Siempre me entristece tropezar con «la obra» de uno de esos individuos cegados por el afán de deformar los árboles hasta que se ajusten a cubos, conos o esferas.
Desgraciadamente, el responsable de parques y jardines de la hermosa ciudad de Querétaro padece una cepa especialmente virulenta de esta aflicción geométrica conocida como «lujuria del bloque» y – a excepción de la frondosa alameda (donde José López Alavez compuso la inmortal «Canción Mixteca«)- no hay espacio público que haya sobrevivido a su sádico afán mutilador.












