Carne de mi piel, sangre de mi sangre

flesh of my skin

Tras una semana escuchando en bucle “Flesh of My Skin, Blood of My Blood” de Keith Hudson, noto ese cosquilleo infrecuente y maravilloso que sientes cuando un género o artista que creías conocer vuelve a atraparte con la misma fuerza que cuando se te abrió ese mundo musical por primera vez.

Atesoraba ya sus míticos “Pick A Dub” -uno de los discos más celebrados del género dub-  y “Studio Kinda Cloudy” -una excelente  colección de sus producciones editada hace ya bastantes años por Trojan- y sabía que Virgin había en su día intentado convertirlo en el próximo Marley, pero jamás sospeché que su trabajo como músico mereciese ser investigado más a fondo y mucho menos que pudiese superar sus  tejemanejes en la mesa de mezclas. Craso error.

Acompañado de algunos de los mejores músicos de la isla -Augustus Pablo (harmonica), Earl Chinna Smith (guitar), Leroy Sibbles (bajo), Santa Davis (drums)-,  y de los maravillosos coros de Candi McKenzie , el “príncipe oscuro del reggae” (y dentista a tiempo parcial) consiguió parir durante un exilio voluntario en Londres este alucinante híbrido musical con vagos toques blues, funk y hasta country. Un reggae moderno, extraño, oscuro  y alejado de las sobadas fórmulas del género.

Media hora de excelente música -la única “castaña” es la versión del “I shall be released”-  que recomiendo sin reservas a cualquier aficionado al género.

 

Lynn Anderson (1947-2015)

Lynn Anderson Rose Garden

Toca hoy despedir a la cantante country(-pop) Lynn Anderson, célebre por sus imposibles peinados y por el éxito planetario de su versión de la ñoña “Rose Garden”, que en la España de mi adolescencia volvieron a popularizar Duncan Dhu (cambiando totalmente la letra original de Joe South) .

 

En tierra de cárteles

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El documental “En tierra de Cárteles” muestra cómo gente que se siente desamparada frente a los abusos y atrocidades de los señores de la droga responde formando grupos paramilitares, acercándonos a dos de ellos: la “Arizona Border Recon”, una milicia liderada por el ex adicto Tim “Nailer” Foley que vigila la frontera entre Arizona y México y los grupos de Autodefensa de Michoacán, que organizó el Dr. Mireles para hacer frente al cártel de los Caballeros Templarios que había decapitado a sus vecinos.

Los autores consiguieron acceso a lugares (el cuartel general de las autodefensas donde se tortura a presuntos narcos, el laboratorio improvisado en el bosque…) y situaciones (los tiroteos entre narcos y grupos de autodefensa, la expulsión del ejército del pueblo de Apo, que ya no los reconoce como autoridad…) vedados a los medios de comunicación convencionales y documentaron, mientras ocurría, el ascenso y caída de las autodefensas michoacanas (las reuniones de dirigentes, los mítines, las disidencias, el triunfo de la facción capitaneada por el siniestro Papá Pitufo, la negociación con el gobierno y su legalización mediante la creación de un nuevo cuerpo de seguridad estatal -la fuerza rural- y la caída en desgracia y detención del fundador José Mireles).

La historia se abre y se cierra con la impactante filmación de una sesión nocturna de elaboración de “cristal” en el medio de un bosque cuyos encapuchados cocineros, a los que al principio del documental identificamos como forajidos, resultan ser miembros de la fuerza rural estatal que han completado todo el círculo de corrupción de lo que arrancó como una idea noble (desde el sufrimiento a manos de los carteles hasta su integración en ellos) y muestra crudamente los vasos comunicantes entre el estado oficial, los grupos de autodefensa y los propios cárteles.

El imprescindible retrato de los grupos de autodefensa michoacanos (que esta misma semana rebrotan como “Policía Comunitaria”) se desdibuja por la insistencia del director Mathew Henniman en establecer el paralelismo con sus vecinos del otro lado de la frontera, ya que lo que en México parece por momentos una auténtica guerra (civil), en Arizona es una anecdótica milicia de ultraderecha que –pese a pretender luchar contra el narco- se dedica fundamentalmente a capturar grupos de indefensos ilegales y a entregarlos a las autoridades de un estado presuntamente fallido.

