¿Qué disco te llevarías a una isla desierta?

Optaría por el silencio, el murmullo del mar, o los sonidos del bosque, antes que volver a escuchar por enésima vez cualquier grabación. No hay ningún disco que puedas escuchar a diario sin llegar a aborrecerlo.

Pero en el hipotético caso de tener que elegir uno, creo que el criterio de elección no debe ser “el más perfecto”, “el más bonito”, “el más alegre”, «el que más me marcó» o “el que mejores recuerdos me trae”. Debe ser el que sinceramente crees que puede aguantar más audiciones sin desvelar todos sus secretos.

Debes conocerlo desde hace tiempo y seguir recurriendo a él con relativa frecuencia. Debes poder ponerlo bajito y que te acompañe como música de fondo o subirlo a tope para dar saltos descontrolados. Debes poder bailar a su(s) son(es). Debe poder acompañarte en algún viaje inducido. Debe evocarte los mejores valores -camaradería, compasión, solidaridad- de esa especie a la que no volverás a ver.  Debe tener también sus momentos tontos o ridículos -como la vida misma-. Debe ser largo, variado y misterioso.

Por eso elegiría un disco que odié de adolescente obsesionado por el rock y el punk, redescubrí hace unos diez años y escucho al menos un par de veces al mes sin conseguir descifrarlo del todo. Un disco que Cobain odiaba, que toda la crítica británica destrozó y que, todavía hoy, Allmusic pone a caldo; pero que siempre ha tenido su culto. Un disco con el que acusaron a sus autores de “venderse” pese a ser lo más radical que han hecho. Un disco en el que hay sampleados de videojuegos, intentos de hacer hip-hop blanco, algo de calypso, de gospel, mucho dub y reggae, recitados nocturnos acompañados de saxo, algún himno rockero, versiones desfiguradas de r&b de Nueva Orleans o de jazz, balidos de ovejas, coros infantiles… Un disco triple del que todos dicen que debería haber sido doble o sencillo, pero en el que jamás se ponen de acuerdo en qué canciones eliminar. Un disco del que sus propios autores dijeron que era ideal para gente desplazada a plataformas petrolíferas o estaciones en el Ártico.

Me llevaría el “Sandinista” de The Clash.

10 comentarios en “¿Qué disco te llevarías a una isla desierta?

  1. Elegir este disco sí que es actitud Punk!! Siempre lo dejé de lado, habrá que recuperarlo y disfrutarlo.
    Gracias por lo tanto que aprendemos contigo!

  2. Sandinista, junto con otros inolvidables, son discos en los que me gustaría vivir.
    Este post lo he sentido como propio. Gracias, Iago.

  3. Tremendo manifiesto eso Iago, ya lo comparto con el mundo!!
    por cierto, no se porqué aparezco como anonimo, pero soy Tony Soulman, un abrazo!!

  4. Que bonito e sentido, Iago! Da até envexa, xa me gostaria disfrutalo a metade que ti

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