Mes: octubre 2012

Modernos y ventanas

“… mis proyectos se habían basado en una técnica de diferenciación entre “positivo”y “negativo”, lo cual me permitía no tener que hacer ninguna ventana. Sin embargo, me di cuenta de que había situaciones en las que era absolutamente necesario hacer ventanas. Aquello suponía un problema real que no podía soslayar por más tiempo. (…). A la hora de hacer ventanas, el primer problema con el que hoy nos enfrentamos es que la arquitectura carece de “tamaño”-le falta dimensión para poder respirar-, y el segundo es el de la “profundidad”. Cuando recortamos una ventana en un muro, en los muros tal como los hacemos hoy, la ventana parece una superficie que esté vibrando. (…) tenía que superar la dificultad y diseñar ventanas; la cosa más difícil de hacer en arquitectura. Para mi es la “prueba” definitiva. Hay pocos arquitectos que sepan hacer ventanas muy bien, con honestidad. De hecho, se hacen tantos muros de vidrio, entre otras cosas, porque no se sabe hacer ventanas”  (Eduardo Souto de Moura. Entrevista con Luis Rojo.“El Croquis” nº 124, 2005)

Dada la resistencia de los arquitectos modernos a reconocer nuestras poco divulgadas dificultades con las ventanas, es de agradecer la sinceridad e insistencia –véase también la entrevista en “El País” de hace unos días o el libro “Conversaciones con estudiantes”-con la que Souto de Moura aborda este tema tan importante. Si sustituimos “mis proyectos” por “la arquitectura moderna”, podemos recordar como ésta empezó por destruir “la caja” (Wright), liberar las fachadas (Casa Domino) y perseguir a toda costa la abstracción (Neoplasticismo-Mies…) y acabó convirtiendo a la pobre ventana en un problema ya que, al estar tan cargada de significado e historia, remitía inevitablemente al pasado que se estaba intentando superar. Si obviamos otras tradiciones modernas-que las hay-, vemos como los seguidores y descendendientes de la línea dura/”Estilo Internacional”, hicieron ventanas corridas (una línea), muros cortina (una superficie), vidrieras (una interrupción del muro, un “negativo”) o tramas geométricas (“un dibujo”). Cualquier cosa antes que una ventana-ventana. Souto de Moura nos recuerda que con la desaparición de la “honestidad” (ponerlas donde hacen falta, no dónde quedan bien) y la “profundidad” (la fachada ha dejado de ser un interfaz grueso y complejo) -a los que se podría añadir la simplificación extrema de los elementos de regulación de la intimidad y la protección solar-, tal vez hayamos acabado perdiendo la ventana como lugar o, dicho a la manera de Christopher Alexander, “el lugar ventana”.

Nota 1:

El “lugar ventana” según el muy recomendable “El modo intemporal de construir” de Christopher Alexander (Gustavo Gili, 1979): “Cuando estás en una habitación durante equis cantidad de tiempo, dos de las muchas fuerzas que actúan sobre ti son las siguientes:

1. Tienes tendencia a ir hacia la luz. La gente es biológicamente fototrópica, de modo que, con frecuencia, te resulta cómodo situarte donde hay luz.

2. Si estás en la habitación durante equis cantidad de tiempo, probablemente quieras sentarte y ponerte cómodo. (…) si las ventanas sólo son agujeros en la pared, y no hay lugares ventanas, una fuerza me atrae hacia la ventana, pero otra me lleva hacia los “lugares” naturales de la habitación, donde se encuentran los asientos y las mesas cómodas.

En tanto permanezca en esa habitación, me veré empujado y rechazado por esas dos fuerzas, no podré hacer nada para evitar el conflicto interior que crean en mí. En una habitación que tiene como mínimo una ventana que es un “lugar”-un asiento de ventana, una ventana salediza, una ventana con un amplio alféizar bajo que te invita a acercar tu silla favorita par ver hacia afuera fácilmente, un antepecho o un pequeño hueco totalmente cubierto de cristal-puedes entregarte a ambas fuerzas, o sea, que resuelves el conflicto por ti mismo. En síntesis, puedes estar cómodo.”