Seguramente hay otro gran documental en el estudio de estos grupos paramilitares que proliferan por todo Estados Unidos, pero los constantes cambios de Michoacán a Arizona resultan anti-climáticos y la búsqueda de un marco mayor acaba por diluir innecesariamente la enorme fuerza del relato principal.

La conciencia de la Jet del Chevrolet

Bienaventurados los que tienen a sus antepasados en el infierno” nos decía mi abuelo para transmitirnos que, para forrarse, es imprescindible hacer cosas que Dios no ve con buenos ojos y que, por esa razón, sólo los que han heredado la riqueza de pecados de generaciones anteriores pueden llevar una vida despreocupada.

Me acordé de sus palabras al fijarme por primera vez en la letra del clásico country “Satisfied Mind” que se basa exactamente en la misma idea: no envidies el dinero ajeno porque solo uno de cada 10 ricos tiene la verdadera riqueza: una conciencia tranquila.

Mi versión favorita es  la del último disco de Johnny Cash (el esencial “Ain’t No Grave”), que tiene una profundidad especial por cantarla alguien que ve muy cerca la muerte y se acerca tranquilo a ella.

Y , como contrapunto a la crepuscular meditación de Cash, traigo otra canción que también trata asuntos de clase pero desde una perspectiva mucho más festiva: Los amantes se enamoran en Roma (Georgia), se declaran en Atenas (Texas),  se besan por primera vez en Paris (Tennessee) y se chotean de los millonarios proclamando orgullosos lo felices que se sienten de no pertenecer a la jet set (sino a la jet del Chevrolet), de comer birra y perritos (en vez de entrecot y champán) y de escuchar a (Ferlin) Husky y a (Merle) Haggard (en vez de a Bach y Tchaicovsky).

La versión por excelencia  es la de George Jones y Tammy Wynette pero yo -que la conocí en el genial disco de duetos de John Prine “In Spite of Ourselves”- siempre la preferiré en las voces de Prine e Iris Dement.

Nota 1: Letra de “Satisfied Mind” (Red Hayes and Jack Rhodes)

How many times have you heard someone say «If I had his money, I could do things my way?» But little they know that it’s so hard to find One rich man in ten with a satisfied mind/Once I was winning in fortune and fame Everything that I dreamed for to get a start in life’s game Suddenly it happened, I lost every dime But I’m richer by far with a satisfied mind/Money can’t buy back your youth when you’re old Or a friend when you’re lonely or a love that’s grown cold The wealthiest person is a pauper at times Compared to the man with a satisfied mind/And when life has ended and my time has run out My friends and my loved ones I’ll leave, there’s no doubt But one thing’s for certain, when it comes my time I’ll leave this old world with a satisfied mind

Nota 2: Letra de “We’re Not the Jet Set” (Bobby Braddock)

By a fountain back in Rome I fell in love with you In a small cafe in Athens You said you loved me too And it was April in Paris when I first held you close to me Rome, Georgia, Athens, Texas And Paris, Tennessee/ No, we’re not the jet set We’re the old Chevro-let set There’s no Riviera In Festus, Missouri And you won’t find Onassis In Mullinville, Kansas No, we’re not the jet set We’re the old Chevro-let set But ain’t we got love/ No, We’re not the jet set We’re the old Chevro-let set Our steak and martinis Is draft beer with weenies Our Bach and Tchaikovsky Is Haggard and Husky/ No, we’re not the jet set We’re the old Chevro-let set But ain’t we got love No, We’re not the jet set We’re the old Chevro-let set The Prine and Dement set Ain’t the flaming suzette set Our Bach and Tchaikovsky Is Haggard and Husky We’re the old Chevro-let set But ain’t we got love

Mondongos habitables

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En cierta página de golosinas visuales para arquitectos aparecen hoy tres construcciones (COSMO,Organic Growth, Serpentine Pavilion) -ideadas por proyectistas madrileños- de bajo presupuesto y remuneración pero gran repercusión mediática tanto por su ubicación (Londres, Nueva York) como por ser promovidos por instituciones de prestigio.

