afro in(s)tro

Pese a lo difícil que resulta encontrar piezas instrumentales en la música popular africana, la desaparición de los elementos que nos son más evidentemente ajenos (voces, acentos, idiomas) tiene el efecto de amplificar lo que nos resulta más familiar y las convierte en una posible puerta a ese universo.

Elegidos con la idea de mostrar que, si se escuchan sin prejuicios, el highlife nigeriano, la rumba congoleña o el mbaquanga y ska surafricanos pueden sonar casi tan próximos como el reggae o el blues, propongo esta pequeña selección de instrumentales:

1. Exhibition Dechaud- Doctor Nico & African Fiesta Sukisa (1967) 

Kasanda wa Mikalaya, el Dr. Nico,  se exhibe acompañado de su hermano Dechaud, que compuso el tema. Por algo sus paisanos zaireños le llamaban  “Dieu de la guitarre”:

2. Merengue Sposa- Chief Stephen Osita Osadebe (1996) 

Uno de los reyes del highlife nigeriano es otro doctor, “el de la hipertensión”, y aquí lo tenemos ya septuagenario pero conservando el buen humor de siempre y aprovechando un descanso en su gira norteamericana para grabar el fenomenal “Kedu America”.

3. Pachanga Maria- Os Bongos (1975) 

Una de sus dos piezas en el mítico elepé recopilatorio “Rebita 75”.

4. Midnight Ska- Reggie Msomi´s Hollywood Jazz Band (1965) 

Este grupo de nombre imposible nos ofrece un auténtico ska sin  nada que envidiar a sus modelos jamaicanos: 

5. Sobabamba- Udokotela Shange Namajaha (1985) 

Desde las Townships de Soweto, una muestra del tipo de ritmos que inspiraron el Graceland de Paul Simon 

6. Bleida- Nayim Alal (1998) 

Guitarras eléctricas desde un campamento saharaui. 

7. Mother’s love- Tsegue Maryam Guebrou (1963) 

Meditación al piano de una monja multi-instrumentista etíope. 

8. Kadia Blues- Orchestre de la Paillotte (1968) 

Instrumental guineano digno de acompañar un funeral. 

9. Merengue Fafa- Orchestra African Jazz & Manu Dibango (60’s) 

Y cerramos el círculo con el Dr. Nico y su banda acompañados de Manu  “Ma-ma-ma. Ma-ma-ma, ma-ma-ma-ko-ssa…” Dibango.

Enlace a la lista de reproducción completa (por desgracia, no todo está en youtube, y la última tuve que subirla yo mismo al grooveshark…):

http://grooveshark.com/#!/playlist/frica+Instrumental/77520192

Nota:

Para los que hayan disfrutado con la pequeña selección, los discos de los que están sacados estos temas, son de lo más recomendable:

Golden Afrique vol. 2 (Network, 2006)

Kedu America (Xenophile,1996)

Rebita 75

Township Jazz’n’Jive (Nascente, 1997)

The Indestructible Beat of Soweto (Eartworks, 1985)

The Rough Guide To The Music of the Sahara (World Music Network, 2005)

The very best of Ethiopiques (Manteca, 2007)

Golden Afrique vol. 1 (Network, 2005)

Mbuki Mvuki (Original Music, 1993)

 

Monk y el reloj torcido

“Solía tener fobia a cuadros y cosas colgadas en una pared algo torcidas. Thelonious me curó. Clavó un reloj en la pared ligeramente angulado, justo lo suficiente para enfurecerme. Lo discutimos durante dos horas pero no me dejó corregirlo. Al final, me acostumbré. Ahora, cualquier cosa puede estar colgada con cualquier ángulo y no me molesta en absoluto.”     Nellie Monk

Una anécdota puede a veces ser mucho más explicativa que una retahíla de adjetivos y conceptos para transmitir una sensibilidad determinada. Esta cita, con la que Gary Giddins arranca su perfil de Thelonious Monk en el magnífico libro “Visions of Jazz. The First Century”, me parece muy reveladora de una estética que asume la inutilidad de aspirar a la perfección.

