Afropop (en francés)

Las canciones africanas en idiomas próximos (portugués, inglés, francés) comparten con los instrumentales (explorados en el post “afro in(s)tro”) la capacidad de acercarnos a músicas que, en wolof o lingala, pueden hacerse un poco más cuesta arriba.

La lista de reproducción de hoy recopila unos cuantos temas africanos cantados -al menos parcialmente- en francés que me he ido encontrando estos años.

«Si tu bois beaucoup«- Isaac Pedro & OK Jazz (1962)

Un clásico de Isaac Pedro con la banda deFranco como acompañantes

Pesa le tout”- Tabu Ley Rochereau & African Fiesta (1965)

Aquí, únicamente el título y el inolvidable estribillo  (Léopoldville, c’est la capitale!) son en francés, y sugieren una celebración de la independencia del Congo y la designación de Léopoldville como capital. Tal vez Rochereau y Dr. Nico celebrasen también su reciente liberación del yugo de su ex-líder Grand Kalle.

Les Brazzavilloises”- Franklin Boukaka (1967)

Franklin Boukaka -un excelente músico muy comprometido políticamente- fue brutalmente asesinado en circunstancias oscuras y dejó un legado escueto pero inmortal (en el que destaca el magnífico lp “À Paris” y el mini-lp “Ses Sanzas et son Orchestre Congolais” del que sale este tema).

Minuit”- Bembeya Jazz National (1967)

Canción protesta anti-colonial sobre un hombre – Ballaké Keïta- ejecutado por una falsa acusación. La letra es un poema que estuvo prohibido en todas las colonias francesas en África.

Algerie, mon beau pays”- Slimane Azem (1975)

Este exiliado argelino, cuya música estuvo prohibida en su país durante veinte años (1967-1988), canta aquí a la tierra de sus amores.

Ce n’est que ma secretaire” – Pamelo Mounk’a (1982)

Empezó como cantante de los estupendos Bantous de la Capitale y triunfó en solitario a principios de los ochenta con  sabrosos “soukous” como éste o “L’argent appelle l’argent”.

Jeannot”- Tchico Tchicaya & Lolo Lolita (1980)

Disputas prematrimoniales.

La musica en verité”- Gnonnas Pedro (1980)

Hipnótico tema (¡con mellotron!) del difunto cantante de Benin Gnonnas Pedro en celebración del poder de la música.

Coumba”- Orchestre Baobab (1982)

Junto a Étoile de Dakar, la más grande banda senegalesa del pasado siglo. Si tienen ocasión de verlos en directo, no se los pierdan. Yo vi como conseguían poner a bailar al público en el pasillo y entre los asientos del teatro Zorrilla de Badalona.


Attention na Sida” – Franco & TPOK Jazz (1987)

Dentro de la tradición negra de canciones con mensaje –recordemos el “Go back to school” de James Brown-  Franco intenta concienciar a la sociedad de los peligros del sida, del que algunos sospechan que él mismo pudo ser víctima. Una de las últimas grabaciones de un gigante de la música africana.

Écoute-moi camarade” – Rachid Taha (2006)

Excelente versión de un tema de Mohamed Mouzani con idéntico mensaje  al “I was the one” de Elvis (y Jimmie Dale Gilmore): “ella te hará sufrir, yo ya pasé por eso”

Nota:

Lista  en grooveshark (con extras de Francis Bebey, Amadou et Mariam y Gnawa Diffusion): http://grooveshark.com/#!/playlist/Afropop+en+Franc+s/87362833

…y todos llevaban sombrero

Crumb- That's what i call sweet musicCuando EMI le pidió al genial Robert Crumb que recopilara un disco con su música favorita, el resultado fue  “That’s what I call sweet music. American Dance Orchestras of the 1920s from R. Crumb’s 78 RPM Collection”, un precioso artefacto ilustrado, anotado y seleccionado por el artista a partir de discos de pizarra de su vastísima discoteca que recogía “…alegre música social de una civilización urbana ya desaparecida, un mundo perdido de humeantes fábricas y rechinantes tranvías- y todos llevaban sombrero!”

Por alguna extraña razón, este último comentario se me quedó grabado, y lo recordé al encontrar una curiosa explicación del origen del declive de la prenda en un breve texto de Adolf Loos escrito en respuesta a la consulta de un lector : ¿Un hombre sin sombrero?

“El primer hombre sin sombrero fue el atleta de las universidades americanas. Balompié fue el primer sport que se practicó sin sombrero. El consiguiente paseo (…) por parejas, por las calles de la pequeña ciudad universitaria, mostró por primera vez en la calle al hombre desprovisto de sombrero. Entonces todavía se pensaba en insolaciones y resfriados, y por ello los atletas americanos se dejaron crecer el cabello. Pero, como todos querían ser atletas, la carencia de sombrero fue pronto el signo de cualquier burgués académico de América.”

En 1908 la tendencia había saltado el charco –“la imagen callejera cerca de Leicester Square a la hora de cierre de los teatros causaba un raro efecto. Había miles de espectadores (…) en la calle (…). Todos sin sombrero.”– y allí estaba nuestro hombre para percibir el cambio mientras sucedía y detectar con su agudeza característica cómo el cetro de la elegancia pasaba del aristócrata al deportista.

sombreros_crowdEn sus escritos aparecen desde  pitilleras, polainas, smokings, fracs, trajes regionales, zapatos de cordones,  su sastre (que fue el primero en atreverse a encargarle una casa), pantalones cortos, pantalones largos, chalecos, monóculos o lentejuelas; a furibundas críticas a los “cools” de su época (Hoffman , Olbrich y compañía).