Son tres instalaciones artísticas teóricamente destinadas -además de a promocionar a sus autores- a interactuar con la vida humana. Las tres son efímeras, apuestan por el color como reclamo visual; usan materiales «pobres» (plásticos, reciclados…) y están vagamente inspirados en la naturaleza o sus procesos.

serpentine-pavilion-selgas-cano-iwan-baan-2El proyecto londinense -de los otros dos tal vez me ocupe otro día- me parece una reinterpretación, abollada y en tecnicolor de la mítica ciudad instantánea ibicenca que levantó en 1971 el ingeniero Prada Poole , sin su claridad conceptual y estructural.

 

Instant City_exteriorAmbos son mondongos habitables, y ambos aspiran a la ligereza, pero lo que en Ibiza nació de la necesidad (máximo volumen habitable y velocidad de montaje, mínimo coste), se aguantaba sólo con aire, generaba su propio clima, se definía en cuatro cuartillas, se construía con un único material y lo podían montar y recoger los propios hippies a los que estaba destinado; en Londres surge de inquietudes artísticas (“… un viaje a través del espacio caracterizado por el color, la luz y las formas irregulares con sorprendentes volúmenes”), necesita una compleja estructura metálica de soporte, un sofisticado diseño por ordenador, mano de obra especializada y no explota a fondo más posibilidades del material que las formales.

 

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Y, lo que es más importante, lo que en Ibiza funcionó realmente por unos días como ciudad– con sus asambleas, su comercio y sus fiestas- no es en Londres más que un efímero capricho arquitectónico.

Ornette Coleman (1930 -2015)

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Ha muerto Ornette Coleman, un músico fuera de serie. Cacofónico o melódico,  eléctrico o acústico, en cuarteto o con su Prime Time, su singular concepción musical me marcó desde aquel día hace ya 20 años en que por primera vez bailó salvajemente en mi cabeza.

Transparencia y Reflejo

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“…el europeo tiene razón cuando teme que la arquitectura de vidrio pueda llegar a ser incómoda. Desde luego lo será. Y no es ésta su menor ventaja, ya que en primer lugar es necesario despojar a los europeos de su vida muelle”. Adolf Behne, 1918. 

Cuando la arquitectura de vidrio era una utopía, “el europeo” pensaba que podría llegar a ser incómoda y los vanguardistas ansiaban su advenimiento para despojarnos de nuestra vida de muelle.

Hoy es la arquitectura de las sedes corporativas del capitalismo triunfante y de las residencias particulares de sus principales beneficiarios. En vez de una transparencia liberadora nos ha traído el deprimente reflejo de la desigualdad .

 

Maquinillos ochenteros

Frente a aquellos que descalifican globalmente la década de los 80 por hortera y plastiquera, lo habitual es recurrir a ejemplos de bandas que no se dejaron embaucar por sintetizadores y cajas de ritmos y siguieron haciendo buen rock’n’roll (Pixies, Husker Du…). Más difícil es reconocer que el sonido por excelencia de los 80 es el de los maquinillos, y que éstos generaron su propia estética, artificial y distante, a veces al filo de esa fina línea que separa lo hortera de lo sublime. Por eso, hoy he seleccionado algunos de esos “placeres culpables” por los que muchos enteradillos te despreciarían, pero que forman también parte de la banda sonora de mi vida. Algunas de estas canciones ni las poseo ni las pincharía en casa, otras son clásicos que siempre tengo a mano, pero todas ellas, con sus sintetizadores y sus ritmos pre-programados, cada vez que las escucho, me transportan mágicamente a la adolescencia.

Goodbye Girl”- Squeeze (1979) 

Una irresistible canción pop aderezada con el característico sonido de sintetizadores y percusiones programadas. Un ligue de una noche con desastroso final para el protagonista. Curiosamente, producida por John Cale.

Vienna”- Ultravox (1980) 

De ésta no conocía la autoría pero sí el pegadizo estribillo. Al escucharla varias veces este año- primero en un café, luego en un capítulo de la fantástica serie “The Americans”- tecleé lo que recordaba de la letra y me enteré de que era de Ultravox, de los que hace muchos años compré el vinilo “Ha Ha Ha”- de su época más experimental- que me dejó frío. Pero esta canción tiene algo.