El mensaje es profundo y me parece extensible a disciplinas diferentes de aquella para la que se formuló. Así, en el mundo de la arquitectura, hay una tradición que va de la época clásica hasta nuestros días (pasando por Mies Van der Rohe) que busca la perfección a través del orden. Tramas, módulos, ejes y alineaciones son los mecanismos a los que se confía la bondad del diseño. Con frecuencia, el resultado son edificios “perfectos” (en el sentido gramatical de “totalmente acabados”) pero muertos, ya que su rígidez les impide asumir con naturalidad lo más característico de la naturaleza humana: el cambio, el crecimiento. La vida.

Los placeres de Monteys

Uno de los placeres distintivos de la edición catalana de “El País” es la estupenda sección de crítica de arquitectura en el suplemento “Quadern” de los jueves escrita por Xavier Monteys. Textos claros e incisivos, dirigidos a los ciudadanos y no a los colegas de profesión, que obvian los nombres de los autores de las obras analizadas para sacar de cada caso concreto reflexiones de un alcance mucho más amplio. Auténticas lecciones de arquitectura.

Se acaba de publicar, en la colección “Microgrames” de la Universitat de Girona, “El plaer de la ciutat”, una breve selección de 18 de esos artículos que deberían servir para ampliar su público (aunque una edición bilingüe catalán/inglés no sea tal vez la mejor manera), e invitan a replantearse ideas tan arraigadas como las bondades de la peatonalización indiscriminada de calles o a entender cómo la aportación más importante de “La Pedrera” de Gaudi puede encontrarse más en su potencial de convertirse en modelo (planta) que en su excepcionalidad (fachada). Recuerdo otros artículos que no parecen haber pasado el corte y que me gustaría tener la oportunidad de releer en los que se analizaba la manía de ocultar la escala en muchos edificios contemporáneos o cómo la diferenciación de pavimentos urbanos podía acabar con la flexibilidad de una calle.  Tal vez, si la acogida es buena,alguien se anime a publicar selecciones mas amplias o que no se ciñan estrictamente a lo publicado en «El País».

En ese sentido, aunque al editarse en una revista especializada y no en un periódico generalista tengan una extensión mucho mayor y un tono más erudito y profesional, sería una excelente idea recuperar  también los magníficos artículos que escribió para la sección «Doméstica» de la revista “Quaderns d’arquitectura i Urbanisme” entre 2006 y 2010.

Motorvatin’

Además de la fiesta del sábado noche y la resaca del  domingo por la mañana, el sexo, el “nadie-me-comprende”, las mariposas en la barriga y el “mi-chica-me-ha-dejado” , o el “acabo-de-cobrar-y-me voy-a-divertir” destaca entre los grandes temas del rock´n´roll clásico el culto al automóvil como concepto (velocidad, libertad, estatus…) y como lugar (donde tener  escarceos amatorios o bajarse un paquete de cervezas mientras se circula dejándose ver ante bandas rivales y “fichajes” femeninos).

Dado que es un fenómeno tan amplio  (carreras de hot-rods,  drive-ins, odas a la carretera como evasión…), la lista de reproducción de hoy se limita, sin ninguna pretensión de exhaustividad, al subgénero de canciones que contienen en su título el nombre de alguna marca concreta.

“T-Model Blues”- Lightnin´Hopkins. (Gold Star, 1949)

Nada mejor para empezar que un poco de prehistoria con un blues tejano sobre el primer automóvil producido en serie: el mítico Ford T.

 “Cadillac Boogie”-Jimmy Liggins. (Specialty, 1954)

Un jugoso jump-blues recordado hoy sobre todo como inspiración directa del “Rocket 88” de Jackie Brenston & his Delta Cats, eterno contendiente al título de primera canción de rock´n´roll de la historia.

“Red Cadillac and a Black Moustache”– Warren Smith (Sun, 1957)

A diferencia de Perales, Warren Smith sabe perfectamente a qué dedica el tiempo libre ese cabrón de ojos azules, bigote negro y cadillac rojo que se lo ha robado todo.

“Cadillac”-Bo Diddley. (Chess, 1960)

Aunque muchos lo infravaloren  por sus guitarras cuadradas, su indumentaria extravagante y su carácter afable, Bo Diddley,  siempre acompañado por Jerome a las maracas, es un auténtico gigante de la música negra del siglo pasado, responsable, entre otras cosas, de “inventar” un ritmo inmortal (que se puede oir en canciones como el “Not Fade Away” de Buddy Holly). Aquí nos deleita con  una estupenda oda al coche más codiciado por los roqueros: el  C-A-D-I-L-L-A-C.

