
Me ha encantado encontrar en la parte dedicada a las ciudades medievales del genial ensayo «The City in History» (1961) de Lewis Mumford este pasaje en el que no sólo explica maravillosamente el resbaladizo concepto de «lo orgánico» sino que anticipa la idea de «patrón universal» que Christopher Alexander sistematizaría casi dos décadas más tarde:
«En el planeamiento orgánico, una cosa lleva a otra, y lo que empezó como el aprovechamiento de una ventaja accidental puede dar lugar a un elemento fuerte en el diseño, que un plan a priori nunca podría anticipar y probablemente ignoraría o descartaría. (…)
El diseño orgánico no empieza con una meta preconcebida: avanza de necesidad en necesidad, de oportunidad en oportunidad, en una serie de adaptaciones que se vuelven progresivamente coherentes e intencionadas, hasta generar un resultado final complejo pero no menos unificado que el que resulta de un plan geométrico preconcebido (…) Aunque el estado final del proceso no esté fijado de partida, como sucede con un orden más racional y no-histórico, esto no significa que las consideraciones racionales y la reflexión previa no hayan regido cada particularidad del diseño, ni que éste no forme un todo integrado.
Los que consideran el planeamiento orgánico indigno de tal nombre confunden el mero formalismo y regularidad con la adecuación a un fin, y la irregularidad con la confusión intelectual o la incompetencia técnica. Las ciudades medievales refutan esta ilusión formalista. Con toda su variedad, encarnan un patrón universal; y sus desviaciones e irregularidades no sólo suelen ser sensatas, sino también sutiles, en su fusión de necesidad práctica e intuición estética.»
Nota:
La traducción del fragmento es mía aunque gracias a la excelente editorial «Pepitas de Calabaza» contamos con una cuidada edición en español de este estudio clásico.
Nota 2:
A los interesados en este tema, les sugiero que lean también las entradas «Orden«, «Monk y el reloj torcido» y «La idea«.