Y es que, aunque pasase a la historia como ese severo señor vienés que abolió el ornamento, Adolf Loos puede haber sido también uno de los primeros (anti-)fashion-bloggers.

Cien años después, muchas de sus reflexiones mantienen una sorprendente vigencia.

Nota:

Las citas de Adolf Loos están sacadas del texto “Respuestas a preguntas del público” de 1919 recogido en el muy recomendable “Escritos II. 1910/1932” (El Croquis Editorial, 1993). El volumen I es algo más farragoso.

Reggae nuevaolero

Punky_Reggae_PartyAunque algunas vacas sagradas habían tenido sus escarceos con el reggae (me vienen a la mente el “Mother and Child Reunion” de Paul Simon, alguna de Taj Mahal, el «D’yer Maker» de Led Zeppelin, o la versión del “Cherry Oh Baby” de los Stones), el infeccioso ritmo entró definitivamente en la música popular con la resaca del punk. Eran los tiempos del “Punky Reggae Party” de Marley, de la aparición del sello Two-Tone, de la fascinación skin por el rocksteady o de los Clash recurriendo a los servicios del demente Lee Scratch Perry.

Al final, el legado más importante del fenómeno punk fue el triunfo de la filosofía DIY (Do-It-Yourself/Hazlo-Tu-Mismo) gracias a la cual dejó de ser importante tener una gran destreza instrumental antes de lanzarse a tocar y componer. Empezaron a salir grupos de debajo de las piedras que gracias a su desparpajo consiguieron ampliar el rock en mil direcciones (ruido, electrónica, minimalismo, o  incorporación de músicas negras como el funk o el reggae).

La lista de hoy recopila algunas canciones de esa época gloriosa inspiradas en el reggae.

“Redondo Beach”- Patti Smith (1976)

De su clásico debut “Horses”. Antes del inicio “oficial” de la era punk.

“Don’t ask me questions”- Graham Parker and the Rumour (1976)

Una de las grandes canciones del fantástico “Howlin’ Wind”.

“Watching the Detectives”- Elvis Costello (1977)

Su primer disco es otro clásico de la era y abarca desde el nihilismo -Easton Ellis tituló su controvertida novela “Less than Zero” con uno de los temas del album- al romanticismo de “Allison” pasando por este fenomenal reggae.

“Heaven”- Pere Ubu (1977)

Una de las bandas más innovadoras –y difíciles- de esa época también tuvo su momento reggae-pop.

“Egyptian Reggae”- Jonathan Richman & The Modern Lovers (1977)

El entrañable Richman empezó como fanático de la Velvet y acabó de juglar en “Algo pasa con Mary”, pero en el ínterin compuso unos cuantos clásicos, y arrasó en las listas (inglesas) con este maravilloso instrumental.

“So Lonely”- The Police (1978)

Tres instrumentistas de primera que, tras formarse como músicos jazz, consiguieron triunfar a nivel planetario con su particular pop de variadas influencias. El reggae era una de las más acusadas. Y ésta una de sus mejores canciones.

“Newtown”- The Slits (1979)

Y Paloma “Palmolive” Romero, tras escapar de Andalucia a Londres y participar en grabaciones tan míticas del punk femenino como el debut de las Raincoats o el “Cut” del que sale este corte, acabó en la costa este norteamericana como cristiana renacida (me quedé de piedra al enterarme por “Españoles en el mundo”).

“The Tide is High”- Blondie (1980)

También hubo los que tiraron por la via fácil y, en vez de construir algo nuevo, prefirieron versionar fielmente pasados éxitos jamaicanos (otros ejemplos serían el “Red, Red Wine” de UB40 o el “Everything I Own” de Boy George y compañia).

“Ghost Town”- The Specials (1981)

Aunque triunfaron con el desenfadado ska de sus dos primeros discos, tal vez su obra maestra sea el sombrío EP “Ghost Town” en el que la música se ralentiza y sirve de  perfecta banda sonora para los años del thatcherismo más inhumano. El origen de esta canción esta en el «7 wonders of the world» de Prince Buster.

“Straight to Hell”- The Clash (1982)

Desde su arrollador debut –con su versión del “Police&Thieves”- al triple “Sandinista”, las referencias a la música jamaicana son constantes en la música de los Clash. Elijo ésta porque me parece de las más personales y porque es, junto al “My Way” de los Pistols, una de las que mejor evocan el final de esa era.

Nota:

Lista en grooveshark (con bonus de Ian Dury, Bad Brains y Vampire Weekend): http://grooveshark.com/#!/playlist/New+Wave+Reggae+Party/86549191

Maní

PeanutVendor 1930sEl éxito internacional de músicas de culturas lejanas no empezó en los años 80 con el fenómeno “world-music”, ni en los 70 con el reggae, sino que se remonta al menos a principio del siglo XX, cuando el tango pasó de Broadway a los salones de baile y los vaqueros incorporaban los evocadores sonidos de las cuerdas hawaianas.

