El tarro con rosca (y la exaltación de la rebaba)

Tarro con rosca

Desde hace unos años, probablemente como reacción a los excesos anteriores, proliferan los proyectos en los que se cambia la estética de control característica de los años de bonanza por la exaltación de la rebaba:  ese buscado desaliño y pobreza de tantas fachadas y estructuras- en las que los ladrillos, la termo-arcilla, las bovedillas, las viguetas o el bloque de hormigón no se revisten-; y de tantos interiores dominados por la madera de pino sin barnizar y el pavimento hidráulico.

En lugar de cuidar al máximo el aparejo de las fábricas de ladrillo o bloque y los encofrados para mostrarlos con orgullo -como tradicionalmente se ha hecho- se busca intencionadamente lo rugoso y lo crudo, que como mucho se vela con una manita de pintura blanca.

Asocio esta estética a aquellos lofts neoyorquinos de paredes desvencijadas y suelos de resina y a esos cafés berlineses que afrontan las reformas con la mínima inversión posible y que reutilizan los muebles disparejos que encuentran consiguiendo esa atmósfera a la vez austera y relajada que parecen buscar estos proyectos.

Pero, una vez más, lo alternativo devino tendencia, los lofts acabaron convertidos en codiciados activos inmobiliarios y ahora hay que aguantar que en bares caros y totalmente reformados intenten evocar la atmósfera casual de aquellos desaliñados pero encantadores cafés sirviendo la cerveza en tarros con rosca fabricados ex-profeso que me parecen la perfecta metáfora de esta estética impostada en la que la austeridad y la aceptación de lo inacabado y lo imperfecto se sustituyen por su simulacro.

10 comentarios en “El tarro con rosca (y la exaltación de la rebaba)

  1. no puedo estar más de acuerdo y no sabría como decirlo mejor

    un abrazo iago, y gracias por el blog

  2. …e os pantalons vaqueiros pré-gastados, e os sapatos sem cordons, e o mobiliário pseu-rústico.
    Que passou desde o pantalom de tergal permanentemente planchados à “ruga é bela” de Adolfo Domínguez e à estética da in-diferenciaçom e da austeridade proclamada?

  3. Escarállome da risa! A verdade é que descoñecía a utilidade de eses tarros con asa que vin algunha vez nas tendas de interiores, pero nunca nun bar. En Vigo non che hai ese tipo de locais, pero entendo perfectamente ao que te refires, horterez en vena, hai muita tontería por ahí adiante, e muito papanatas para pasmarse .
    Excelente

  4. Eu tenho sufrido ese mesmo útil artificiosos por Vigo adiante, também baixelas dispares numha mesma mesa… debe ser que é mais dos lugares “chic” que nom frequenta o Alexos. Estupendo post comme d´habitude. Bicos

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