente dolorosa –por más que nos alejásemos del escenario- que nos obligó a abandonar la sala sin mirar atrás mientras destrozaban “I love a man in a uniform”.

Un concierto bochornoso.

“Forma, Lenguaje y Complejidad. Una teoría unificada de la arquitectura”

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Nikos Salíngaros es uno de los más destacados discípulos de Christopher Alexander -con quien colabora desde hace años- y en su último libro “Forma, Lenguaje y Complejidad. Una teoría unificada de la arquitectura” (Ediciones Asimétricas) hay constantes ecos de las ideas de “The Nature of Order” matizadas por una visión personal que tiende a enfatizar los aspectos científicos sobre los estético-humanísticos.

Frente a la profusión de sugerentes imágenes de obras de arte de todas las épocas y escalas –y a las referencias autobiográficas- que tanto enriquecen las posibles lecturas en la obra de Alexander, en los escritos de Salíngaros prevalece siempre un tono académico  que disminuye su poder evocador.

En esencia, el libro de Salíngaros propone una crítica radical al legado que las vanguardias y el Movimiento Moderno (y sus hijos: el Posmodernismo. el Minimalismo y la Deconstrucción): “fundamentalismo geométrico”, supresión del ornamento, separación de la naturaleza, rechazo de la simetría, idolatría de la imagen; y plantea una nueva forma de entender el entorno construido basado en la “biofilia” y la reconexión con la naturaleza.

Personalmente, echo en falta una explicación de la teoría de la intensificación de los centros existentes (diseño adaptativo) y un desarrollo más detallado del capítulo dedicado a las 15 propiedades fundamentales ya que son ideas que permiten intuir el paso de la teoría a la acción y el proyecto.

Aun así, desde que Díez del Corral publicó su personal re-lectura de “Un lenguaje de patrones” hace ya dos décadas, apenas existen en lengua española publicaciones que reflejen el pensamiento de Alexander y su escuela y, por ello, pese a su carácter fragmentario y truncado* –que contradice la voluntad de presentar una teoría unificada de la arquitectura y dificulta la asimilación de ciertos conceptos a aquellos que se los encuentren por vez primera- este libro supone una valiosa puerta de entrada a una visión de la arquitectura que contradice muchos dogmas comúnmente aceptados y merece ser mejor conocida.

Nota:

*Salíngaros aspira a cambiar la forma de pensar de los arquitectos y el futuro de la arquitectura y esa misión evangélica provoca ediciones descuidadas -como el anterior “Anti-arquitectura y Deconstrucción”- o truncadas -como este volumen que comparte título con el original en inglés “A Unified Architectural Theory: Form, Language, Complexity” de 2013 pero, según explica Salíngaros en la introducción, presenta diferencias importantes  (capítulos omitidos, nuevos textos)- que el autor justifica por la urgencia de editarlo y propagar sus ideas lo antes posible, sin las demoras que una edición más fiel habría implicado.

 

Valerio Olgiati en San Ildefonso

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El enorme Colegio de San Ildefonso estaba prácticamente vacío y el granizo caía con furia acumulándose en los claustros.

Nos reciben en el centro de la sala 10 una procesión de hermosas maquetas blancas apoyadas sobre ligeras patas de acero negro, en las que el espacio interior de cada edificio emerge telescópicamente del volumen exterior convirtiendo la comprensión de la relación entre ambos en un artificioso juego que obliga al espectador a deslizar mentalmente el interior de nuevo dentro de su envolvente.

En una pared, una breve ficha con datos básico sobre cada proyecto; en la de enfrente, dos pequeñas fotografías en blanco, negro -y mucho gris- de la obra terminada, acompañadas de crípticas plantas y secciones saturadas con sugerentes texturas -que las convierten más en láminas artísticas que en una representación de cómo se desarrolla el programa funcional o cómo se construye cada edificio- y que sugieren un mundo de ricos acabados y pavimentos que contradicen la frialdad y dureza abstracta de las fotografías en la que vemos espacios irreales modelados con un único material, maquetas de cartón pluma –u hormigón- construidas a escala 1:1.

Sin ninguna referencia al contexto o al habitante, los objetos flotan ajenos a cualquier tiempo o lugar concreto, como si una de aquellas fantasías arquitectónicas de Boullée hubiese viajado en el tiempo, jibarizada, cambiando sus cúpulas y bóvedas de cañón por cubiertas a dos aguas, como si la impenetrable caja de un artista minimalista hubiese crecido hasta permitir el acceso a su interior, o como si el fragmento de un dibujo de Rossi se hubiera de repente materializado perdiendo su color.