Fueron modas pasajeras, a diferencia del triunfo de la música cubana que- según John Storm Roberts– llegó para quedarse el 26 de Abril de 1930, el dia en que Don Azpiazu y su Havana Casino Orchestra abrieron su concierto en el New York Palace Theater con “Mama Inés” y llevaron al público al delirio con “El Manicero”, el “pregón” de un vendedor callejero – compuesto por Moisés Simons- que acabó convirtiéndose en el tema más popular de la música cubana.

El éxito fue tal que, en palabras del propio Azpiazu, “al cabo de una semana había una Havana Royal Orchestra, una Havana Novelty Orchestra y una Havana-Dios-sabe-qué”. Los compositores profesionales también tomaron buena nota y empezaron a proliferar los temas con arreglos cubanos (el mismísimo Gershwin compuso una “Cuban Overture”).

E, inmediatamente, empezó la incesante  lluvia de versiones – de los California Ramblers a Louis Armstrong,  de Duke Ellington a la Orquesta Casino de la Playa, de Django Reinhardt a la Star Band de Dakar, de Los Bantous de la Capitale a Laba Sosseh, de Chet Atkins a los Skatalites- que la han convertido en una de las pocas canciones auténticamente universales.

The Peanut Vendor”- Don Azpiazu & His Havana Casino Orchestra (1930)

La primera versión de éxito, con el inmortal Antonio Machín como vocalista.

El Manisero”- Rita Montaner (1928/1939)

La intérprete de la primera versión grabada del tema (1928), volvió a cantarlo en 1939 para la pelicula “Romance del Palmar”.

The Peanut Vendor”- The California Ramblers (1930)

La primera versión norteamericana del tema fue la que me enganchó cuando la descubrí en el fabuloso recopilatorio “Pop Music. The Early Years 1890-1950”. Creo que sigue siendo mi favorita.

El Manisero”- Django Reinhardt  (1949)

Estupenda lectura instrumental de Reinhardt, Grapelli y compañia durante una estancia en Roma.

The Peanut Vendor”- Chet Atkins & The Blue Boys (1964)

De Nashville a Oslo se baila la rumba (aunque se camufle con armonías vocales que parecen sonrojar a los propios intérpretes). Minutos 1:50 a 4:50 del video.

El manicero se va”- Tchico Tchicaya & Afro Festival (70´s)

En el Congo flipaban con la música cubana y no podían faltar jugosas interpretaciones del tema, como esta de Tchicaya (o la de los Bantous de la Capitale).  A los que les guste, les recomiendo rastrear su colaboración de 1979 con Lolo Lolita (“Jeannot”).

Afromanicero”- El Hadji Faye & Etoile 2000 (1998)

La banda del antiguo compinche de Youssou N’Dour en Etoile de Dakar acompaña al salsero senegalés Laba Sosseh en esta curiosa versión africanizada.

El Manisero”- Cuarteto Patria & Manu Dibango (1998)

Del exitoso encuentro intercontinental “Cubafrica” salió esta interesante versión.

 “The Peanut Vendor”- Skatalites

También funciona de maravilla con ritmo ska cuando la interpretan maestros del género.

Nu Bada”- Freddie McGregor (2004)

Y siguiendo con interpretaciones jamicanas, existe un curioso disco (“Peanut Vendor meets Bongo Nyah”) con varias versiones reggae del inmortal ritmo. Esta es un buen ejemplo de lo que da de sí la mezcla.

 “The Peanut Vendor”- Len Lye (1933)

Preparando esta entrada, me encontré con esta inquietante pelicula experimental  de animación basada en la canción, y que bien podría ser uno de los primeros videos musicales de la historia.

Some of these days/Peanut Vendor”- Cary Grant & Jean Arthur (1939)

Y siguiendo con el cine, no podía faltar la lección musical que Jean Arthur le da a Cary Grant en “Only Angels Have Wings” que empieza con el clásico “Some of these days” y acaba con Cary Grant aullando “Peeeeeeeaaaaaaaaaaaaaanut”

Nota:

Lista de reproducción en grooveshark (con jugosos extras): http://grooveshark.com/#!/playlist/Man/86467392

La información proviene fundamentalmente de los libros «Latin Jazz. The First of Fusions» y «The Latin Tinge» de John Storm Roberts.

“Kill all your darlings”

…es el consejo de Faulkner para aspirantes a escritor y la cita que Luc Sante eligió para titular su deslumbrante colección de ensayos del período 1990-2005 sobre temas que van desde el fumar o la desaparición del Nueva York bohemio de yonquerío y alquileres baratos a los Mekons, Victor Hugo, Rimbaud, Mapplethorpe, sus paisanos Tintin y Magritte, o los orígenes del blues.

Luc Sante_Kill All Your DarlingsSante  puede argumentar  convincentemente –en contra de todas las teorías comúnmente aceptadas- que el blues fue inventado por una persona concreta en un momento concreto. O que la estética del fotógrafo Walker Evans se basa en ver el presente como futuro pasado. O analizar los significados de los diferentes modos de sostener un cigarrillo (pulgar-índice vs. corazón-índice). O rastrear el cambio de significados de la palabra “funk” desde un pedo en un concierto de Buddy Bolden en el Back o’ Town de Nueva Orleans en 1902 hasta el hip-hop más contemporáneo. O proponer- a partir de su infernal experiencia laboral en una fábrica de objetos de plástico- una nueva forma de distribución salarial en la que los mineros del carbón viajarían en jet privado a sus trabajos. O  persuadir al lector de que Hergé – más que su Rembrandt, Leonardo o Cezanne- es el Euclides del cómic.

Sea cual sea el tema, Sante tiene una visión original que aportar y, lo que es más raro e importante, una “voz” que prende.

Nota:

Existe versión española (“Mata a tus ídolos”, Libros del KO.2011)

Unas horas en Zamora

Una visita relámpago a Zamora -que sólo puede servir para desear volver pronto- con el tiempo justo para un buen paseo por el centro histórico y la visita a un edificio que no es ni nuevo ni viejo, sino intemporal: el cubo pétreo que -oculto en el espacio cerrado por la iglesia de Santa Lucía, el palacio de Cordón y la roca cortada- alberga el Museo de Arqueología y Bellas Artes.

Museo Zamora_Mansilla+Tuñón arquitectosSus autores lo describen como “el cofre que contiene las joyas de la ciudad” y, efectivamente, bajo la tapa metálica que  lo cierra e ilumina encontramos una secuencia de serenos espacios resueltos con una reducidísima paleta de materiales -hormigón pintado blanco, madera, vidrio y acero- pero sorprendentemente variados , que acomodan con naturalidad desde una punta de flecha prehistórica a una preciosa veleta centenaria, una arcada de piedra, un enorme mosaico romano, o el mirallesco mueble-caja fuerte que guarda el tesoro celtibérico de Arrabalde.

Su única fachada urbana es la cubierta dentada de zinc – visible desde los espléndidos miradores al Duero con que cuenta la ciudad- que los arquitectos diseñaron cuidadosamente evitando la aparición de chimeneas, máquinas de aire acondicionado y demás cacharros y descomponiéndola en cuatro crujías de lucernarios de diferentes tamaños y orientaciones que reducen la escala del edificio y la ajustan a la de las edificaciones vecinas.

Un objeto a la vez autónomo y arraigado que consigue lo más difícil. Parece haber estado siempre allí.

Recitadores jamaicanos

sound_system

En los “sound-system” jamaicanos (discotecas ambulantes), los pinchas, para animar el cotarro, solían presentar las canciones y “comentarlas” mientras sonaban. Lo que nació en parte de la necesidad -con un solo plato había que rellenar los silencios al cambiar de disco- y en parte de la admiración por los djs norteamericanos de rhythm & blues, acabó adquiriendo una entidad propia -al pasar del “sound-system” al estudio de grabación- e influenciando decisivamente el desarrollo posterior del reggae.

“Lee Van Cleef”- King Stitt

El primer dj en grabar con asiduidad tenía un gran handicap  -era más feo que Picio-  que decidió explotar a su favor, autoproclamándose “The-Ugly-One” y homenajeando a Lee Van Cleef, el feo de “El bueno, el feo y el malo”: Die, Die, Die!

 “Wake the town”- U-Roy

U-Roy – “The Originator”- despertando a sus paisanos en uno de los primeros grandes éxitos de este sub-género.

 “Guns don´t argue”- Dennis Alcapone

El principal rival de U-Roy, además de ser de los pioneros en cantar sobre armas (bastante antes, por cierto, que los raperos gangsta), fue un innovador que pasó del habitual rapeado al medio-recitado-medio cantado.

«Draw Your Brakes»- Scotty

Y en «The harder they come» – el recopilatorio que inició la apreciación del reggae más allá de los círculos de iniciados- no podía faltar una excelente muestra de este arte

“Tipper Tone Rock” –Big Youth

BigYouthUno de los temas (dedicado precisamente a “Tippertone”, un sound-system) de su mítico “Screaming Target”, mi disco favorito de este género.

El disco está mezclado de manera que por un canal suena la voz y por otro la pista instrumental. Nunca dejará de fascinarme como lo que parece horroroso escuchado sólo (la voz) al unirse al ritmo da lugar a algo totalmente diferente. Parece que estén tocando para él.

“Every nigger is a star”- Big Youth

Para horror de muchos fans, años después, se animó a cantar- gloriosamente acompañado por las I-Threes- en esta reformulación del tema say-it-out-loud-I’m-black’and-I’m-proud.

«Buttercup»- Winston Sctoland

El cuñado de U-Roy, un pionero olvidado actualiza el inmortal ritmo de «You don’t care» del genial Slim Smith.

“Best dressed chicken in town”- Dr. Alimantado

Una de mis portadas favoritas para uno de mis discos favoritos. Producido, entre otros, por Lee Perry, sigue sonando increíblemente fresco.

“Black Man’s Time”- I-Roy

El otro gran dj Roy en una de sus meditaciones al micro. De su estupendo debut (“Presenting”)…

«The First Cut is The Deepest»- I-Roy

…que incluye también una memorable versión del “The First Cut is the Deepest” de Cat Stevens.

“Sense Outta Nonsense”- Linton Kwesi Johnson

LKJ no es DJ sino poeta (“dub-poets” les llaman), pero su manera de recitar sobre la música de la maravillosa banda de Dennis Bovell, me parece que entronca bastante con esta tradición. Elegante y combativo.

“Dis Poem”- Mutabaruka

Otro dub-poet que en esta ocasión prescindió directamente del dub.

Nota 1:

Lista de reproducción en grooveshark (con bastantes extras):http://grooveshark.com/#!/playlist/Recitadores+Jamaicanos/85289780

Nota 2:

Para los que quieran profundizar en el tema, recomiendo sin reservas la fabulosa guía de Steve Barrow y Peter Dalton “Reggae. The Rough Guide”, así como “Bass Culture” de Lloyd Bradley.

Carpe Diem

¿Que tienen en común crooners como Bing Crosby o Dean Martin, showmen como Louis Prima, skatalíticos como Prince Buster o los Specials, cantautores como Todd Snider,  apóstoles del ritmo global como Manu Chao y cineastas como Woody Allen?

Pues que todos ellos se han sentido representados en algún momento de sus vidas por esta gran canción que compusieron en 1949 Carl Sigman y Herb Magidson y en la que sintetizaron a la perfección el hedonismo como filosofía vital. ¡A vivir que son dos días!

“Enjoy Yourself”- Guy Lombardo & His Royal Canadians (1949)

Hoy olvidados, la orquesta de Guy Lombardo llegó a vender centenares de millones de discos en sus años de esplendor. Éste fue su mayor éxito.

«Enjoy Yourself»- Louis Prima & Keely Smith (1950’s)

Louis Prima y Keely Smith -aunque su paso frecuente por los escenarios de Las Vegas acabase devaluándolos-  eran una pareja musical explosiva y de lo más recuperable (a mi me gustan hasta sus pastiches de tarantella como «Zooma zooma» y cia.).

“Enjoy Yourself”- Prince Buster  (1960’s)

Cecil Bustamante Campbell es una de las más legendarias figuras del ska y el rocksteady, y además de componer muchos clásicos es capaz -como buen jamaicano-  de versionar con éxito lo que le pongan delante.

“Enjoy Yourself”- Specials  (1980)

Y sus discipulos aventajados no le iban a la zaga:

“Enjoy Yourself”- Manu Chao (1999)

Relajado e improvisando entre amigos en una emisora de radio:

“Enjoy Yourself”- Todd Snider (2004)

La canción que cierra su estupendo disco “East Nashville Skyline” . Un acompañamiento tan mínimo transforma la normalmente festiva canción en algo íntimo que puedes canturrear para tus adentros cuando necesitas orientación en alguna trascendente decisión vital.

Y para acabar, la escena del funeral en “Todos dicen I love you” de Allen en la que los espíritus vuelven del más allá para bailar al ritmo de esta canción:

Nota 1:

Lista de reproducción en grooveshark:

http://grooveshark.com/#!/playlist/Carpe+Diem/85025471

Como curiosidad- ya que es un poco tostón- he añadido en esta lista la extraña versión que  los Wingless Angels de Justin Hinds grabaron en la casa jamaicana de Keith Richards. ¡La tocan como si fuese música religiosa rasta!

Nota 2:

La letra tiene iluminadoras variantes  en las diferentes versiones. Ésta es la de Snider:

Enjoy yourself, it’s later than you think.
Enjoy yourself, while you’re still in the pink.
The years go by, as quickly as a wink.
Enjoy yourself, Enjoy yourself,
It’s later than you think.

You work and work
For years and years
You’re always on the go.
You never take a minute off,
Too busy making dough.
Someday, you say, you’ll have your fun
When you’re a millioniare.
Imagine all the fun you’ll have
In some old rocking-chair.

Enjoy yourself, it’s later than you think.
Enjoy yourself, while you’re still in the pink.
The years go by, as quickly as a wink.
Enjoy yourself, Enjoy yourself
It’s later than you think.

You’re gonna take that ocean trip
No matter come what may.
You got your reservations
But you just can’t get away.
Next year, for sure, you’ll see the world,
You’ll really get around;
But how far can you travel
When you’re six feet underground?

Enjoy yourself, it’s later than you think.
Enjoy yourself, while you’re still in the pink.
The years go by, as quickly a as wink.
Enjoy yourself, Enjoy yourself
It’s later than you think.

Get out and see the world…

You worry when the weather’s cold,
You worry when it’s hot.
You worry when you’re doing well,
You worry when you’re doing not.
It’s worry, worry all of the time,
You don’t know how to laugh.
They’ll think of something funny
When they write your epitaph.

Enjoy yourself, it’s later than you think.
Enjoy yourself, while you’re still in the pink.
The years go by, as quickly as wink.
Enjoy yourself, Enjoy yourself
It’s later than you think.

Víboras «fumetas»

Las canciones sobre marihuana se remontan –tirando por lo bajo- a la popular “La Cucaracha”, pero tuvieron uno de sus momentos álgidos en los años 30-40, cuando el uso recreativo de la planta era habitual entre músicos que además no dudaban en celebrarla e inmortalizarla con su arte. En esos círculos, un “viper” era un porrero – al que desde Louis Armstrong (“Song of the Vipers”) hasta Cab Calloway (“Viper’s Drag”) o Mezz Mezzrow (“Sendin’ the Vipers”) dedicaron canciones- pero la breve lista de reproducción de hoy se centra en la inmortal “If you’re a viper” tal vez mi favorita entre las numerosas odas compuestas a mayor gloria de los “fumetas”:

marijuana-you-ll-laugh-cry-go-to-sleep-funny-retro-poster

Dreamed about a reefer five feet long.
Mighty Mezz, but not too strong.
You’ll be high but not for long
If you’re a viper.
I’m the king of everything.
I’ve got to be high before I can swing.
Light a tea and let it be
If you’re a viper.

When your throat get dry you know you’re high
Everything is dandy
Truck on down to the candy store
Bust your konk on peppermint candy

Then you know that you’re body’s spent.
You don’t care if you don’t pay rent.
Sky is high and so am I
If you’re a viper.

 

 

 

Stuff Smith & His Onix Club Boys- “If you’se a viper” (1936)

Al parecer,  la primera grabación de esta maravillosa canción.

Rosetta Howard & Harlem Hamfats- “If you’re a viper” (1937)

Excelente versión más bluesera y sofisticada.

Fats Waller- “You’re a Viper” (1943)

Fats Waller interpretó al menos dos canciones sobre “vipers”. El estupendo instrumental “Viper´s Drag”  de 1934 (no se lo pierdan), y esta versión del “If you’re a Viper”. Como nos dice en la introducción: “It´s high time!”

Nota 1:

A los que les haya interesado esta entrada, les recomiendo encarecidamente que busquen por tierra, mar y aire el fabuloso recopilatorio “Dope & Glory” (Trikonkt, 2002) donde además de varias versiones de este tema, se pueden encontrar muchas más canciones a la altura de títulos como “The Spinach Song”, “Light up”, “Mary Jane” o “When I get low I get high”.

Y ya que tanto Armstrong como “La cucuracha” aparecen mencionados en la entrada, aprovecho para colar esta simpática versión de la inmortal tonada.

Nota 2:

Lista de reproducción en grooveshark (con algún extra): http://grooveshark.com/#!/playlist/V+boras+Fumetas/84797397

Amaneceres

Con la excusa del cambio de estación, he seleccionado un puñado de canciones relacionadas con la esperanza que puede traer un nuevo día , un nuevo año o una nueva era. Ideal para los que sufran de astenia primaveral.

“A Brand New Day”- Van Morrison (1970)

El sol de la mañana trae la paz a nuestro gruñón bardo tras un pasado de dolor y sufrimiento.

 “New Morning”- Bob Dylan (1970)

Un Dylan feliz celebrando las alegrías de la vida sencilla

“(The dawning of a) New Era”- The Specials (1979)

Una gran banda capaz de hacer desde excelentes versiones de clásicos jamaicanos hasta estupendos temas propios como éste (o el colosal “Ghost Town” que se convirtió en la banda sonora oficiosa de la cara oscura de la era Thatcher). Los pareados de esta historia de amor suburbano son dignos del “yo-sólo-vine-a-comprar-pan-y-me-enseñasteis-el-Corán” de Siniestro Total: “I met a girl from area six/She told me that she worked in a chicken factory”

“Year 1”- X (1981)

El mundo que evoca la letra es bastante sombrío y contrasta fuertemente con el entusiasmo con que se la ventilan en minuto y medio. (Las versiones que salen en youtube son horrendas. Puede escucharse en la lista de grooveshark o, mejor aún, comprando su excelente disco «Wild Gift»)

“Me sueltan mañana”- Ilegales (1982)

Las profundas meditaciones de un preso en su última noche en la cárcel anticipando la venganza y otros dulces placeres de la vida en libertad:

“ Saldré a la calle, respiraré libre,  cerveza esperando, me subiré a los árboles… Cuando llegue mañana voy a sentirme bien pero sé de algún chivato que va a tener que correr”

“New Day Rising”- Hüsker Dü (1985)

Quizás la canción con la letra más sintética de la historia. Un mantra de tres palabras repetidas sin cesar sobre un fondo de sucias -e inolvidables- guitarras.

“A New Day”- Mary Margaret O’Hara (1988)

Queda para el final la canción que me dio la idea inicial para este “post”.

 Nota:

Resultaron finalistas  el “New Age” de Velvet Underground y el “Watch the Sunrise” de Big Star pero, finalmente, no me parecieron lo suficientemente alegres. El link de la lista en grooveshark  (con esas dos bonus tracks pero sin la de van): http://grooveshark.com/#!/playlist/Amaneceres/84567234

Modernos y ventanas (2)

Glass House_Philip Johnson   “Le contaré ahora una anécdota de cuando visité una casa de cristal, en Connecticut. Fuimos tres parejas y pasamos unas horas, después de haber comido allí, viendo al exterior bosques y prados maravillosos. Esta casa está formada de cuatro paredes de cristal con cortinas de tipo japonés, que entonces estaban levantadas y teníamos ante nosotros un paisaje completamente abierto. En el centro de la casa hay un cuarto circular –de mampostería o de concreto bien revestido- que encierra la sala de baños y un vestidor. Entonces, separadamente, pregunté a las señoras, después de pasar ahí dos horas, dónde les gustaría sentarse a leer o descansar o, inclusive, si habría un lugar donde se les antojaría platicar o huir del resto de las personas que vivieran dentro de esas cuatro paredes de cristal. Fue unánime la contestación: en el vestidor o en la sala de baños. Porque consideraron que era difícil estar viviendo completamente en el paisaje, aún cuando la intimidad allí existe porque no hay casas vecinas que molesten.”

