Amaneceres

Con la excusa del cambio de estación, he seleccionado un puñado de canciones relacionadas con la esperanza que puede traer un nuevo día , un nuevo año o una nueva era. Ideal para los que sufran de astenia primaveral.

“A Brand New Day”- Van Morrison (1970)

El sol de la mañana trae la paz a nuestro gruñón bardo tras un pasado de dolor y sufrimiento.

 “New Morning”- Bob Dylan (1970)

Un Dylan feliz celebrando las alegrías de la vida sencilla

“(The dawning of a) New Era”- The Specials (1979)

Una gran banda capaz de hacer desde excelentes versiones de clásicos jamaicanos hasta estupendos temas propios como éste (o el colosal “Ghost Town” que se convirtió en la banda sonora oficiosa de la cara oscura de la era Thatcher). Los pareados de esta historia de amor suburbano son dignos del “yo-sólo-vine-a-comprar-pan-y-me-enseñasteis-el-Corán” de Siniestro Total: “I met a girl from area six/She told me that she worked in a chicken factory”

“Year 1”- X (1981)

El mundo que evoca la letra es bastante sombrío y contrasta fuertemente con el entusiasmo con que se la ventilan en minuto y medio. (Las versiones que salen en youtube son horrendas. Puede escucharse en la lista de grooveshark o, mejor aún, comprando su excelente disco «Wild Gift»)

“Me sueltan mañana”- Ilegales (1982)

Las profundas meditaciones de un preso en su última noche en la cárcel anticipando la venganza y otros dulces placeres de la vida en libertad:

“ Saldré a la calle, respiraré libre,  cerveza esperando, me subiré a los árboles… Cuando llegue mañana voy a sentirme bien pero sé de algún chivato que va a tener que correr”

“New Day Rising”- Hüsker Dü (1985)

Quizás la canción con la letra más sintética de la historia. Un mantra de tres palabras repetidas sin cesar sobre un fondo de sucias -e inolvidables- guitarras.

“A New Day”- Mary Margaret O’Hara (1988)

Queda para el final la canción que me dio la idea inicial para este “post”.

 Nota:

Resultaron finalistas  el “New Age” de Velvet Underground y el “Watch the Sunrise” de Big Star pero, finalmente, no me parecieron lo suficientemente alegres. El link de la lista en grooveshark  (con esas dos bonus tracks pero sin la de van): http://grooveshark.com/#!/playlist/Amaneceres/84567234

Modernos y ventanas (2)

Glass House_Philip Johnson   “Le contaré ahora una anécdota de cuando visité una casa de cristal, en Connecticut. Fuimos tres parejas y pasamos unas horas, después de haber comido allí, viendo al exterior bosques y prados maravillosos. Esta casa está formada de cuatro paredes de cristal con cortinas de tipo japonés, que entonces estaban levantadas y teníamos ante nosotros un paisaje completamente abierto. En el centro de la casa hay un cuarto circular –de mampostería o de concreto bien revestido- que encierra la sala de baños y un vestidor. Entonces, separadamente, pregunté a las señoras, después de pasar ahí dos horas, dónde les gustaría sentarse a leer o descansar o, inclusive, si habría un lugar donde se les antojaría platicar o huir del resto de las personas que vivieran dentro de esas cuatro paredes de cristal. Fue unánime la contestación: en el vestidor o en la sala de baños. Porque consideraron que era difícil estar viviendo completamente en el paisaje, aún cuando la intimidad allí existe porque no hay casas vecinas que molesten.”

(Entrevista a  Luis Barragán. revista Plural nº48. Septiembre de 1975)

La manera más expeditiva de evitar el “problema” de proyectar una ventana consiste en prescindir directamente de la fachada,  desmaterializándola hasta convertirla en una simple membrana de vidrio que pugna contra sus reflejos por desaparecer en el paisaje. La crítica de Luís Barragán a uno de los ejemplos más célebres de esa estrategia –  la “Glass House” que Philip Johnson se construyó en New Canaan en 1949- incide en lo importantes que resultan para el bienestar de las personas la intimidad y la sensación de control sobre el entorno. Y el misterio: “Luis Barragán,Casa_SalaUn paisaje tiene menos valor cuando es visto a través de una cortina de cristal; por tanta familiaridad, por su constante presencia, se reduce su valor. Yo disfruté al máximo el Duomo de Miguel Angel cuando lo observé, una vez, a través de la mirilla de una puerta. Así que, ¿por qué abrir toda la pared para traer el jardín al interior de una casa?”