Un ejemplo perfecto del arquitecto como artista creador de bellos objetos ensimismados, pero no de la arquitectura como arte ya que no hay rastro alguno de los materiales con los que trabaja la mejor arquitectura: el ser humano, la intensificación o reparación del entorno. La vida.

Puro güey de baro

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Centro Comercial Antara

Aunque tras cuatro años aquí he integrado muchos de los modismos del español de México y rara vez me llaman ya la atención, al escuchar la siguiente conversación entre un grupo de adolescentes de visita a un centro comercial de Polanco me di cuenta de que si acabase de llegar al país no habría entendido absolutamente nada de lo que querían decir:

– La neta, está chida la plaza 

– Sí pero, menos nosotros, puro güey de baro

 

Se podría traducir al español peninsular como:

– La verdad es que está chulo el centro comercial

– Sí pero, menos nosotros, sólo hay gente de pasta

De los beats al punk en un paso

Al explorar el estupendo recopilatorio que Rhino dedicó hace ya unos años a “The Beat Generation” en el que se mezclan recitales poéticos de los popes del movimiento con temas musicales de varios géneros afines, me tropecé con las raíces de una de mis canciones favoritas de la era punk. Juzguen ustedes mismos la alucinante similitud -título, estribillo, espíritu- entre estos dos himnos generacionales. Del beat al punk en un paso.

Bob McFadden and Dor- The Beat Generation (1959)

Richard Hell and the Voidoids- “The Blank Generation” (1977)

“The Nature of Order”. Una reseña provisional

The nature of order

Del monumental “The Nature of Order” de Christopher Alexander me atrae su valentía al desafiar el consenso sobre que ya no es realmente posible establecer juicios universales de valor, y al discutir que todo sea subjetivo y defender, en cambio, que  hay un orden universal que comparten tanto los seres vivos como los inertes o las creaciones humanas; que todas las cosas –sean animadas o inanimadas- tienen “vida”, y que somos capaces intuitivamente de percibir que algunas tienen más vida que otras y qué cambios intensifican su vitalidad y cuáles la reducen.

Me parece un logro detectar o definir las 15 propiedades fundamentales que caracterizan a los lugares o entes vivientes: Niveles de escala, Centros Fuertes, Límites Gruesos, Repetición alternada, Espacio Positivo, Buena Forma, Simetrías Locales, Entrelazamiento Profundo y Ambigüedad, Contraste, Degradado, Rugosidad, Ecos, El Vacío, Simplicidad y Calma Interior, No-separación.

El número de propiedades puede ser discutible, algunas son muy similares (espacio positivo y buena forma, por ejemplo) pero son categorías útiles para valorar el entorno y plantear modificaciones que lo intensifiquen positivamente. Una vez asimiladas, no puedes evitar ver el mundo a través de algunas de estas categorías que Alexander plantea.

El autor muestra convincentemente cómo esta nueva visión del mundo se manifiesta tanto a nivel microscópico como macroscópico, en un tapiz otomano o en un collage de Matisse, en la Alhambra o en un barrio autoconstruido de una megalópolis latinoamericana. Pero su odio visceral a la arquitectura moderna le impide ver algunos magníficos ejemplos que fortalecerían notablemente su mensaje (así, a bote pronto: las viviendas de Gardella en la Giudecca, las de Lucien Kroll en Bruselas, la casa de veraneo de Asplund, Scarpa, el poblado Esquivel de De la Sota, Walmer Yard, el Multihalle de Manheim, algunas obras de Fathy o Baker…). La insistencia en que prácticamente sólo él es capaz de percibir la “integridad” y desarrollar los diseños (bueno, le perdona la vida al gran Geoffrey Bawa y a las primeras obras de Wright) es su principal flaqueza.

Es una obra sumamente ambiciosa que plantea una nueva y sugerente visión de la arquitectura, la naturaleza y las artes. Su devoción por el ornamento y la simetría, algunos pasajes de regusto new-age (¿el espejo del yo?), su machacona insistencia en algunas ideas y el hecho de no ser capaz de encontrar ejemplos contemporáneos de otros arquitectos vuelven innecesariamente antipático su mensaje, que se beneficiaría enormemente de un menor ombliguismo y de un buen editor.

Creo que las ideas claras y potentes deben explicarse con claridad, potencia y concisión y que escondido en estas más de dos mil páginas hay un libro que podría suponer un cambio de paradigma tan importante como el que –para algunos- supusieron los todavía vigentes “El Modo Intemporal de Construir” y “Un Lenguaje de Patrones” (a los que, de hecho, engloba y desarrolla).