(Entrevista a  Luis Barragán. revista Plural nº48. Septiembre de 1975)

La manera más expeditiva de evitar el “problema” de proyectar una ventana consiste en prescindir directamente de la fachada,  desmaterializándola hasta convertirla en una simple membrana de vidrio que pugna contra sus reflejos por desaparecer en el paisaje. La crítica de Luís Barragán a uno de los ejemplos más célebres de esa estrategia –  la “Glass House” que Philip Johnson se construyó en New Canaan en 1949- incide en lo importantes que resultan para el bienestar de las personas la intimidad y la sensación de control sobre el entorno. Y el misterio: “Luis Barragán,Casa_SalaUn paisaje tiene menos valor cuando es visto a través de una cortina de cristal; por tanta familiaridad, por su constante presencia, se reduce su valor. Yo disfruté al máximo el Duomo de Miguel Angel cuando lo observé, una vez, a través de la mirilla de una puerta. Así que, ¿por qué abrir toda la pared para traer el jardín al interior de una casa?”

(Entrevista de Selden Rodman a  Luis Barragán. 1958)

Con estos antecedentes, podría parecer contradictorio que al enfrentarse al problema en su propia casa, opte literalmente por “abrir toda la pared”. La desaparición de la fachada es tan radical como en la “Glass House” de Johnson, pero Barragán – en vez de intentar “traer el jardín al interior de la casa”- consigue que suelo, techo y paredes enmarquen un paisaje controlado y crea un lugar íntimo, misterioso y protegido. Un lugar óptimo para “platicar, leer, descansar o huir del resto de las personas”. Nota: Las citas de Barragán están extraídas del libro “Escritos y conversaciones” (El Croquis Editorial, 2000).

Nota : Ver también «Modernos y Ventanas (1)»  y «Modernos y Ventanas (3)» en este mismo blog

No lo tuvieron

Yo-La-Tengo-2

La primera vez que vi a Yo La Tengo no fue sobre un escenario sino entre el escaso público que se había congregado un cálido día de Junio de 1992 en la sala KGB de Barcelona para ver a los olvidados Silos. Me sonaban sus caras gracias a los ditirambos de Ignacio Juliá en “Ruta 66”- que me habían impulsado a comprar y disfrutar su CD “President”- y me acerqué a saludar y pedirles un autógrafo.

Al año siguiente volví a verlos, esta vez sobre las tablas, en un electrizante concierto en Zeleste 2 con Parkinson DC como teloneros. Seguí comprando algunos de sus discos pero tras “Painful” acabé perdiéndoles la pista, aunque todavía tuve ocasión de verlos un par de veces más en festivales (un FIB y el surrealista “Pop Festival” de Badalona en el que compartían cartel con Beck y Sonic Youth como teloneros de ¡Siniestro Total!).

Veinte años después, me cuesta recordar los detalles de cada actuación pero todas ellas me dejaron un agradable recuerdo de tormentas eléctricas y órganos desatados.

El año pasado, me animé con un disco relativamente más reciente, el estupendo “Summer Sun” de 2003 y fue toda una sorpresa. Un disco tranquilo, atmosférico y hermoso que me descubrió otra faceta del grupo, y que ahora considero su obra más lograda (entre las que conozco).

Con esos antecedentes asistí al concierto de anoche en la sala Capitol de Santiago de Compostela con la seguridad de que, independientemente de que optasen por su faceta pastoral o por la de hijos bastardos de la Velvet, disfrutaríamos de un par de horas de buena música en vivo. Desgraciadamente, no fue así.

Tras una primera parte acústica agradable al oído pero un tanto larga y anodina, tuvimos un breve descanso mientras preparaban la parte enchufada del bolo. Empezaron fuerte y nos las prometíamos muy felices, anticipando una de sus celebradas orgías de feedback. Pero entonces, en vez de ir construyendo un crescendo, optaron por intercalar anticlimáticos tiempos medios e interminables pasajes instrumentales de una alarmante monotonía. En el grupo de al lado alguien comentó “España quiere caña. Ya se lo decían a Paco Pil” y no pude evitar para mis adentros darle la razón. Aquello no era un concierto de rock, no había ritmo al que balancearse, solo una base de bajo y batería inclemente y una guitarra literalmente desbocada, sin rumbo. Me duele decirlo, porque es un grupo al que encuentro entrañable en su modestia, pero me pareció un concierto aburrido y- lo que es peor- pretencioso.

Reflexionando sobre la decepción, he llegado a la conclusión de que YLT tal vez sean hoy una banda más de sonidos que de canciones (el único estribillo reconocible fue el de la versión del “Speeding Motorcycle” de Daniel Johnston que alguien les pidió desde el público). Su música tiende a desaparecer en el ambiente, y cuando la clavan (“Summer Sun”) es una excelente compañera de lectura u otras actividades cotidianas, pero rara vez te encontrarás tarareando para tus adentros uno de sus temas. Sospecho que el concierto habría sido mucho mejor en un auditorio con público sentado, ya que su propuesta se acerca más a la música de cámara o al “ambient” que al rock’and’ roll.

Y ¿a que se refiere el “lo” del título? Pues a «eso» sobre lo que el bueno de Fats Waller decía “Si preguntas, es que no lo tienes”. El swing, el ritmo.