(Entrevista de Selden Rodman a  Luis Barragán. 1958)

Con estos antecedentes, podría parecer contradictorio que al enfrentarse al problema en su propia casa, opte literalmente por “abrir toda la pared”. La desaparición de la fachada es tan radical como en la “Glass House” de Johnson, pero Barragán – en vez de intentar “traer el jardín al interior de la casa”- consigue que suelo, techo y paredes enmarquen un paisaje controlado y crea un lugar íntimo, misterioso y protegido. Un lugar óptimo para “platicar, leer, descansar o huir del resto de las personas”. Nota: Las citas de Barragán están extraídas del libro “Escritos y conversaciones” (El Croquis Editorial, 2000).

Nota : Ver también «Modernos y Ventanas (1)»  y «Modernos y Ventanas (3)» en este mismo blog

No lo tuvieron

Yo-La-Tengo-2

La primera vez que vi a Yo La Tengo no fue sobre un escenario sino entre el escaso público que se había congregado un cálido día de Junio de 1992 en la sala KGB de Barcelona para ver a los olvidados Silos. Me sonaban sus caras gracias a los ditirambos de Ignacio Juliá en “Ruta 66”- que me habían impulsado a comprar y disfrutar su CD “President”- y me acerqué a saludar y pedirles un autógrafo.

Al año siguiente volví a verlos, esta vez sobre las tablas, en un electrizante concierto en Zeleste 2 con Parkinson DC como teloneros. Seguí comprando algunos de sus discos pero tras “Painful” acabé perdiéndoles la pista, aunque todavía tuve ocasión de verlos un par de veces más en festivales (un FIB y el surrealista “Pop Festival” de Badalona en el que compartían cartel con Beck y Sonic Youth como teloneros de ¡Siniestro Total!).

Veinte años después, me cuesta recordar los detalles de cada actuación pero todas ellas me dejaron un agradable recuerdo de tormentas eléctricas y órganos desatados.

El año pasado, me animé con un disco relativamente más reciente, el estupendo “Summer Sun” de 2003 y fue toda una sorpresa. Un disco tranquilo, atmosférico y hermoso que me descubrió otra faceta del grupo, y que ahora considero su obra más lograda (entre las que conozco).

Con esos antecedentes asistí al concierto de anoche en la sala Capitol de Santiago de Compostela con la seguridad de que, independientemente de que optasen por su faceta pastoral o por la de hijos bastardos de la Velvet, disfrutaríamos de un par de horas de buena música en vivo. Desgraciadamente, no fue así.

Tras una primera parte acústica agradable al oído pero un tanto larga y anodina, tuvimos un breve descanso mientras preparaban la parte enchufada del bolo. Empezaron fuerte y nos las prometíamos muy felices, anticipando una de sus celebradas orgías de feedback. Pero entonces, en vez de ir construyendo un crescendo, optaron por intercalar anticlimáticos tiempos medios e interminables pasajes instrumentales de una alarmante monotonía. En el grupo de al lado alguien comentó “España quiere caña. Ya se lo decían a Paco Pil” y no pude evitar para mis adentros darle la razón. Aquello no era un concierto de rock, no había ritmo al que balancearse, solo una base de bajo y batería inclemente y una guitarra literalmente desbocada, sin rumbo. Me duele decirlo, porque es un grupo al que encuentro entrañable en su modestia, pero me pareció un concierto aburrido y- lo que es peor- pretencioso.

Reflexionando sobre la decepción, he llegado a la conclusión de que YLT tal vez sean hoy una banda más de sonidos que de canciones (el único estribillo reconocible fue el de la versión del “Speeding Motorcycle” de Daniel Johnston que alguien les pidió desde el público). Su música tiende a desaparecer en el ambiente, y cuando la clavan (“Summer Sun”) es una excelente compañera de lectura u otras actividades cotidianas, pero rara vez te encontrarás tarareando para tus adentros uno de sus temas. Sospecho que el concierto habría sido mucho mejor en un auditorio con público sentado, ya que su propuesta se acerca más a la música de cámara o al “ambient” que al rock’and’ roll.

Y ¿a que se refiere el “lo” del título? Pues a «eso» sobre lo que el bueno de Fats Waller decía “Si preguntas, es que no lo tienes”. El swing, el ritmo.