Cadillac  Man”-The Jesters. (Sun,  1966)

Uno de los últimos grandes singles de Sun Records perpetrado por el grupo del hijo del jefe, Jerry Phillips, y el legendario en según qué círculos Jim Dickinson.

From a Buick 6”- Bob Dylan (Columbia, 1967)

El joven Dylan, recién electrificado, circula a toda pastilla por la autopista 61 en su Buick asociando libremente imágenes y palabras.

Mercedes Benz”- Janis Joplin (Columbia, 1970)

Janis, prácticamente a capella y en una sola toma, fantasea con la compra de un Mercedes que le permita afirmarse frente a los Porsches de sus amigos. ¡Caramba con los jipis!

Azda”- Franco & Tout Puissant OK Jazz (African/Sonodisc, 1973)

Aquí hago trampas ya que el título de la canción hace referencia no a una marca sino a una cadena de concesionarios, pero el estribillo deja claro que no hay nada mejor que un “Vey-Wey, Vey-Wey, Vey-Wey, Vey-Wey “ (VolksWagen), disponible en Azda. Un jingle que es a la vez un clásico de la rumba congolesa y gracias al cual cada uno de los veinticuatro miembros del todopoderoso OK jazz se convirtió en feliz propietario de un flamante Passat.

Cadillac  Walk”- Mink de Ville (Capitol, 1977)

Siempre he sentido debilidad por el soulero debut del difunto Willy de Ville, un pequeño clásico ajeno al ajetreo punk que lo rodeaba, con canciones tan memorables como ésta o el inmortal “Spanish Stroll”.

Dodge-Vedge-O-Matic”-Jonathan Richman & The Modern Lovers (Beserkley, 1977)

El eterno enamorado del mundo moderno (para muchos más conocido como el juglar de «Algo pasa con Mary») celebra  en este desquiciado rockabilly la visión de su Dodge pudriéndose en el aparcamiento.

Joe Stalin’s Cadillac”- Camper Van Beethoven (Pitch-a-Tent, 1986)

El puente, ¿dónde demonios se ha metido el puente?  No lo busques en esta canción, es de las pocas que no lo tienen.

God’s Camaro”- Wussy (Shake It, 2007)

Sólo a Wussy se les ocurre asociar a Dios con uno de los coches norteamericanos más horteras de los ochenta para dar título a esta poética canción.

 

LISTA DE REPRODUCCIÓN COMPLETA:

http://grooveshark.com/#!/playlist/Motorvatin/77096632

Nota 1: Ya sé que me he dejado “Que difícil es hace el amor en un Simca 1000” y “Cadillac solitario”

Nota 2: Me da cierta rabia que por la regla auto-impuesta para seleccionar las canciones no haya podido incluir “Maybellene”  o «No Particular Place to Go» de Chuck Berry, que tanto aportó al género, por lo que titulo el post con una de sus fabulosas invenciones lingüísticas.

Camino de Santiago

Después de siete trienios como ciudadano condal, tomo las de Villadiego y me vuelvo «picheleiro».

(y como banda sonora del viaje, el  «Down San Diego Way» de Arthur Blythe me parece de lo más apropiado)

Krautrock Sampler

Por un increíble golpe de suerte, conseguí hace un par de semanas, en la librería inglesa de Gracia de segunda mano, el mítico libro de Julian Cope sobre Krautrock por menos de 5 euros. Aunque el género no me atrae demasiado (las epopeyas de una cara completa de elepé siempre me han tirado para atrás, y nunca he buscado que la música me ayude a viajar astralmente), me picó la curiosidad y como me constaba que andaba bastante buscado en según qué círculos, pensé que siempre podría deshacerme de él llegado el caso.

Es un librito pequeño, de menos de 130 páginas, que tiene ya casi 20 años (es de 1995) pero que fue el responsable de que se empezasen a reeditar todas las obras magnas de la Kosmische Musik.

Pues bien, pese a mi prevención contra el género y contra el autor-famoso por su amor por druidas,megalitos, brebajes alucinógenos y psicodelia- del que recuerdo sólo haber tenido hace años el recopilatorio “Floored Genius” (¿donde andará?) de las que me gustaban “Reward” y “Beautiful Love” con sus trompetillas, debo decir que he disfrutado enormemente la lectura del opúsculo y hasta es posible que algún día me atreva a agenciarme algún disco de Amon Duul II, Ash Ra Tempel, Neu, Faust, Can y compañía.