¿Cuántos tendrán la paciencia de buscarlo?

 

Nota:

Estoy por la mitad del tercer volumen –que está íntegramente dedicado a mostrar sus diseños- y las seis páginas centradas en como diseñó las cerchas (no especialmente logradas) de un edificio han puesto a prueba mi paciencia y me han empujado a escribir esta primera –y precipitada- evaluación de la obra. Por supuesto terminaré de leerla (al parecer el volumen que cierra la serie es fundamental para entender su alcance) y espero continuar sacando provecho de muchas de sus reflexiones, pero intuyo que mi conclusión provisional no variará significativamente.

Nota 2:

Para más información sobre “The Nature of Order” pueden ver también las entradas:

La lista

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Hay listas y listas. Y luego está “la lista”.

Las buenas listas de “los mejores discos de…” suelen esconder algunas joyas desconocidas entre decenas de sospechosos habituales. En la lista “100 discos que incendiaron el mundo…mientras nadie escuchaba” elaborada hace ya 20 años por los redactores de la revista “The Wire”  cuesta encontrar nombres familiares entre lo que parece una retahíla inventada para quedarse con el personal.

Pero si está harto de escuchar siempre lo mismo y le apetece ampliar horizontes, en ella encontrará bandas sonoras pioneras de la ciencia ficción, música para pianola, proto techno, poetas beat y grunge, free jazz, un disco para rayar, pioneros minimalistas, folk alucinado, al abuelo de la Velvet, dub revolucionario, raperos avant-la-lettre, easy listening sui generis, terrorismo sonoro, pócimas alucinógenas, el sonido de las townships antes de Graceland, blues primigenio, una olvidada pupila de Shostakovich, kraut rock desfasado, rai de primera generación, y hasta un centenar largo de grabaciones que lo descolocarán, lo rayarán, lo desquiciarán, lo enervarán, lo elevarán y ampliaran para siempre los límites de lo que entiende como música. Ésta es la lista:

100 Records That Set The World On Fire (while no one was listening):

  • Charles Ives – Symphony No. 4 (1910-16) (Grammophon) 88
  • Blind Willie Johnson – “Dark Was The Night, Cold Was The Ground” (Columbia) 29
  • Bob Graettinger – City Of Glass/This Modern World (Capitol) 53
  • Louis & Bebe Barron – Forbidden Planet OST (Small Planet) 56
  • Esquivel And His Orchestra – Other Worlds Other Sounds (RCA) 58
  • The Blue Men – I Hear A New World (RGM White Label/RPM) 60
  • Joe Harriott – Abstract (Columbia/Capitol) 61
  • Son House – The Original Delta Blues (Columbua/Legacy) 64
  • William S. Burroughs – Call Me Burroughs (ESP) 65
  • Steve Reich – Early Works: Come Out/It’s Gonna Rain (Elektra) 65
  • Albert Ayler – In Greenwich Village (Impulse!) 67
  • Bill Dixon Orchestra – Intents And Purposes (RCA) 67
  • Gottfried Michael Koenig – Terminus II/Funktion Grun (Deutsche Grammophon) 67
  • Sun Ra – Strange Strings (Saturn) 67
  • Blue Cheer – Vincebus Eruptum (Philips) 68
  • Dr. John the Night Tripper – Gris-Gris (Atco) 68
  • Pearls Before Swine – Balaklava (ESP) 68
  • Spontaneious Music Ensemble – Karyobin (Chronoscope) 68
  • The United States Of America (CBS) 68
  • El Camaron De La Isla & Paco De Lucia – Al Verte Las Floras Lloran (Philips) 69
  • Ram John Holder – Black London Blues (Beacon) 69
  • Phil Ochs – Rehearsals For Retirement (A&M) 69
  • Buffy Sainte-Marie – Illuminations (Vanguard) 69
  • Sonny Sharrock – Black Woman (Vortex) 69
  • Silver Apples – Contact (Kapp Records) 69
  • Alexander ‘Skip’ Spence – Oar (Columbia) 69
  • Kevin Ayers & The Whole World – Shooting At The Moon (Harvest) 70
  • Comus – First Utterance (BGO) 70
  • Michael Gibbs (Deram) 70
  • Alvin Lucier – I Am Sitting In A Room (Lovely Music) 70
  • Cluster – Cluster 71 (Philips/Sky) 71
  • The Last Poets (Douglas Music) 71
  • The Master Musicians Of Jajouka – Brian Jones Presents The Pipes Of Pan At Jajouka (Rolling Stones) 71
  • John Cale – Paris 1919 (Reprise) 72
  • Alice Coltrane – Universal Consciousness (Impulse!) 72
  • Miles Davis – On The Corner (Columbia) 72
  • Hugh Hopper – 1984 (CBS/Cuneiform) 72
  • Modern Lovers – The Original Modern Lovers (Mohawk) 72
  • Annette Peacock – I’m The One (RCA) 72
  • Pierre Akendengue – Nandipo (Saravah) 73
  • Faust – The Faust Tapes (Virgin) 73
  • Herbie Hancock – Sextant (Columbia) 73
  • Larry Young – Lawrence Of Newark (Perception) 73
  • Betty Davis – They Say I’m Different (Vinyl Experience) 74
  • Lewis Furey (A&M) 75
  • Pere Ubu – “30 Seconds Over Tokyo” (Hearthan) 75
  • Lee Perry – Revolution Dub (Cactus) 75
  • Lou Reed – Metal Machine Music (RCA) 75
  • The Electric Eels – “Cyclotraon/Agitated” 7″ (Rough Trade) 77
  • Captain Beefheart & The Magic Band – Bat Chain Puller (Unreleased) 76
  • Henry Cow – Concerts (Recommended) 76
  • The Residents – Satisfaction (Ralph) 76
  • Johnny ‘Guitar’ Watson – Ain’t That A Bitch (DJM) 76
  • Ornette Coleman – Dancing In Your Head (A&M) 77
  • Glenn Gould – The Solitude Trilogy (Canadian Broadcasting Corporation) 67-77
  • Al Green – The Belle Album (Motown) 77
  • Ron ‘Pate’s Debonairs featuring Rev Fred Lane – Raudeluna’s ‘Pataphysical Revue (Say Day Bew) 77
  • Iggy Pop & James Williamson – Kill City (Bomp) 77
  • Tim Souster – Swit Drimz (Transatlantic) 77
  • The Human League – Being Boiled (Fast Product) 78
  • The Walker Brothers – Nite Flights (GTO Records) 78
  • Chrome – Half Machine Lip Moves (Siren/Beggars Banquet) 79
  • Lol Coxhill – Digswell Duets (Random Radar) 79
  • Robert Fripp – Exposure (EG/Polydor) 79
  • Nurse With Wound – Chance Meeting On A Dissecting Table Of A Sewing Machine And An Umbrella (United Dairies) 79
  • Family Fodder – Monkey Banana Kitchen (Fresh) 80
  • Fire Engines – Get Up And Use Me (Pop: Aural) 80
  • La Nimba De N’Zerekore – Gon Bia Bia (Syliphone) 80
  • Nancy Sesay & The Melodaires – C’est Fab 7″ (It’s War Boys) 80
  • Monoton – Monotonprodukt 07 (Monotonprodukt) 81
  • Derek Bailey – Aida (Incus/Dexter’s Cigar) 82
  • Bad Brains (ROIR) 82
  • Kip Hanrahan – Desire Develops An Edge (American Clave) 83
  • Youssou N’Dour – Djamil (Senegalese Cassette) 83
  • Mark Stewart & The Maffia – Learning To Cope With Cowardice (On-U Sound) 83
  • Jonathan Harvey – Bhakti (NMC) 84
  • The Homosexuals (Recommended) 84
  • Chaba Fadella & Cheb Sahraoui – N’Sel Fik (Factory/Mango) 85
  • Christian Marclay – Record Without A Cover (Recycled) 85
  • Arthur Russell – World of Echo (Upside/Rough Trade) 86
  • Fingers Inc – Another Side (Trax) 88
  • Conlon Nancarrow – Studies For Player Piano (Wergo) 88
  • Dead C – Trapdoor Fucking Exit (Siltbreeze) 90
  • Royal Trux – Twin Infinitives (Drag City) 90
  • Fushitsusha – DBL Live (PSF) 91
  • Public Enemy – Apocalypse 91 … The Enemy Strikes Black (Def Jam) 91
  • Galina Ustvolskaya – No. 1 (Hat Art) 91
  • Steven Jesse Bernstein – Prison (Sub Pop) 92
  • Bally Sagoo – Wham Bam 2: The Second Massacre (Oriental Star Agencies) 92
  • Luke Skywalker – “I Wanna Rock” 12″ (Luke Records) 92
  • Bernhard Gunter – Un Peu De Neige Salie (Selektion/Table of the Elements) 93
  • Ken Ishii – Garden On The Palm (R&S) 93
  • Jean C Roche – A Nocturne Of Nightingales (Sittele) 93
  • Jeff Mills – X-103 Atlantis (Axis/Tresor) 93
  • Paul Dolden – L’Ivresse De La Vitesse (Empreintes Digitales) 94
  • 4 Hero – Parallele Universe (Reinforced) 94
  • Joey Beltram – Places (Tresor) 95
  • Oval – 94 Diskont (Mille Plateaux) 95
  • Tony Conrad – Four Violins (Table Of The Elements) 97
  • Cathy Lane – Nesting Stones (Unknown Public) 98

Buena parte de las propuestas no son aptas para corazones sensibles pero seguro que algunos lectores del blog le pueden sacar provecho a las recomendaciones. De nada.

Notas:

  • A los que les intrigue esta lista y, una vez leídas las reseñas originales de “The Wire”, deseen profundizar en su contenido les recomiendo visitar el blog de Lisa Thatcher en el que los analiza uno a uno cronológicamente.
  • La mayoría de los discos son casi imposibles de conseguir en formato físico pero se pueden encontrar rebuscando un poco por la blogofera.
  • Para los insaciables, estos son los 30 finalistas que no pasaron el corte:
    • King Sunny Ade – Ju-Ju Music (Island 1982)
    • Arcane Device – Engine Of Myth
    • The Art Ensemble Of Chicago – Fanfare For The Warriors (Atlantic 1974)
    • Baby Ford – Ford Trax (Rhythm King 1988)
    • Ray Charles – The Spirit Of Christmas (CBS 1985)
    • Vinicius Cantuaria – Sol Na Cara (Gramavision 1997)
    • Charles Brown – Superstar Days Of Our Drive/Sweet Piece Of Ass (Win 1995)
    • Lowell Davidson – Lowell Davidson Trio (ESP Disk 1965)
    • Dead Can Dance – The Serpent’s Egg (4AD CD 1988)
    • Eric Dolphy – Out To Lunch (Blue Note 1964)
    • Bob Dylan – Live At The Manchester Free Trade Hall (Bootleg/Columbia 1966)
    • The 49 Americans – We Know Nonsense (Quartz LP 1982)
    • Jimmy Giuffre – Free Fall (Columbia 1962)
    • Golden Gate Jubilee Quartet – Golden Gate Gospel Train (Bluebird 1937)
    • Hot Gossip – The Hollywood Jungle (DinDisc unreleased 1981)
    • Howlin Wolf – The Howlin’ Wolf Album  (Chess/Cadet 1968)
    • Lee Konitz – Motion (Verve 1961)
    • Labradford – A Stable Reference (Kranky/Flying Nun 1995)
    • Last Exit – Last Exit (Enemy 1986)
    • JB Lenoir – Alabama Blues (Bellaphon CD 1965)
    • Derrick May – Debut LP (Transmat unreleased)
    • Rachel’s Music – For Egon Schiele (Quarterstick CD 1996)
    • The Soul Stirrers (featuring Sam Cooke) – Jesus Gave Me Water (1951)
    • The Staple Singers – Uncloudy Day (Vee Jay Records 1959)
    • Cecil Taylor – Looking Ahead! (Original Jazz Classics 1958)
    • Willie Mae Thornton – Hound Dog (Vogue 1953)
    • Lennie Tristano – “I Can’t Get Started With You” (Keystone 1946,)
    • Various Artists – Ice Cream And Suckers (Mercury 1963)
    • David S Ware – Third Ear Recitation (DIW 1993)
    • Marva Whitney – It’s My Thing (King 1969)

 

Mardi Gras

Nueva Orleans es una de las ciudades más musicales del planeta y entre sus tradiciones menos conocidas (especialmente antes de que la retratasen en “Treme”) está la de esos negros que se disfrazan de indios con espectaculares trajes que elaboran durante todo el año para desfilar durante el Mardi Gras. En este caso los “indios” que acompaña al Gran Jefe Jolly Brandy son nada menos que los futuros Meters/Neville Brothers (Cyril, Charles, Art y Aaron) y la música resultante se encuentra entre las más irresistibles, positivas y vibrantes que conozco. No se trata tanto de canciones como de temas, llamadas y respuestas; coros que aparecen y desaparecen conformando un continuo mágico que le levanta el ánimo al más mustio.

Aprovecho que hoy es Mardi Gras en Nueva Orleans para compartir uno de los discos de mi vida.