Las chicas son guerreras

AMAZONES_DE_GUINEEGraeme Counsel tuvo el honor de que, como colofón de su proyecto de documentación de la música guineana, los implicados montasen un concierto de fin de fiesta con las Amazones de Guinee como cabezas de cartel, y la enorme generosidad de compartirlo con el mundo en su canal de youtube.

Las Amazonas empezaron allá por 1961 como “Orchestre Fémenin de la Gendarmerie Nationale” y, pese a los incontables cambios de formación, han mantenido sus credenciales: ni han dejado de ser una banda compuesta estrictamente por mujeres, ni parecen haberse desvinculado totalmente de las fuerzas del orden, como se ve en el video, en el que lucen guapamente sus uniformes militares, ni han dejado de hacer música de primera.

En todo este tiempo sólo grabaron dos estupendos discos – el directo “Au Coeur de Paris” de 1983,  y “Wamato” de 2008- pero nunca dejaron de arrasar en directo allá por donde iban. Ambos discos me encantan pero, esto, la verdad, creo que puede impresionar hasta al más refractario a músicas de otras culturas. Es puro rock´n´roll.

No os las perdáis.

Nota:

Graeme Counsel es una reconocida autoridad en música africana así como el responsable de la estupenda campaña de reediciones de música guineana que ha editado Stern’s (Authenticité, Bembeya Jazz National, Keletigui, Balladins…). También tiene su propia web de promoción de la música que ama:  http://www.radioafrica.com.au/

La perfección y las croquetas

croquetasRecuerdo un día de mi infancia en que acompañaba a mi madre en la cocina mientras freía unas croquetas y le pedí que me dejase intentar hacer una con la fatua esperanza de que me saliese perfecta. Me dijo que si hacía una sola, el aceite estaría demasiado caliente y se quemaría, o demasiado frío y saldría aceitosa. La croqueta perfecta, de existir, sería alguna de una tanda normal en la que se darían las condiciones idóneas-e imposibles de replicar a voluntad- de composición, forma, temperatura y atención por parte del cocinero.

El principio me parece aplicable a cualquier actividad creativa en la que la excelencia, si aparece, es en algún punto impredecible de una serie de trabajos hechos lo mejor posible.

Las crónicas de Dylan

Dylan ChroniclesSiempre había pensado que los artistas de verdad hablan a través de sus obras y deben dejar los análisis e interpretaciones a público y crítica. Que cuando intentan explicarlas, su visión suele ser reduccionista y cerrada, y que nunca pueden agotar los múltiples significados que las obras transmiten a cada persona.

Y si el artista en cuestión es uno de los personajes más influyentes y enigmáticos de su época, escribir su autobiografía artística supone un enorme riesgo en el que se juega perder muchísimo más de lo que pueda ganar.

Por eso me había resistido hasta ahora a leer “Chronicles. Volume 1” de Bob Dylan. Temía que la imagen nebulosa pero rica que tenía del artista se viese alterada para siempre y sustituida por su propia falsificación del personaje.

Pero Dylan está hecho de otra pasta, y su autobiografía- que no es realmente el relato de su vida sino el de su formación y crecimiento como artista- no sólo no destruye el mito sino que lo humaniza y engrandece.

El grueso de la obra está dedicado a recrear maravillosamente el ambiente del Greenwich Village neoyorquino de los primeros años sesenta (“un paraíso que tuve que abandonar como Adán tuvo que abandonar el jardín. Era demasiado perfecto”), una bohemia llena de personajes extravagantes que alternaban tanto en los sótanos de garitos cutres como en los salones de la alta sociedad (Lomax, Hammond). Una época que nuestro hombre pasó durmiendo en sofás de amigos, absorbiendo como una esponja sus bibliotecas, luchando por mantener vivo el legado de su héroe Woody Guthrie.

Salpicado de infinidad de referencias culturales y jugosas anécdotas (el día que tocó con Cecil Taylor, su debut en disco como acompañante de Belafonte, su encuentro con John Wayne, su búsqueda de las canciones inéditas de Guthrie que acabarían en el “Mermaid Avenue” de Bragg y Wilco…), sorprende su franqueza y agudeza como crítico cultural.

Que alguien al que siempre se intenta elevar al Olimpo de la alta cultura (que si gran poeta, que si nominación al Nobel…) sea tan consciente de sus profundas raíces populares y en la cultura de masas y que las reivindique sin vergüenza, es iluminador.

Como lo es enterarse de que fue una canción de Kurt Weil (“Pirate Jenny”)  la llave a una nueva manera de componer, de su desdén por los “folk snobs”, de su deslumbramiento con Robert Johnson, o de su amor por músicos como Ricky Nelson menospreciados por su éxito comercial.

La sinceridad con la que reconoce abiertamente su gran bajón creativo de los años setenta y ochenta, sus dificultades para enfrentarse a su propio legado (“mis propias canciones se habían convertido en extrañas para mí”), sus miserias personales (la difícil relación con su padre)  o sus sufrimientos por el acoso de los fans y la expectación permanente por cada movimiento suyo,  también lo acercan al lector y lo engrandecen como ser humano.

En fin, que el libro está tan bien escrito que logra el más difícil todavía: humanizar a un icono. Si hay trampas literarias, funcionan tan bien que, en vez de a un viejo gruñón, mentiroso y resabiado, nos encontramos con un joven sincero e inocente que nos cuenta magistralmente la primera parte de la historia de su vida artística. Espero impacientemente la segunda.