Tiene todo lo que un buen libro de música popular debe tener. Transmite vívidamente la pasión del autor por el género, explica su génesis, evolución y momentos estelares (desde Stockhausen,  los Monks y las base norteamericanas en la Alemania de posguerra, hasta su relación directa con Dalí o Timothy Leary). Está muy bien escrito mezclando datos eruditos, con imaginativas descripciones de la música e hilarantes observaciones estéticas/sociológicas (comparación entre el peinado de los Troggs y el de los Stooges, sin ir más lejos) y contiene una práctica guía de iniciación con 50 discos recomendados y comentados.

Ojalá tuviésemos libros parecidos sobre otros géneros  musicales.

Nota: El libro es muy “caro de ver”, pero circula por la red un pdf de fácil acceso y he visto enlaces a una lista de reproducción en Spotify con los 50 discos que Cope recomienda.Existen traducciones al francés y alemán y, si alguien se anima a editar una versión en español, me ofrezco para intentar traducir la diabólica prosa del druida.

Nota 2: Cope ha escrito también recientemente un libro semejante sobre rock japonés (Japrocksampler) y tiene en su página web “Head Heritage” interesantes guías/listas de reproducción comentadas sobre “Detroit Rock”:

http://www.headheritage.co.uk/unsung/feature/detroitrocksampler/

Y su personal interpretación de “Hard Rock” :

http://www.headheritage.co.uk/unsung/feature/hardrocksampler

Cubanos postizos

Aunque por esas cosas de la crisis ya no vamos tan a menudo a conciertos como antaño, esta vez la cita era  inexcusable (como Randy Newman en Badalona o los Mekons en los caprichos del Apolo). Tocaba Marc Ribot con sus Cubanos Postizos en el pequeño local del Centro Tradicionarius de Gracia y, como además de ser toda una leyenda como mercenario de las seis cuerdas (el Rain Dogs de Tom Waits no sería lo mismo sin él) me gustan mucho los dos discos de esta formación, la tentación era irresistible.

Y no defraudó las expectativas. Acompañado por Anthony Coleman al órgano Farfisa, Brad Jones al bajo, EJ Rodríguez a la batería y Horacio “El Negro” Fernández a los cueros consiguieron crear  magia: una música bailable y libre a la vez, con ritmos irresistibles que anclaban las maravillosas improvisaciones de la guitarra y el órgano. Una auténtica fiesta basada en las composiciones del gran Arsenio Rodríguez (No me llores más, La vida es sueño, Dame un cachito pa güelé…) en la que pasaban sin solución de continuidad de pasajes tranquilos con el público mudo para no perder detalle hasta salvajes improvisaciones en los que la excitación ponía a la audiencia a bailar y aullar.

El sonido empezó siendo catastrófico pero fue mejorando-gracias a las constantes señas de Ribot a los técnicos-a medida que avanzaba la noche. Me llamó la atención lo anecdóticas que eran las partes vocales (en el español macarrónico de Ribot o en los coros de su base rítmica) y como la música se bastaba y sobraba.

Un concierto redondo, con bises y todo, en el que sólo eché de menos “Carmela dame la llave” ( …no quiero pasar otra noche solito en la calle…):

Nota: Además de no perdérselo si pasa por vuestra ciudad (mañana en Donostia, mismamente), si os gusta esta música libre, pero de raíz latina, recomiendo los dos excelentes discos de los Latin Playboys. Y aunque, al ser una gran orquesta,  los arreglos y sonidos son muy diferentes, nunca está de más tener a mano algún disco de “el ciego maravilloso” Arsenio Rodríguez (“Montuneando”  o “Dundunbanza” , por ejemplo)

Tres citas con la forma y el fondo

Leyendo el “Diario” de Jules Renard me encontré con esta anotación correspondiente al 15 de agosto de 1898:

No puede haber, por un lado, la forma, por el otro, el fondo. Un mal estilo es un pensamiento imperfecto

Que, por alguna razón, me hizo pensar en estas dos conocidas citas:

“Lo más profundo es la piel… Todo sucede en la superficie, allí se anudan los eventos de la vida y los pensamientos de los individuos”. Paul Valery. L’idée fixe ou Deux Hommes à la mer (1932)

Y: 

“En política, la forma es fondo”. Jesús Reyes Heroles, Secretario de Educación Pública de México.

Nota (Noviembre 2015): Curioseando ayer por los inagotables blogs de Diez del Corral me encontré con un escrito sobre las medianeras en la que me impactaron estas palabras: «Los edificios ensimismados y escultóricos no crean vida a su alrededor, sino que la niegan. No son fondos, sino formas

 

Ángeles de tugurio

De todos los géneros musicales que corren por el mundo adelante, el country es quizás el más incomprendido e infravalorado. Para muchos representa lo peor de la cultura rural norteamericana (tradicionalismo, machismo,integrismo religioso, horterismo…) y aunque, con la popularidad de eso que los modernos llaman tontamente “americana”, la versión más oscura y llorona ha ganado cierta credibilidad, sigue siendo visto con  recelo y  aprensión. Reconozco que a mí también me costó mucho más entrar que en el blues, soul, funk…pero, de hecho, la música es un continuo y no una serie de compartimentos estancos (recordemos por ejemplo que el bramido de Howlin’ Wolf nació como imitación del yodel de Jimmie Rodgers, o que algunas de las primeras grabaciones de música negra incluían violines) y avanzar en su conocimiento consiste básicamente en irse desprendiendo de prejuicios. Ahora es una parte más de mi dieta musical y he pensado que una buena manera de iniciar a los más reticentes podría ser una selección de canciones “country” interpretadas por mujeres (honky tonk angels). Vamos allá:

Carter Family- “Single Girl, Married Girl” (1927)

Los pioneros de la música country ponderan las ventajas y desventajas de los diferentes estados civiles:

Rose Maddox&Brothers- “I wish I was a single girl again” (1951)

Y la conclusión a toro pasado-¡Como me gustaría volver a ser soltera!:

Kitty Wells- “Release Me” (1954)

Hay infinidad de versiones de este estándar, pero mis dos favoritas son ésta y la lectura soul de Esther Phillips:

Brenda Lee- “Jambalaya” (1956)

La pequeña (en edad, que no en voz) Brenda Lee versionando al padre de la música country, Hank Williams.El single estaba en casa de mis abuelos y, sin saberlo, fue probablemente mi primer contacto con esta música (junto a las inmortales “When it’s springtime in Alaska it’s 40 below” de Johnny Horton y  «I can’t stop loving you» de Ray Charles):

Tammy Wynette- “Stand by your man” (1968)

Esta no es precisamente feminista pero es una canción muy bonita. ¡Y no os perdáis el peinado!:

Tracy Nelson- “I fall to pieces” (1969)

La cantante del olvidado grupo de los 60 “Mother Earth”, cantaba divinamente lo que le pusiesen delante. En 1969 se animó a grabar un maravilloso disco country, acompañada por el gran Scotty Moore y D.J. Fontana, guitarrista y batería respectivamente de muchas de las mejores sesiones del rey:

(Esta no está en youtube pero si en grooveshark, ver enlace en la nota final)

Dolly Parton- “I will always love you” (1973)

Aunque en España es más famosa por su poderosa delantera y sus papeles en películas como la espantosa “La casa más divertida de Texas”, Dolly Parton es una artista de primera fila que ha compuesto cantidad de clásicos y los canta como nadie.Sin ir más lejos, “I will always love you”- sí, la de “El guardaespaldas”- que resulta intolerable en la voz de la difunta Whitney hace equilibrio sobre la delgada linea entre lo hortera y lo sublime cuando la canta su autora Dolly:

Loretta Lynn- “The Pill” (1975)

Para los que acusan a la música country de inmovilista y reaccionaria aquí tenéis una oda a la píldora anticonceptiva (y, por cierto, una de las canciones del jukebox de la tienda Sex de Malcolm McLaren en Londres, donde se formaron los Sex Pistols):

Kate&Anna McGarrigle-“Heart like a Wheel” (1975)

Llamémosle folk, country o lo que queramos, siempre vale la pena escuchar a las canadienses hermanas McGarrigle:

Alison Krauss- “I will” (1992)

No cualquiera se atreve a hacer una versión country de los Beatles y sale victorioso:

Lucinda Williams- “I Lost It”(1998)

La verdad, no sabía cual elegir, de este disco (Car Wheels on a gravel road) me gustan absolutamente TODAS:

Nota: Para su comodidad, he montado una lista de reproducción en Grooveshark. Desgraciadamente, no tenían la salvaje “I wish I was a single girl again” de Rose Maddox y sus hermanos. La versión de “Heart like a Wheel” de youtube es una maqueta de 1971, la de grooveshark es la del disco debut.

Link lista de reproducción en grooveshark:

http://grooveshark.com/#!/playlist/Honky+Tonk+Angels/75297540

La (otra) capilla del bosque

Hojeando un curioso libro llamado “Sacred Buildings. A Design Manual”  de Rudolf Stegers me enteré de la existencia de otro destacado discípulo de Frank Lloyd Wright, además de mis admirados Schindler y Lautner.

El arquitecto se llama Euine Fay Jones y la obra que me llamó tan poderosamente la atención es la Thorncrown Chapel que construyó en 1980 en Eureka Springs, Arkansas. Frente al protagonismo del espacio interior de los otros ejemplos recogidos en el libro, la Capilla de la Corona de Espinas es un ejemplo de la arquitectura más esencial: una cubierta-una sombra- en el medio de un bosque de robles y arces. La unidad material (está construida íntegramente en madera local), la gran transparencia y las cuidadas proporciones (los pilares miden aproximadamente lo mismo que los troncos de los árboles vecinos) permiten que se funda completamente con el entorno.

Aunque algunos detalles puedan remitir al maestro Wright, me parece una construcción tan “natural” que resulta difícil de datar. Encuentro que tiene “eso” tan difícil de conseguir: un carácter intemporal.

Nota:

Teniendo en cuenta que esta obra fue considerada la mejor de 1981 y entre las diez más importantes del siglo XX por el American Institute of Architects, nunca dejará de sorprenderme lo eurocéntrica que llega a ser nuestra formación.

Arquitectura Vegetal

El árbol más singular que he visto jamás es la centenaria higuera  “Na Blanca d’en Mestre” en Formentera.  Más que un árbol, es una auténtica “arquitectura vegetal” ya que la intervención humana, mediante la incorporación de soportes verticales (talóns), vigas (perxades) y riostras en v para neutralizar la acción del viento (ulls de poll), lo ha convertido en una auténtica sala hipóstila vegetal. El objetivo de esta singular técnica, que se puede ver en otros ejemplares de menor tamaño, era evitar que la higuera volviese a enraizar al tocar sus ramas el suelo y proporcionar sombra al ganado.
Con un único tallo y más de cien soportes consigue cubrir  con su memorable sombra una superficie de 350 metros cuadrados, lo que la convierte, si no la más vieja, sí en la mayor higuera del mundo.

Nota 1:

Debo el placer de conocer este prodigio (y muchas otras cosas) a mi maestro Elías Torres que tuvo la generosidad de invitarnos en el verano de 2004 a un grupo de sus colaboradores a las Pitiusas para conocer sus obras y otras maravillas locales.

Nota 2:

Curioseando por la web he visto que este árbol fue presentado en la exposición ‘Humanizar la ciudad. Arquitecturas de Madrid y Barcelona’ por el arquitecto Mariá Castelló en 2011. A él debo esta estupenda representación de la planta cenital de la higuera.

Moonrise Kingdom

El viaje de huida de dos preadolescentes incomprendidos (Sam, el boy scout huérfano y Suzy, la hija mayor de una familia en crisis) por una isla atlántica. Un fabuloso plantel de actores (Bruce Willis, Edward Norton, Bill Murray, Frances McDormand, Tilda Swinton, Harvey Keitel) bordando papeles con una vis cómica poco habitual en la carrera de algunos de ellos. Una  música maravillosa (¡Benjamin Britten y Hank Williams!). Una mágica puesta en escena, con una estética muy personal  con el equilibrio justo entre realidad y fantasía. La historia intemporal, nunca contada las suficientes veces, del primer  amor y el paso de la infancia a la adolescencia.

Wes Anderson y su equipo  han logrado que, por una vez, el tópico “para jóvenes de 9 a 99 años” sea cierto. No se la pierdan.

¿El más grande constructor de todos los tiempos?