Nota 2: Ver también «Modernos y Ventanas (2)»  y «Modernos y Ventanas (3)» en este mismo blog

Mosto de imitación

A veces, cosas pensadas para un fin y momento muy concreto, acaban trascendiéndolo y adquieren, con la pátina del tiempo, un significado diferente. Un buen ejemplo es el jingle publicitario “(I got your ice cold) Nugrape”, grabado en 1926 para vender un sucedáneo de mosto, y que, escuchada hoy, nos transporta, no a un pasado concreto, sino a algún extraño lugar fuera del tiempo donde reina la placidez.

La letra, teniendo en cuenta el tema, resulta bastante enigmática: detalles del producto (si la botella tiene tres anillos, es genuina) se mezclan con referencias a la tierra prometida, labios que hacen “flippity-floppa” y hasta-si lo entiendo bien- una monja con pretendiente. Pero, en realidad,  no creo que tenga gran importancia porque las armonías vocales y el estribillo murmurado hablan un lenguaje universal:

Mmm hm hm hm hm hm hm…mmm hm hm hm hm hm hm…mmm hm hm hm hm hm hm

De los intérpretes Mark y Mathew, los Nugrape Twins, que parecen haber elegido su nombre especialmente para la ocasión, casi nada se sabe. El mismo día de Noviembre grabaron el gospel “There´s a city built of mansions” para completar el single, a los pocos meses otra breve sesión, y se esfumaron para siempre.

Nota 1:

Encontré la canción en el excelente disco “American Primitive. Vol. 2. Pre-War Revenants (1897-1939)” (Revenant, 2005) dedicado íntegramente a rescatar este tipo de fantasmas que pasaron por un estudio para grabar alguna maravilla y desaparecieron. (A ver si otro día cae un post sobre otra aparecida, Geechie Wiley, y su “Last Kind Words”, una de las mejores canciones de todos los tiempos -al menos para mí y para Crumb)

Nota 2:

Para los que tengan curiosidad, esta es la letra:

(I GOT YOUR ICE COLD) NUGRAPE

I got a NuGrape mighty fine
Three rings around the bottle is a-genuine
I got your ice-cold NuGrape

I got a NuGrape mighty fine
Got plenty imitation but they none like mine
I got your ice-cold NuGrape

Way down yonder in the promised land
A-run and tell your mama here the NuGrape man
I got your ice-cold NuGrape

Little childrens in the backyard playin’ in the sand
A-run and tell your mama here the NuGrape man
I got your ice-cold NuGrape

Mmm hm hm hm hm hm hm
When you feelin’ kind of blue
A-do not know what ailin’ you
Get a NuGrape from the store
Then you have the blues no more
I got your ice-cold NuGrape

What’s that make your lips go flippity-floppa
When you drink a NuGrape
You don’t know when to stop
I got your ice-cold NuGrape

If from work you come home late
Rolling pin waits at the gate
Smile and ‘prise her with NuGrape
Then you’ll sneak through in good shape
I got your ice-cold NuGrape

Sister Mary has a beau
Says he crazy loves her so
Buys a NuGrape every day
Know he’s bound to win that way
I got your ice-cold NuGrape

Mmm hm hm hm hm hm hm

(transcrita por Michael Leddy. )

El ángel borracho

Conocí al “ángel borracho” la noche del 29 de noviembre de 1989 en la piscina interior de un cutre motel de las afueras de Minneapolis adonde me había desplazado desde Cable, Wisonsin para asistir a mi primera “última oportunidad” de ver a sus satánicas majestades.

Fue horas después de la decepcionante experiencia, durante un chapuzón nocturno, cuando me resultó imposible no fijarme en un grupo de orondos barbudos que bebían en una esquina acompañados por una sentida música que acabó picando mi curiosidad. Me armé de valor y me acerqué a preguntarles qué era aquello que sonaba.