O Superman”- Laurie Anderson (1981) 

“Big Science” me parece uno de los mejores discos de su década y aunque hay canciones que me gustan (aun) más que ésta, la idea de la lista es elegir canciones que tuvieron éxito. Contra todo pronóstico, esta canción de ocho minutos fue número 2 en las listas inglesas.

Only You”- Yazoo (1982)

Podría haber elegido alguna otra (“Walk Away from love”, “Don’t Go”…) porque a éstos sí los escuché a fondo en su día, pero el propósito de esta lista no es rescatar oscuridades sino explorar esa belleza que de tan obvia y omnipresente provoca rechazo. Todo un clásico de esta era.

Within Your Reach”- Replacements (1983) 

Esta no fue un éxito pero sí un ejemplo perfecto de como incluso una de esas bandas “auténticas” que no sucumbieron al sonido característico de su época que mencionaba en la entradilla, no dudó en recurrir a los maquinillos para dar forma a esta fantástica canción.

I Want to Know What Love Is”- Foreigner (1984) 

Aquí ya entramos en territorio peliagudo, con este ampuloso baladón carnaza de radio AM pero que posee una fuerza difícil de negar. El siempre ingenioso Dave Marsh, en su genial “The Heart of Rock and Soul. The 1001 Greatest Singles Ever Made” la califica de “Capilla Sixtina del cock-rock”, mientras que el caústico Robert Christgau resumió el primer disco de la banda con las siguientes palabras: «¿Has oído hablar de la Beatlemanía? Propongo la Xenofobia»

Tonight She Comes”- The Cars (1985) 

Éste fue su último éxito, y el único que viví en tiempo real. Después conocí sus primeros singles, que probablemente sean superiores, pero ésta cancioncilla pop -con sus muy ochenteros sintetizadores, coros, teclados, guitarras y percusión- siempre será especial.

“Tower of Song”- Leonard Cohen (1988) 

De su clásico “I´m your man”, my canción favorita del hombre es la demostración perfecta de que un maquinillo, una “golden voice” y un buen coro femenino pueden ser más que suficientes. La versión de youtube es del maravilloso directo “Live in London”, en el que por fin se le ve alegre con la vida.

El no se qué

lenguaje de patrones Se tiende a pensar que el vocabulario de la arquitectura está compuesto por elementos (columna, cornisa, dintel…) o formas (ojival, apaisado…) o que tiene que ver con los estilos (dórico, manierista, art-decó…). Y aunque todos esos vocablos forman indudablemente parte del mundo del arte y la construcción, pienso que -si conseguimos prescindir de la visión estilística e histórica que todo lo impregna- el verdadero lenguaje de la arquitectura se compone más bien de ciertas relaciones entre elementos que se encuentran en infinitas formas y variaciones y en diferentes épocas y culturas.

Christopher Alexander – quien consideraba que celebrar la vida y disfrutar de esos momentos en que nos sentimos más vivos es la finalidad de nuestro breve paso por la tierra y construir un entorno que no sólo posibilite sino que potencie la aparición de tales momentos debería ser la finalidad de la arquitectura- ha dedicado su vida a identificar y explicar este conjunto de relaciones (a los que llamó “patrones”) que permiten que surja lo que el llamó “la cualidad sin nombre” -eso que “las palabras no logran designar porque es más precisa que cualquier palabra” pero a lo que aluden términos como “viviente”, “integral”, “cómodo”, “intemporal”, “suelto y fluido” o “carente de yo”- que comparten las  mejores arquitecturas. Lo llamó “el modo intemporal de construir”, el que la humanidad ha utilizado inconscientemente, sin necesidad de arquitectos, desde la noche de los tiempos hasta que en algún momento olvidó como hacerlo. Lo planteó en “El Modo Intemporal de Construir”, donde expone los principios generales e instrucciones de uso, y lo desarrolló en “Un Lenguaje de Patrones”, donde detalla los patrones propiamente dichos.