Aunque en la mayoría de historias de la arquitectura moderna o no se le menciona o aparece como uno más de los pioneros del hormigón- entre figuras mucho menos relevantes como Maillart, Nervi o Perret-  la lectura del magnífico libro de José Antonio Fernández Ordóñez sobre Eugene Freyssinet me ha convencido de que tal vez se trate del “más grande constructor de todos los tiempos”.

J.A.F.O.  combina la biografía con el relato de sus hazañas como proyectista y constructor y con una selección de textos del propio Freyssinet para formar una imagen muy completa de este gran genio de la construcción.

Pese a revolucionar la ingeniería con el desarrollo de numerosas patentes (gato y anclaje de conos, tubos pretensados prefabricados, gato plano…), nuevas tipologías estructurales (hangares de Orly, puentes,…) y la invención de un nuevo material (hormigón pretensado), Freyssinet no era un genio loco encerrado entre toneladas de papeles sino un proyectista-director de obra-constructor que iba desarrollando las nuevas técnicas y herramientas que le permitían resolver problemas muy concretos y ganar infinidad de concursos de puentes y otras estructuras gracias a que sus inventos permitían abaratar increíblemente la construcción (desde sus primeros puentes clandestinos en Vichy hasta las cimbras reciclables de Plougastel) o resolver problemas para los que nadie más ofrecía soluciones (hundimiento de la estación marítima de Le Havre). Su falta de prejuicios le llevó incluso a proyectar barcos y alas de avión de hormigón.

En 1928, en la cumbre de su vida profesional tras haber construido las más importantes obras de hormigón armado del mundo (de Villeneuve a Plougastel), renuncia a todas sus patentes y derechos sobre sus diseños y abandona  la exitosa empresa que había formado con Claude Limousin para desarrollar una intuición que le obsesionaba desde el  principio de su carrera – el hormigón pretensado:

La idea de la tensión previa es sencilla: comprimir el hormigón para hacerlo capaz de resistir tracciones ulteriores permanentes
Hasta 1933 se dedica febrilmente a desarrollar su invento y pese a los decisivos avances técnicos que consigue desarrollar,  no consigue encontrar comprador para los postes que había creado y pierde en esos 5 años la fortuna que había acumulado durante los 23 precedentes. Con 55 años, arruinado y al borde de la desesperación consigue la proeza de evitar el hundimiento de la Estación Marítima del Havre aplicando sus teorías de las tensiones previas y comienza su resurrección profesional que tras llevarle a trabajar por todo el mundo  (Argelia, Venezuela,Brasil) ya no acabaría hasta su muerte en 1962.

Cualquier ingeniero que hubiese llevado una de las dos vidas de Freyssinet (pre y post  1928) merecería  ya figurar entre los más grandes del siglo XX, pero que ambas hazañas fuesen llevadas a cabo por una única persona que lo arriesgó todo, elevan su categoría a la de “más grande constructor de todos los tiempos”.

Nota: Toda la información está sacada del libro “Eugène Freyssinet” de José Antonio Fernández Ordóñez (Xarait, 1972).  Pese a sus 400 páginas (con apéndices y notas técnicas) el relato central se lee casi como una novela de superación frente a las adversidades y creo que sería una gran idea reeditarlo.

Piano Azul

Los mejores recopilatorios son los que, además de entretener, te incitan a investigar  y deshacerte de algunos prejuicios.

En ese sentido, me parece ejemplar el cedé  “Piano Blues” (de la serie sobre blues de Martin Scorsese) recopilado por nada menos que Clint Eastwood. Además de reafirmar mi pasión por el profesor Pelos Largos y el Doctor Juan, me ha convertido en fan del segurata de los White Sox y pianista a tiempo parcial Jimmy Yancey, y ha atenuado mis prejuicios contra los “super-grupos”. Aquí tenemos a tres gigantes del jazz (Ellington, Mingus y Roach) que en vez de irse por las ramas con digitaciones vertiginosas y demás florituras, demuestran, tocando un blues como la copa de un pino, que  el genio puede estar en las cosas más aparentemente sencillas:

NOTA:

Si hay ganas de investigar un poco más las raíces del género, recomiendo tres estupendos discos de Yazoo Records (Juke Joint Saturday Night, Shake Your Wicked Knees, Mama don’t allow no easy riders here), antes de empezar con discos completos de Yancey, Professor Longhair, Monk, Dr. John, Otis Spann…