Curiosamente, resultaron ser los curtidos “pipas” de los Rolling y mil otras bandas, y debió hacerles cierta gracia que un acnéico adolescente español se interesase por lo mismo que ellos, ya que, tras contarme sus batallitas en la carretera, acabaron regalándome una zurrada camiseta de los Replacements y vendiéndome una copia de la cinta “Live at the Austin Outhouse (and not there)” que seguía sonando en bucle. Así entró en mi vida  Blaze Foley, que había muerto tiroteado sólo unos meses atrás.

Acabé desgástando tanto la camiseta, que me facilitó el difícil respeto de los rebeldes del instituto, como la cinta,  que grabó  definitivamente en mi cortex “Oval Room”, “If I could only fly”,  la simpática parodia de Dylan “Blaze Foley´s 113th Wet Dream” (…we made it to it/ we made it in it/she would not let me rest a minute...) o “Clay Pigeons”, :

Contra todo pronóstico, aquel artista alcoholizado y bondadoso (1$ de cada cinta iba a una asociación de ayuda a los sin techo que le había acogido), que tuneaba sus zapatos y abrigos con cinta americana, acabó ganando póstumamente un cierto estatus de culto.

Sus canciones las tocaron desde Merle Haggard hasta Lyle Lovett o John Prine, la cinta se reeditó (en 2 cedés y, por cierto, con una más que discutible instrumentación añadida), se rescataron ignotos trabajos anteriores, se hicieron documentales… y la gran Lucinda Williams, que lo trató personalmente, le dedicó “Drunken Angel”.

El hombre misterioso

Uno de los primeros discos africanos que, para entendernos, podía escuchar como si fuesen los Clash, fue la reedición de las casetes de Etoile de Dakar. Ver que, más allá de las diferencias de idioma y cultura, aquello era una música tan juvenil, desinhibida y desbordante de energía como el rock and roll, que por aquel entonces monopolizaba mi atención, fue toda una revelación.

Aunque mis favoritos fuesen otros (Jalo, My Wa Wa, Xalis…), enseguida me intrigó un tema titulado “El hombre misterioso” y cantado en un macarrónico afroñol que me recordó cómo el “you-ain’t-no-friend-of-mine” del “Hound Dog” de Elvis se transformaba, cuando lo aullábamos de niños, en “yuéi-no-pueido-más”.

El mismo entusiasmo que nosotros teníamos por una música cuyas letras no entendíamos, pero berreábamos-el rock and roll-, atrapó a la juventud africana de los sesenta, que veneraba a Beny Moré, el Trio Matamoros y demás clásicos de la musica negra del otro lado del charco, y muy especialmente, cubana. En su caso, además, la afinidad cultural era mayor, ya que aquellos músicos de ultramar, descendientes de esclavos africanos, compartían, a veces literalmente, su ADN.

Con el tiempo, fui encontrando numerosos ejemplos de este ir y venir entre África y América, pero “El hombre misterioso” fue el primero, y me permitió intuir la maraña de influencias entre culturas musicales que tendemos a ver como compartimentos estancos (quizás otro día podamos ver algún ejemplo del proceso paralelo Caribe-Europa, del Son a la Rumba Catalana, del “Qué Mala Suerte la Mía de “El Jibarito de Lares” al de “Los Amaya”; o de la influencia de James Brown o el reggae en el afro-pop).

Y volviendo a Etoile de Dakar, aunque hoy en día el grupo sea recordado sobretodo por contar con un bisoño Youssou N’Dour en sus filas, la realidad es que era un colectivo de entre diez y quince músicos  desbordantes de talento- Eric M’Backe N’Doye, era nominalmente el líder del grupo y canta está canción, y El Hadji Haye, con la escisión Etoile 2000, creó el tema por excelencia de la música de garaje africana, “Boubou N’Gary”-:

Hace unos meses, mi amigo Pit me envió desde la República Dominicana la versión original del tema, interpretado por el Dúo Los Ahijados (los hermanos Cuco y Martín Valoy), lo que me permitió entender que “p’alantero” era “parrandero”, que el son no sólo se toca en Cuba, y que el hombre misterioso era el autoproclamado “Rey de las Mujeres”: