Las décadas oscuras

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Lewis Mumford comparaba el período que siguió a la Guerra Civil estadounidense (1865-1895) con esos años tristes en los que no hay verano y, tras la primavera, el suelo aparece un día cubierto de hojas pardas; y dedicó “Las Décadas Oscuras” a reivindicar las raíces de la modernidad que se hunden en ese menospreciado lecho marrón.

Por este libro, publicado en 1931, desfilan escritores (Whitman, Thoreau, Dickinson), pintores (Homer), geógrafos (G.P. Marsh, precursor de  la ecología), jardineros (Olmsted); y pioneros de la arquitectura moderna como Richardson, Sullivan, Gill, Wright o la saga de los Roebling (protagonistas de la emocionante epopeya de la construcción del puente de Brooklyn). Todos ellos lucharon contra el espíritu de su tiempo y abrieron caminos por los que podría llegar un futuro mejor.

Al leerlo no pude evitar ver un cierto paralelismo entre dos épocas que idolatran el simulacro y producen arquitecturas inertes: aquella -entregada a copiar trasnochados motivos clásicos o medievales con medios industriales- y ésta –obsesionada por lograr que los edificios se parezcan a sus imágenes virtuales-.

¿Dónde andarán nuestros Roeblings  y Richardsons?

 

Nota:

las-decadas-oscurasEl libro se llama literalmente “Las Décadas Marrones” (“The Brown Decades”) pero he respetado en el texto el título de la traducción que he leído ( Ediciones Infinito, 1960)

6 comentarios en “Las décadas oscuras

  1. Fue uno de los primeros libros que leí como estudiante de arquitectura de ahí que me quedara un gran recuerdo del mismo. Cuando Pepitas de Calabaza se puso a editar El Mito de la Máquina, aquí en Logroño me dio un vuelco el corazón. Y al leerlo descubrí otro Mumford mucho más extenso y profundo que aquel de mis años de estudiante. Saludos.

  2. Gracias por comentar, Juan. Yo leí hace unos meses el de “Arte y Técnica” (Pepitas de Calabaza) que me gustó bastante (es más sesudo) y este me lo encontré en una librería de viejo y me llamó la atención por la época que trataba. A ver si ahora me animo con su tocho “La Ciudad en la historia” del que tanto he oido hablar, e investigo un poco sus diferencias con mi admirada Jane Jacobs.
    Saludos

  3. Gracias, Tony. La verdad es que es una obra maravillosa y luce mucho en dibujos y fotografías. Es facilísimo encontrar imágenes hermosas.
    Saludos!

  4. mi amado Iago: como siempre, aunque este liadisimo, nunca borro el email que me llega de tus articulos y siempre, tarde o temprano termino leyendolos…
    Pero estoy indignado (;) como puedes calificar a Olmsted de jardinero!!…. uno de los grandes personajes de la historia del paisajismo, que cambió el concepto del urbanismo a otra dimesion, donde ecologia y sociologia se entremezclaban, que diseñó central park o los parques entrelazados de Boston, que contribuyo a inventar el concepto de parque natural y los parques nacionales de USA…… jardinero???!!!……..
    Pero todo bien, no??… 😉

  5. No te indignes, Carles. Así le llaman en el libro y no creo que le reste ningún mérito. Entonces no existía el arquitecto-paisajista como profesión (prácticamente la inventó él) y, la verdad, preocuparse tanto por los títulos me recuerda la conversión de las peluquerías en salones de estética. Lo importante es una obra y legado cuya importancia nadie discute.

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