Su gran aportación fue conseguir identificar muchas de esas relaciones entre elementos (patterns) que nos hacen sentir vivos para que podamos utilizarlos al intervenir en nuestro entorno. Esos “patrones”, con nombres como “lugar ventana”, “transición en la entrada”, “tejado protector”, “luz en dos lados de cada habitación”, “habitación exterior”, “lugar al sol”, “gabinetes”, “variedad de alturas de techo” o “lugar columna”, me parecen que se acercan mucho a la esencia de la arquitectura tal como la experimentamos las personas. Alexander identificó 253 de ellos y los explicó uno a uno mediante una combinación de texto, dibujos e inolvidables fotografías (y hasta los clasificó por importancia con estrellitas). Una vez los conoces, los encuentras por todas partes en arquitecturas de cualquier época. Miras (y ves) la arquitectura de otra manera. Es un sistema abierto- cada persona puede encontrar otros- que se centra en identificar las situaciones en que nos sentimos mejor y se abstiene de prescribir formas concretas.

Pese a cierto tufillo new-age en la prosa de  “El modo intemporal de construir”, a que la aplicación que el propio Alexander hace de sus teorías de lugar a obras tan arcaizantes como el café Linz o el campus Eishin (cuando creo percibir la escurridiza cualidad sin nombre en obras de Aalto, Barragán, Rudofsky o Scharoun), y a considerar que los arquitectos sí podemos (y debemos) ayudar a mejorar nuestro hábitat, me parece que nadie se acercó tanto como él a la identificación de los verdaderos componentes de la arquitectura –sus “palabras”- que algún día -cuando veíamos la realidad directamente- nos resultaron evidentes pero que hoy necesitamos redescubrir eliminando los miedos, imágenes y filtros mentales que han conseguido separarnos de ellos.

Dicen que sólo conocemos aquello que podemos nombrar pero, paradójicamente, Alexander se aproximó al  lenguaje profundo de la arquitectura persiguiendo lo innombrable -esa  “cualidad sin nombre” a la que también San Juan de la Cruz y Fisac se referían como “el no se qué”.

Nota: Por alguna razón inexplicable (según Díez del Corral -su máximo apologeta nacional- porque su edición reduciría drásticamente las ventas de los demás libros de arquitectura de su catálogo) las obras de  Alexander están descatalogadas por Gustavo Gili desde hace años. Estaría muy bien que alguien se animase a re-editarlas porque están más vigentes que nunca. Lo mismo pude decirse de las de Bernard Rudofsky que, a excepción de «Arquitectura sin arquitectos» y «Los constructores prodigiosos», ni siquiera se publicaron en su día. No es casual que Alexander ilustrase algunos de sus patrones con imágenes de Rudofsky.

Nota 2: La ilustración de este texto es de Nikos Salingaros

Desfiles de personajes

Millones de canciones contienen alusiones a personajes reales o de ficción pero pocas basan su fuerza poética precisamente en que la acumulación de referencias acabe evocando un lugar, un tiempo o un estado de ánimo determinado. Aquí va una pequeña selección.

Wang Dang Doodle” – Koko Taylor (1965)

Este clásico compuesto por el gran Willie Dixon cuenta con infinidad de versiones desde que Howlin’ Wolf la grabara por primera vez en 1960. Mi favorita es ésta de Koko Taylor. Mike Rowe (el autor del genial libro “Chicago Breakdown” sobre el blues de esa ciudad) afirma que la canción deriva de “The Bull Daggers Ball” una antigua canción lésbica. Lo que parece claro es que la canción es una llamada a Automatic Slim, Razor Totin’ Jim, Butcher Knife Totin’ Nanny, Fast Talking Fanny, Cooda-Crawling Ray, Abyssinia Ned, Old Pistol Pete, Fats, Washboard Sam, Shaking Box Car Joe, Peggy, Colin Die para que se unan a una orgía.

Desolation Row”- Bob Dylan (1965)

Dylan tiene muchas canciones con muchos personajes (“Highway 61” sería otro buen ejemplo) pero ninguna con un repertorio semejante a esta epopeya de 11 minutos que asegura haber compuesto en un taxi: The Blind Comissioner, The Tight-Rope Walker, Cinderella, Bette Davis, Romeo, Caín y Abel, el jorobado de Notre Dame, el buen samaritano, Ophelia, Noé, Einstein, Robin Hood, Dr. Filth, el fantasma de la ópera, Casanova, Nerón, el Titanic, Ezra Pound, T.S. Eliot, cantantes de Calypso, pescadores y sirenas. (Desgraciadamente no está en YouTube la versión de estudio y aunque este sea el más celebre pirata de Dylan, lo es más por la salvaje sección eléctrica que por el inicial «set» acústico)

Sweet Soul Music”- Arthur Conley (1967)

El gran éxito de Arthur Conley es una irresisitible celebración del género (un poco como “American Pie” con el rock and roll). Compuesta y producida por Otis Redding a partir de una canción de Sam Cooke (“»Yeah Man»), por ella desfilan Sam & Dave, el propio Otis, James Brown, Wilson Pickett, y Lou Rawls. Do you like good music? Yeah, Yeah, Yeah (Por cierto, ésta fue la canción elegida por Peter Guralnick para titular la biblia del género)

Qualsevol Nit Pot Sortir el Sol”- Sisa (1975)

La primera canción que escuché en catalán con seis o siete años (ventajas de una infancia entre “progres”) sigue siendo una de mis favoritas. Aquella retahíla de superhéroes y personajes de cuento a los que el cantante iba dando la bienvenida (¿a una fiesta?) se me quedó grabada para siempre desde la primera vez que la escuché: Blancaneus, Pulgarcito, els tres porquets,Snoopy i el seu secretari Emili, Simbad, Ali Baba, Gulliver, Jaimito, Doña Urraca, Carpanta, Barba Azul, Frankenstein, L’Home-Llop, el Compte Dracula, Tarzán, La Mona Chita i Peter Pan, la senyoreta Marieta, els Reis d’Orient, Papa Noël, el pato Donald, Pasqual, la Pepa Maca, Superman, King Kong, Asterix, Taxi-Key, Roberto Alcazar i Pedrin, L’home del Sac, Patufet, Charlot, Obelix, Pinotxo, La Monyos, Ulises, Capitán Trueno, la fada bona, Ventafocs, Tom i Jerry, la bruixa Calixta, Bambi, Moby Dick, l’emperatriu Sissi, Mortadelo i Filemón, Guillem Brown, Guillem Tell, la Caputxeta Vermelleta, el Llop Ferotge, el Caganer, Cocoliso, Popeye. Casa meva es casa vostra (si és que hi ha casa d’algú).

Part Time Punks”- Television Personalities (1978)

Un cántico tabernario que satiriza el postureo (punks a media jornada) de la escena punk londinense donde la gente sólo baila pogo en el dormitorio cuando su madre no está, no compran singles que les gustan por no ser ediciones limitadas en vinilo rojo o no se lavan los dientes pero luego tienen pasta para ir a ver a los Clash. En la canción, además de personajes (Siouxsie and the Banshees, John Peel, los Lurkers o los Clash) aparecen también canciones (“Read about Seymour”), tiendas (Rough Trade) o lugares (King’s Road). Un pequeño clásico, con un mensaje todavía vigente.

Halloween Parade”- Lou Reed (1988)

Por el desfile de Helloween de Lou Reed pasan: un hada del centro, algunas reinas sureñas, Greta Garbo, Alfred Hitchcok, un semental jamaicano, cinco cenicientas, travelos encuerados, Crawford Davis, Cary Grant, Hiary, la virgen María, Johnny Rio, Rotten Rita, los Born Again Losers y los Lavender Boozers, un crack team de Washington Heights, los chicos de la Avenida B, las chicas de la Avenida D, Campanilla en elásticos, Peter Pedantic y Brandy Alexander. Una de las inolvidables canciones de su magistral “New York”.

