Stagger Lee

El robo de un sombrero Stetson provoca una riña mortal. La victima se identifica como un hombre de familia

Harry Smith resumía con su laconismo característico el argumento de esta canción basada en un incidente ocurrido en Saint Louis en 1895, y que es un ejemplo perfecto -como “John Henry”,“Hesitation Blues”, “Alabama Bound”, “Careless Love”, “Frankie&Albert”…- de lo que Luc Sante llamó “cimientos anónimos de la música popular americana”. El eco de la pelea entre Stagger/Stacker/Stacko Lee y Billy Lions/Billy the Liar/Billy the Lion resuena todavía un siglo después y creo que vale la pena recuperar algunas de sus más memorables encarnaciones.

 “Stack O’Lee Blues”- Ma Rainey (1925) 

Una versión temprana de esta pionera del blues clásico acompañada por Fletcher Henderson al piano y Coleman Hawkins al saxo.

 “Stack O’Lee Blues”- Sol Hoopii’s Novelty Trio (1926)

Los ecos del incidente llegaron rápidamente hasta Hawaii y el gran virtuoso de la guitarra Sol Hoopii se encargó de darle su mágico barniz.

 “Stackalee”- Frank Hutchinson (1927)

El mito también fascinaba a los blancos, y esta es la versión que eligió Harry Smith para su inmortal “Anthology of American Folk Music”

 “Billy Lions and Stackalee”- Furry Lewis (1927)

Estupenda lectura del gran bluesman de Memphis.

 “Stackerlee”-Mississippi John Hurt  (1928)

Otra magnífica versión country-blues.

“Stagger Lee”- Archibald (1950)

Aunque Lloyd Price se llevó el gato al agua en cuanto a ventas, y mi adorado Professor Longhair la tocó también con frecuencia, esta me parece la versión de Nueva Orleáns por excelencia.

“Stagger Lee”- Wilson Pickett (1967)

Salvaje versión soulera (para curiosos, tampoco están nada mal la de los Isley Brothers o la de James Brown)

 “Wrong ‘em Boyo”- The Rulers (1967)

Fantástica lectura jamaicana del tema que los Clash versionarían posteriormente en “London Calling” (ver más abajo).

“Wrong ‘em Boyo”- The Clash (1979)

Version del clásico de los Rulers Jamaicanos convenientemente acelerada. Según Greil Marcus, Stagger Lee es el auténtico protagonista de “London Calling” y sale- con otros nombres y caras- en “Jimmy Jazz”, “Rudie Can’t Fail”, “The Guns of Brixton” y “Death or Glory”.

“Stagger Lee”- Nick Cave & Bad Seeds (1996)

Aunque no sea santo de mi devoción, valga esta versión como prueba de que el tema sigue vivo más de un siglo después del incidente original.

Nota:

Greil Marcus dedicó bastantes páginas de su magistral ensayo “Mistery Train”  a rastrear este mito desde sus orígenes hasta “London Calling”. Debo gran parte de las selecciones de esta lista de reproducción a dicho texto así como al libreto de la reedición de la imprescindible “Anthology of American Folk Music” de Harry Smith.

Lista de reproducción completa en grooveshark (con varios jugosos extras):

http://grooveshark.com/#!/playlist/Stagger+Lee/90579290

Vista Zen

Eso tan curioso que sucede al aprender una palabra nueva- que de no ser consciente de su existencia pasas inmediatamente a encontrártela por todas partes- sucede también con las ideas.

Pierre Bonnard

Por ejemplo, la idea de que una vista es más poderosa cuando está enmarcada que cuando es indiscriminada, que aprendí de un comentario de Luís Barragán sobre la sobrecogedora experiencia de ver la cúpula de San Pedro por una mirilla, volví a encontrarla a las pocas semanas codificada como el patrón 134 (“Vista Zen”) del lenguaje de patrones de Christopher Alexander:

“Un monje budista vivía en una pequeña casa de piedra en las montañas. Lejos, muy lejos, estaba el océano, visible y hermoso desde las alturas. Pero no desde la casa misma del monje, ni desde el camino de acceso a ella. Sin embargo, frente a la casa había un patio rodeado por un grueso muro de piedra. Cuando uno llegaba, pasaba por un portón y atravesaba diagonalmente el patio hasta la puerta de entrada de la casa. En el extremo más alejado del patio había una hendidura en el muro, estrecha y diagonal. Al atravesar el patio pasaba por un punto en que su posición quedaba en línea con la hendidura y, por un instante, desde allí veía el mar. Luego dejaba de verlo en seguida y  entraba a la casa.”

 “¿Qué ocurre en ese patio? La visión del mar lejano está tan limitada que permanece viva para siempre. ¿Quién, después de disfrutarla, puede olvidarla ? Su poder no se desvanecerá. Incluso permanecerá viva hoy para ese hombre que habita allí y que la ha contemplado día tras día durante cincuenta años.” 

“He aquí la esencia del problema de cualquier vista. Es algo bello y uno quiere disfrutarla y beberla a diario. Pero cuanto más abierta es, cuanto más obvia es y más estridente, antes se desvanece. Gradualmente pasa a formar parte del edificio como el empapelado de las paredes; y la intensidad de su belleza ya no será accesible a los habitantes.” 

Y a los pocos días, en un texto del habitante de la casa en Moledo do Minho  (1964-1968) de Álvaro Siza me encontré las siguientes palabras:

“Mi padre decía que todos los que quieren hacerse una casa en la playa quieren ver el mar, es normal. Pero Siza explicaba que también era horrible ver el mar todo el día, mañana y tarde: quería crear un mundo distinto. Ahora nosotros decimos “por suerte decidimos quitar la vista”…y al final no hay nada sorprendente: la casa es interior porque representa un mundo aparte, efectivamente es una casa privada y funciona muy bien.”  Alexandre Alves Costa. Oporto 3 de Octubre de 1999

Casa Alves Costa_Fachada a las vistas potenciales

 Pero las cosas de arquitectura nunca son tan sencillas, y en una entrevista tres décadas más tarde, el gran maestro portugués hacía la siguiente reflexión:

“Una razón por la que mis primeras casas eran bastante cerradas, con un patio y pocas ventanas exteriores es porque estaban construidas en horribles periferias. Yo optaba en mis primeros años de actividad, al encontrarme en un contexto tan feo, por no abrir nunca las ventanas, intentaba crear una atmósfera autónoma en una casa, en una pequeña parcela. Después comprendí que era absurdo, porque era imposible hacer una selección y ser realista, porque cuando uno se adentra en una casa está también todo el entorno, bello o feo. Sobre esta realidad se debe trabajar.” 

Álvaro Siza, conversación con Alessandra Chemollo. Oporto, 2 de septiembre de 1994

Bibliografía:

-“A Pattern Language. Towns Buildings Construction”. Alexander, Ishikawa, Silverstein (Oxford University Press, 1977). Definición del patrón “vista zen”. El cuadro de Bonnard es el mismo que Alexander emplea como ilustración del patrón.

-“Quaderns d’Arquitectura i Urbanisme, num. 159” (1983). Única fotografía que he encontrado de la única ventana al exterior de la casa Alves Costa. Desgraciadamente está tomada desde el exterior y no puede comprobarse si se ajusta al patrón de marras.

-“Álvaro Siza. Casas 1954-2004”. Alessandra Cianchetta/Enrico Molteni. (Gustavo Gili, 2004). Entrevista con Alexandre Alves Costa y fotografías actuales de la casa.

-“Álvaro Siza. Obra e Método” Jacinto Rodrigues. (Ed. Civilizaçao, 1992). Buenas fotografías de esta poco divulgada casa. 

– “Versión reducida. Fotografías de las obras de Siza, Souto de Moura y Távora”. Alessandra Chemollo. Ediciones Exposiciones. Origen de la cita final:

http://www.circulobellasartes.com/fich_libro/arch_fich_libro_16.pdf

Hey Hey it’s…

HeyHey_Lewis Stampfel Band

El septuagenario Peter Stampfel -“la única persona del mundo que ha tocado con Buckminster Fuller, Bob Dylan y Mississippi John Hurt” – sigue al pie del cañón, dándolo todo cada vez que se le presenta una oportunidad en todo tipo de formaciones y locales (yo lo vi hace unos años en el Jalopy Theater de Brooklyn la mar de entregado ante una audiencia de unas 20 personas, incluidos familiares ) y acaba de grabar -en colaboración con el polifacético (músico, comiquero, agitador cultural…) treintañero Jeffrey Lewis- uno de sus mejores discos.

Es una fantástica colección de canciones acabadas al alimón sobre temas tan contemporáneos como las declaraciones de un personaje de “Jersey Shore” o una versión de un éxito tontipop japonés, tan añejos como sus siempre irresistibles actualizaciones de olvidados clásicos populares (a los que ya dedicó  años atrás el fenomenal “You Must Remeber This…”) o tan intemporales como divertirse más que nadie o pasear al perro.

Pero los tiempos son los que son, y han tenido que autoeditarlo en una pequeña tirada de 1000 ejemplares. Mi copia me llegó hace unas semanas- ¡firmada por los dos!- y apenas ha salido del reproductor. Supongo que se acabarán pronto….

Estorbos (2). Las rocas

Además de los árboles, la otra gran víctima de la manía de “preparar” las parcelas antes de construir son los accidentes topográficos y, muy especialmente, las grandes piedras que a veces afloran en ellas. Pero también las rocas pueden ser valoradas como parte integral del paisaje aunque su preservación implique complicar el proyecto y la construcción. Veamos algunos ejemplos de arquitectura doméstica en los que esta actitud se lleva al extremo para potenciar la disolución de los límites entre interior y exterior que caracteriza eso que a veces llaman “arquitectura orgánica”.

Casa en Canoas, Río de Janeiro (Brasil)- Oscar Niemeyer (1953-1954)

OSCAR-NIEMEYER_Casa_das_Canoas_Rio_de_Janeiro-1

 Casa-de-Canoas-Rio-de-Janeiro-Brasil-Oscar-Niemeyer

Al diseñar su propia casa, Oscar Niemeyer no sólo respetó la gran piedra existente sino que la convirtió en el elemento que conecta el mundo interior (casa) con el exterior (piscina). Media piedra dentro, media piedra fuera.

Casa en Palm Springs, California – Albert Frey (1963-1964)

Albert Frey_Palm Springs 1

Albert Frey_Palm Springs 2

En la segunda casa que se construyó  en el desierto del sur de California – un refugio mínimo en la ladera que domina la ciudad-  el inmigrante suizo Albert Frey optó por una ligerísima cubierta de chapa que se apoya en una estructura mínima y en una inmensa roca que entra en la casa y ayuda a cualificar el espacio separando la zona de estar de la de dormir.

Casa Elrod, Palm Springs, California- John Lautner (1968)

John Lautner_Elrod House

lautner_elrod house 3

Para el gran Lautner, si no hay piedras a la vista, se descubren. En esta alucinante casa- residencia del villano en la película “Diamonds are forever” de James Bond – decidió excavar el terreno 240 cms para que aflorasen las rocas que permitían “convertir la casa en parte del desierto y de la propia montaña”. Una fresca cueva para un clima hostil.

Bibliografía:

– Visions of the Real: II. Modern Houses in the 20th Century. A+U October 2000 Special Issue.

– Aprendiendo de todas sus casas. Iñaki Alday/José Llinás/José A. Martínez Lapeña/Rafael Moneo. ETSAV/Edicions UPC, 1996.

– Palm Springs Weekend. The architecture and Design of a Midcentury Oasis. Alan Hess/Andrew Danish. Chronicle Books, 2001.

-John Lautner, Architect. Frank Escher.  Princeton Architectural Press, 1998.

Estorbos (1). Los árboles

Desgraciadamente, está muy extendida la costumbre de “limpiar” las parcelas de cualquier elemento que pueda “estorbar” durante la construcción. Pero algunos arquitectos  saben que esa roca o ese árbol son parte integral de ese lugar y no dudan en retorcer, quebrar o perforar sus construcciones para poder acomodarlos. Veamos algunos ejemplos.

Edificio en la Via Marchioni, Milán. Ignazio Gardella (1949-1954)

Ignazio Gardella_Via Marchiondi 1

Ignazio Gardella_Via Marchiondi 2

El edificio incorpora, mediante quiebros y perforaciones en las terrazas, una gran acacia. La colisión naturaleza-edificio tiene aquí un cierto toque surrealista.

Caesar Cottage, Lakeville (Connecticut). Marcel Breuer (1951)

Marcel Breuer_Caesar cottage

Marcel Breuer_Caesar cottage_2

«La casa evita perturbar el paisaje. El árbol crece a través de la estructura.» (Marcel Breuer, «Sun and Shadow», 1956)

Casa Villangómez, Sa Caleta (Ibiza). José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres Tur. (1987-1990)

Jamlet_Casa Villangomez

El muro que cierra el patio se quiebra sutilmente hacia el interior para respetar el tronco de un pino.

Casa en Lège, Cap Ferret. Anne Lacaton y Jean-PhilippeVassal (1998)

Lacaton Vassal_Cap Ferret 1

Lacaton Vassal_Cap Ferret 2

El principio de conservar todos los pinos se respeta tan escrupulosamente que 6 de ellos atraviesan literalmente la casa.

Cañí y Negra

arrels de gracia

En el estupendo concierto de Arrels de Gracia en la calle Joan Blanques el pasado martes hubo clásicos nacionales (“Volando Voy”), mediterráneos (“O Sole Mio”) y propios (“La Moto”) pero, como buenos rumberos, no podía faltar un guiño a esa parte de sus raíces que llega hasta el otro lado del Atlántico, con una de esas canciones de mensaje profundo e universal (“Al que le pique, que se rasque”) que tan bien se dan por aquellas latitudes.

Alucino con el trasiego musical transatlántico cada vez que descubro que un clásico cañí resulta ser una versión de algún olvidado éxito caribeño. Aquí van algunos.

Antonio González “El Pescadilla”- “Sarandonga

Uno de los padres de la rumba catalana se ventila –nunca mejor dicho- el dulce son cubano de “Los Compadres” en apenas minuto y medio y lo convierte en una auténtica bomba.

Los Amaya- “Que mala suerte la mía” (1969)

Todas las canciones de su inmortal debut “Los Amaya y su Combo Gitano” eran versiones, pero consiguieron hacerlas para siempre suyas. Para muestra, esta lectura de un tema de Odilio González  “El Jibarito de Lares”.

 Agustín Abellán “Chango”- “Al que le pique, que se rasque” (1978)

Sospecho que de él la aprendieron los chicos de “Arrels de Gracia”, pero resulta ser una versión de un merengue dominicano de Luís Kalaff. Aparece en su mítico disco “La Rumba y la Marcha”, que me costó años rastrear y del que, francamente, me esperaba bastante más.

 Lola Flores- “Que me coma el tigre” (1969)

La mujer de “El Pescadilla” ataca con salero un tema contemporáneo de la Barranquilla colombiana, compuesto por Eugenio Garcia Cueto e interpretado originalmente por Gustavo Barros y el Combo de Duque Palomino.

Nota:

He buscado bibliografía sobre “el trasiego transatlántico”, de momento con poco éxito. Tenía muchas esperanzas puestas en el sesudo ensayo de Santiago Auserón “El ritmo perdido” (Editorial Península, 2012) pero, para mi desgracia, se centra más en investigar la relación musical directa entre África y España desde la antigüedad a través de fuentes bibliográficas históricas, que en la  (para mí) más interesante África-América-España, que sucedió a mediados del siglo pasado en paralelo con la África-América-África, cuando en España flipábamos con “Maria Cristina” de Ñico Saquito y con Machín, y en el Congo hacían lo propio con el Trío Matamoros.

Respecto a la Rumba Catalana, lo mejor que he leído son los fantásticos artículos de Francisco Casavella (“La rumba que tumba” y “Estaban tomando cañas”) publicados en su día en Rockdelux y Ajoblanco, y recopilados en el muy recomendable “Elevación, elegancia y entusiasmo. Artículos y ensayos (1984-2008)”  (Galaxia Gutemberg, 2009).

Sobre el más amplio fenómeno “gypsy-soul/achilifunk”- etiqueta diseñada para incluir Andalucía y Madrid- son imprescindibles las notas que Txarly Brown escribió para su fundacional recopilatorio “Achilifunk. Gipsy Soul 1969-1979”.

Aberraciones (2)

En la fisionomía de los animales reconocemos al ser humano.

Aberraciones_Rey de Dioses Rey de los Animales

El rey de los dioses griegos comparte rasgos con el rey de los animales

Aberraciones_Giambattista Della Porta- Político y Rinoceronte

El político con el rinoceronte.

Aberraciones_portada France Dimanche

¿Seguro que descendemos únicamente del mono?

Nota: Todas las ilustraciones están sacadas del capítulo “Animal Physiognomy” del fantástico estudio de Jurgis Baltrusaitis “Aberrations. An Essay on the Legend of Forms” (MIT Press. 1989) que rastrea desde textos de la antigüedad hasta la prensa del momento la evolución de esta identificación entre humanos y animales. Sobre la titánica tarea de Le Brun de codificar gráficamente las pasiones humanas y su decisiva influencia en el nacimiento de la pintura moderna hay un estupendo ensayo de Félix de Azúa (“La pasión domesticada”, Abada Editores. 2007).

Nota 2: Tuve que reprimirme para no recurrir al efectista  título «¿Es Sartre un besugo?»

Aberraciones

La sombra del peregrino en la plaza de la Quintana en Santiago d

Encontramos figuras en las nubes, caras en una pared manchada o la silueta de un monje en una sombra nocturna.

Piedra de Salamanca_Colección Calude Boulle

Rompemos las piedras para encontrar los maravillosos paisajes que ocultan. Argentea (1996-2009)_Jorge BarbiPero hace falta un artista para mostrarnos la multitud que se esconde entre los excrementos de gaviota.

Nota: El título se refiere al estupendo libro “Aberrations” de Jurgis Baltrusaitis que inspiró esta entrada. En él se analizan varias formas de “aberraciones” y “perspectivas depravadas” desde la fisionomía animal al diseño de ciertos jardines, pasando por estos paisajes pétreos o la inspiración vegetal de la arquitectura gótica. La obra “Argentea (1996-2009)” del artista Jorge Barbi, la conocí por la prensa a raíz de una exposición retrospectiva en el museo Marco de Vigo e intuitivamente guardé el recorte dentro del libro de Baltrusaitis.

Summertime

Mientras veo llover por la ventana y me acuerdo de aquel chiste (“Me encanta el verano en Galicia. Es mi día favorito del año”) he rescatado unas cuantas canciones animadas por el espíritu de esta escurridiza estación.

Summertime blues”- Eddie Cochran (1958)

Todo un himno adolescente sobre lo duro que resulta el verano cuando toca currar, tus padres no te dejan el carro y no hay quien se coma un rosco.

Summertime, Summertime”- The Jamies (1958)

Summertime, summertime…sum, sum, summertime!

Summertime”- Billy Stewart (1962)

El raro milagro de transformar una canción versionada mil veces en algo totalmente nuevo.

Summer in the city”- The Lovin’ Spoonful (1966)

La canción definitiva sobre el verano en la ciudad sufriendo el abrasador sol sobre el asfalto y esperando que la llegada de la noche permita al gato “cool” encontrar a su gatita.

Bummer in the summer”- Love (1967)

La canción menos bucólica del plácido “Forever Changes”.

Hot fun in the summertime”- Sly and the Family Stone (1969)

Un relajado Sly evoca un verano que, más que una vivencia, parece un estado de ánimo.

School’s Out” – Alice Cooper (1972)

Se acabó el cole, empieza la diversión.

Here comes the summer”- The Undertones (1979)

Una de mis canciones favoritas. ¿Son imaginaciones mías o en el fade-out final se escucha a alguien reivindicar la autoría del la canción sin dejar de corear el estribillo (..I wrote this sooong)?

Summer Babe”- Pavement (1992)

La primera canción de su inolvidable primer lp.

Summer days”- Bob Dylan (2001)

Y acabamos, como empezamos, con otro animado blues estival. (Las versiones que he encontrado en youtube son de directos de calidad infame, así que, si a alguien le interesa, se encuentra en el fenomenal «Love&Theft»)

Nota: Lista completa en grooveshark: http://grooveshark.com/#!/playlist/Summertime/87917356

La verdad de un muro falso

Nos decían que la belleza era el resplandor de la verdad. Que un edificio no podía parecer algo que no era. Que un material jamás debía imitar otro. Que la arquitectura, para ser moderna, debía ser, ante todo, “sincera”.

Casa Grimaldi

Y sin embargo:

Le diré un secreto: la piscina (de la casa Gilardi) tiene un muro o columna rosa que no sostiene nada. Es una pieza de color situada en el agua –por placer– para traer luz al espacio y mejorar su proporción general”.   Luís Barragán. (Entrevista con Marie-Pierre Toll. 1981. Escritos y conversaciones. Ed. El Croquis, 2000.)

Música para un funeral

Nick Hornby-31 songsUno de los más memorables capítulos del “31 songs” de Nick Hornby es el dedicado al “Caravan” de Van Morrison  en la versión del directo “It´s too late to stop now”, la canción que el escritor pondría en su propio funeral y la excusa perfecta para una encendida y conmovedora defensa de la música popular (y una provocadora invectiva contra la clásica).

La única pega que le encuentra Hornby a su elección es que termina con Morrison presentando a la banda, con lo que lo último que oirían sus seres queridos al despedirle sería: “…al cello, Terry Adams…a la viola, Nancy Ellis….a la trompeta, Bill Elwin…”.

 

Me da la impresión de que no sólo los nombres de unos desconocidos sino casi cualquier letra podría interferir en un momento así, por lo que, puesto en ese brete, creo que optaría por algo instrumental.

En todo caso, gran canción, gran interpretación y recomendable lectura.

 

Nota:

Como reto puramente intelectual –ya que hay algo muy perverso en fantasear con la propia muerte- he intentado seleccionar algún tema apropiado para una ocasión así, y me ha resultado extremadamente difícil. Adjunto enlace a mi brevísima lista provisional de candidatas, que también tiene sus pegas porque aparecen barcos, leones y hasta una incongruente cita de “La Marsellesa”: http://grooveshark.com/#!/playlist/Funeral/87797645

Orden en la sala

Cidade da CulturaHace ya tiempo que me interesan las ideas de Christopher Alexander, y unos meses que presencio a diario cómo un engendro inacabado de Eisenman amenaza mi ciudad desde el monte Gaiás. Un lejano día de noviembre de 1982 ambos se enfrentaron en un acalorado debate en la Graduate School of Design de Harvard que merece la pena recuperar.

Eisenman había terminado su tesis doctoral (“The Formal Basis of Modern Architecture”) que -según reconoce en esta conversación- surgió como una contestación airada a la disertación de Alexander  (“Notes on the Synthesis of Form”); y tras construir sus juegos lingüísticos sobre la obra de Le Corbusier y Terragni (las “casas” I-IV) se había convertido en el máximo propagandista de lo que se llamó “arquitectura deconstructivista”, que pretendía ser una aplicación de las ideas de Foucault, Derrida y compañía al ámbito de la arquitectura.

Alexander había publicado ya su clásico “El modo intemporal de construir” y, desde California, seguía avanzando pacientemente en su sistemática codificación de los “patrones” de aquel orden perdido que había permitido durante siglos que el ser humano se relacionase armoniosamente con la naturaleza.

Un debate de este tipo, a diferencia de un ensayo donde el autor puede escaquearse de aquellos temas que no le interesa abordar, obligó a los participantes a formular sus ideas de la manera más clara y cruda posible.

Así, vemos cómo un provocador Eisenman desprecia la catedral de Chartres -a la que solo echaba una ojeada de camino a un buen restaurante- y defiende abiertamente que la finalidad de la arquitectura no es buscar que la gente se encuentre bien sino incomodarla para que  asuma la ansiedad y alienación en la que vive (como aún no había triunfado su programa y no sobraban ejemplos de relumbrón, pone como sorprendente paradigma de esta concepción ¡el pórtico del ayuntamiento que Moneo construyó en Logroño!).

Y vemos a Alexander, un matemático de formación y gurú del diseño tanto del hábitat como informático, exponer en cuatro frases cómo el pensamiento científico nos llevó a estudiarlo todo “como si fuesen pequeñas máquinas” y a minusvalorar la íntima interrelación entre el ser humano y la “materia espacial” de la que están hechas las cosas; e insistir en su mensaje humanista de que, enfrentado al reto de hacer una mesa, su objetivo es hacer la mejor mesa posible y no un comentario de texto que además sirva para comer.

La conversación, tensa y franca, no tiene desperdicio y nos permite entender mejor cómo hemos llegado a arquitecturas como la de esta Ciudad de la Cultura, en la que Eisenman sigue fiel a sus principios de incomodar al usuario pero en la que el juego ha pasado, de las domésticas rotaciones y traslaciones de elementos del vocabulario de la arquitectura moderna, al peligroso entretenimiento de cruzar una vieira con la trama del casco antiguo de una ciudad a escala natural.

B.B.B.

Bobby Blue Bland

 

Se alejó dos pasos del blues para inventar el soul con esa voz capaz de transmitir desde la excitación del enamoramiento aún no correspondido a la desesperación por el amor perdido. Se ha ido uno de los grandes.

¡R.I.P. Bobby Blue Bland!

Unicornibot en Belvís

Unicornibot en Belvís

 

Una fiesta con vocación familiar – la “Romaría Pop” compostelana- culminó, contra todo pronóstico, con una performance musical que está entre las más rompedoras que he experimentado en bastante tiempo.

El bajista marca un crudo e hipnótico ritmo mientras sus tres compinches se envuelven la cabeza con papel albal rematado en forma de cuerno y saltan al escenario para unirse a él y desatar una tormenta eléctrica que ya no amainará.

Música totalmente instrumental que prescinde de cualquier estructura reconocible para explorar, sin pretensiones ni concesiones, la belleza y felicidad que puede haber en el caos y el ruido organizados. La música de una fiesta desinhibida y salvaje en la que el único baile posible es el pogo, y en la que los virtuosos maestros de ceremonias, ataviados con disfraces de vanguardia guerrillera, avanzan un paso más esa estética que Lester Bangs esbozó en su “A reasonable guide to horrible noise”.

Lucinda en el Capitol

lucinda williams liveSe anunciaba como “Una velada íntima con Lucinda Williams” y los que la queremos tanto por su garra como por su corazón temíamos que este último acaparase todo el protagonismo.

Afortunadamente, en vez de venir acompañada únicamente del virguero guitarrista Doug Pettibone, se trajo también al desenvuelto bajista Dave Sutton que, cuando era necesario, se encargaba de añadir unos toques de percusión golpeando la caja de su instrumento con el puño cerrado, lo que permitió que el trío de cuerda sonase como una banda completa.

El magnífico sonido permitía apreciar todos los matices de las inflexiones de voz de Lucinda y de los punteos de Pettibone con su arsenal de guitarras, mandolinas y pedal-steels que nos llevaron a Pineola, Greenville, West Memphis y otros lugares de ese sur omnipresente en el cancionero de Williams.

Un repertorio equilibrado y perfectamente medido -con clásicos de la casa, versiones (estupenda esa revisión del “Hard times killing floor” de Skip James que le sirvió para trazar el paralelismo entre la gran depresión y la actual gran recesión) y algunos temas nuevos que demuestran que tras tres décadas de carrera, queda Lucinda para rato.

Si pasa por su ciudad, no se la pierdan.