Modernos y ventanas (3)

Casa Dieste

“…detrás de ese gusto por las paredes de cristal está el error de confundir lo indefinido con lo infinito. La grandeza y el misterio del mundo se sienten mucho más (recordemos nuestra niñez) al lado de una ventana pequeña que nos permite centrar nuestra atención y percibir como en un relámpago de asombro el “más allá”, sustancia de esa grandeza y misterio. Tan infinita es una gota de agua como el firmamento.”  Eladio Dieste  ( Texto sobre su propia casa * )                      

Al diseñar su casa, un genio capaz de inventar la cerámica armada, un nuevo sistema estructural que le permitió resolver únicamente con ladrillo gigantescos edificios industriales y construir una de las más bellas iglesias del pasado siglo, persiguió la esencia de lo doméstico y tuvo clara la importancia de la ventana como filtro entre la seguridad del hogar y el misterio del mundo.

Notas:
*La cita está sacada de la fantástica monografía que le dedicó la Junta de Andalucia: «Eladio Dieste 1943-1996»
**Siempre es una alegría encontrar un nuevo valedor de la ventana frente al ventanal de suelo a techo y pared a pared. Ya nos hemos encontrado por aquí con Christopher Alexander, Álvaro Siza, Barragán, Souto de Moura o la Sra. Farnsworth.

La casa más estrecha del mundo

casa angosta 1Buscando un café en Uruapan antes de retomar la carretera de regreso al DF, fuimos a caer a «La Lucha» donde un joven cliente -¡que leía «Lo Bello y Lo Sublime» de Kant!- nos recomendó desde el fondo de la barra no abandonar el lugar sin visitar en la calle Carrillo Puerto una de sus principales atracciones turísticas: la casa más angosta del mundo.

Un desvarío que no es el resultado de un sofisticado ejercicio arquitectónico de ascetismo zen (como aquella inolvidable casa-escalera en la que un arquitecto japonés vivía acurrucado en los rellanos con su sufrida esposa e hijo*) ni una instalación artística habitable en torno a la idea de «arquitectura imposible» (como la que probablemente sea la casa realmente más estrecha del mundo que encargó el escritor Keret en Varsovia); sino que nace de la pura necesidad de una familia sin hogar a la que no quedaba otra opción que edificar la parcelita que habían comprado inicialmente como pequeño almacén para su negocio de venta ambulante.

A diferencia de otras aspirantes al trono, no es un trampantojo de fachada muy estrecha compensada por una planta que se va ampliando a medida que te adentras, sino una auténtica vivienda entre medianeras paralelas: una casa con cuatro plantas de 1.40 x 10.20 metros con un programa absolutamente convencional de chalet adosado, con su cocina, su salita, su comedor, su terraza, su tendero y sus dormitorios, sólo que comprimidos a un tercio de su anchura (y superficie) habitual.

Una locura autoconstruida por etapas -desde la base de hormigón a la caseta de madera que la corona-, que acabó desbordando los límites del exiguo solar tanto en altura (es la más alta del vecindario), como en ocupación (con ese zaguán ganado a la calle y fuera de alineación); y en la que los cuatro habitantes que la ocuparon permanentemente durante casi una década -indiferentes a las evidentes limitaciones del espacio y de ventilación (¡tiene una única fachada)- no renunciaron a acumular una alucinante colección de muebles, figuritas, teléfonos, televisores, fotografías, guitarras y piolines; por no hablar de la enternecedora decoración exterior (helicóptero sobre coche sobre tren, princesa decimonónica en maceta, celosía-bandera, desinhibidas gárgolas…).

Es difícil transmitir la claustrofóbica sensación que provoca desplazarse en fila india por su interior, esquivando el mobiliario y coordinando movimientos para no tropezar, evitando las cabezadas y caídas en las vertiginosas escaleras; y aún más difícil imaginar cómo la pareja y sus dos hijos adolescentes consiguieron obviar una realidad incompatible con su idea de lo que es una casa, e hicieron suyo durante tanto tiempo este delirante monumento a la tozudez humana y a su increíble capacidad de adaptación. casa angosta 2 Nota: *La imagen se me quedó grabada desde que la vi en la revista Quaderns nº 202 (número monográfico dedicado precisamente a la «estenosis»). Desgraciadamente -cosas de la emigración- está en un lejano trastero y no puedo consultarla. Si alguien puede decirme el nombre de la casa y el arquitecto (y/o escanear la imagen) para completar la entrada, se lo agradecería.

Nota 2 (19.05.2015): Gracias a la amabilidad de Ángel Rico, que acaba de enviarme la fotografía que tenía en mente, aquí pueden ver al arquitecto Takamitsu Azuma «disfrutando» de su obra junto a sus seres queridos:

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Teo-rías

CesarPortela_Aquarium_Vilagarcia de Arousa “Para el arquitecto con ambiciones, tener una teoría acabó por ser tan vital y natural como tener teléfono”. Tom Wolfe- “¿Quién teme al Bauhaus feroz?” (Anagrama, 1982)

En su excelente “Manual de crítica de la arquitectura”, Juan Díez del Corral se sacó de la chistera una ingeniosa etimología según la cual «teo-ria» significaría “abundancia de dioses” y consistiría en la confección de santorales al margen de toda crítica, que servirían, en el campo de la arquitectura, para  justificar diferentes tendencias formales (“…si rendimos culto a la Función, nos sale arquitectura funcionalista; si nos ponemos bajo la advocación del mucho más abstracto Forma, nos sale el formalismo; si se trata de ser Moderno, nos saldrá el modernismo; si invocamos la Alta Tecnología nos sale un Foster; si adoramos al Cubo, nos sale un Moneo y así sucesivamente”).

Además, como recuerda Félix de Azúa al referirse al psicoanálisis, las teorías aplicadas al arte “suelen dar alguna información valiosa, interesante o por lo menos entretenida sobre asuntos subyacentes: la historia social de la época, la construcción de esquemas formales, o las curiosas virtudes de la retina humana” pero son perfectamente a- científicas. Por no remontarnos a la hiperabundancia de dioses en las vanguardias (el cuadrado, la velocidad, el cristal…) o en el Estilo Internacional (la función, la máquina, la higiene, la abstracción…) recordemos, por ejemplo, como en la Galicia de los años setenta y ochenta pegó muy fuerte Aldo Rossi  y su «Tendenza» quien -al mostrar los cambios de uso de muchos edificios a lo largo de la historia- ponía en cuestión la importancia de la función en la arquitectura y reivindicaba la importancia del tipo.

La crítica era pertinente y aportaba conocimiento, pero el resultado de su popularización no fue tanto la asimilación de las ideas como el plagio de la forma rossiana, lo que llevó a la proliferación de paupérrimos e inertes volúmenes elementales, siempre con cubierta a dos aguas, siempre simétricos y en los que la única ventana permitida era el cuadrado subdividido con una cruz, que –en eso sí eran fieles a la teoría- tanto servían para meter dentro una casa como un colegio, un centro de salud, un acuario, o el estudio de un pintor. AG_vivenda_refuxio_illa_arousa_manuel_gallego_jorreto_00

O pensemos en Peter Eisenmann, que se convirtió en el publicista de la deconstrucción aplicada a la arquitectura, ya que le permitía defender con total descaro la irrelevancia del usuario (él prefería llamarle “sujeto”) y la legitimidad de construir espacios inhabitables que cumplían la que para él era (al menos en 1982) la función principal del Arte y la Arquitectura: incomodar a la gente para que asumiese “que las cosas no están bien”, que vive en un estado permanente de alienación y ansiedad. Hacerle daño por su propio bien. La realidad es que su única preocupación es jugar con las formas.

O en los que saltan alegremente de una teoría a otra, como Philip Johnson que consiguió ser el creador del “Estilo Internacional” (montó con Henry Russell Hitchcock la exposición que sirvió para bautizar ese estilo y poner los requisitos para ser moderno) para pasar luego a campeón del “Posmodernismo” con su horrendo rascacielos ATT y lanzarse, siendo ya un anciano, en los brazos de la “Deconstrucción”. Y es que, aunque algunos dioses sean más flexibles y benévolos que otros, casi todos ellos exigen subordinar a sus oscuros designios formales lo importante: “crear un espacio habitable y significativo para el presente y para la memoria”. Bibliografía: Félix de Azúa- “Diccionario de las Artes” (Planeta, 1995) Juan Diez del Corral- “Manual de crítica de la arquitectura” (Biblioteca Nueva, 2005) Posts relacionados: La Idea Moda