Las chicas son guerreras

AMAZONES_DE_GUINEEGraeme Counsel tuvo el honor de que, como colofón de su proyecto de documentación de la música guineana, los implicados montasen un concierto de fin de fiesta con las Amazones de Guinee como cabezas de cartel, y la enorme generosidad de compartirlo con el mundo en su canal de youtube.

Las Amazonas empezaron allá por 1961 como “Orchestre Fémenin de la Gendarmerie Nationale” y, pese a los incontables cambios de formación, han mantenido sus credenciales: ni han dejado de ser una banda compuesta estrictamente por mujeres, ni parecen haberse desvinculado totalmente de las fuerzas del orden, como se ve en el video, en el que lucen guapamente sus uniformes militares, ni han dejado de hacer música de primera.

En todo este tiempo sólo grabaron dos estupendos discos – el directo “Au Coeur de Paris” de 1983,  y “Wamato” de 2008- pero nunca dejaron de arrasar en directo allá por donde iban. Ambos discos me encantan pero, esto, la verdad, creo que puede impresionar hasta al más refractario a músicas de otras culturas. Es puro rock´n´roll.

No os las perdáis.

Nota:

Graeme Counsel es una reconocida autoridad en música africana así como el responsable de la estupenda campaña de reediciones de música guineana que ha editado Stern’s (Authenticité, Bembeya Jazz National, Keletigui, Balladins…). También tiene su propia web de promoción de la música que ama:  http://www.radioafrica.com.au/

La perfección y las croquetas

croquetasRecuerdo un día de mi infancia en que acompañaba a mi madre en la cocina mientras freía unas croquetas y le pedí que me dejase intentar hacer una con la fatua esperanza de que me saliese perfecta. Me dijo que si hacía una sola, el aceite estaría demasiado caliente y se quemaría, o demasiado frío y saldría aceitosa. La croqueta perfecta, de existir, sería alguna de una tanda normal en la que se darían las condiciones idóneas-e imposibles de replicar a voluntad- de composición, forma, temperatura y atención por parte del cocinero.

El principio me parece aplicable a cualquier actividad creativa en la que la excelencia, si aparece, es en algún punto impredecible de una serie de trabajos hechos lo mejor posible.

Las crónicas de Dylan

Dylan ChroniclesSiempre había pensado que los artistas de verdad hablan a través de sus obras y deben dejar los análisis e interpretaciones a público y crítica. Que cuando intentan explicarlas, su visión suele ser reduccionista y cerrada, y que nunca pueden agotar los múltiples significados que las obras transmiten a cada persona.

Y si el artista en cuestión es uno de los personajes más influyentes y enigmáticos de su época, escribir su autobiografía artística supone un enorme riesgo en el que se juega perder muchísimo más de lo que pueda ganar.

Por eso me había resistido hasta ahora a leer “Chronicles. Volume 1” de Bob Dylan. Temía que la imagen nebulosa pero rica que tenía del artista se viese alterada para siempre y sustituida por su propia falsificación del personaje.

Pero Dylan está hecho de otra pasta, y su autobiografía- que no es realmente el relato de su vida sino el de su formación y crecimiento como artista- no sólo no destruye el mito sino que lo humaniza y engrandece.

El grueso de la obra está dedicado a recrear maravillosamente el ambiente del Greenwich Village neoyorquino de los primeros años sesenta (“un paraíso que tuve que abandonar como Adán tuvo que abandonar el jardín. Era demasiado perfecto”), una bohemia llena de personajes extravagantes que alternaban tanto en los sótanos de garitos cutres como en los salones de la alta sociedad (Lomax, Hammond). Una época que nuestro hombre pasó durmiendo en sofás de amigos, absorbiendo como una esponja sus bibliotecas, luchando por mantener vivo el legado de su héroe Woody Guthrie.

Salpicado de infinidad de referencias culturales y jugosas anécdotas (el día que tocó con Cecil Taylor, su debut en disco como acompañante de Belafonte, su encuentro con John Wayne, su búsqueda de las canciones inéditas de Guthrie que acabarían en el “Mermaid Avenue” de Bragg y Wilco…), sorprende su franqueza y agudeza como crítico cultural.

Que alguien al que siempre se intenta elevar al Olimpo de la alta cultura (que si gran poeta, que si nominación al Nobel…) sea tan consciente de sus profundas raíces populares y en la cultura de masas y que las reivindique sin vergüenza, es iluminador.

Como lo es enterarse de que fue una canción de Kurt Weil (“Pirate Jenny”)  la llave a una nueva manera de componer, de su desdén por los “folk snobs”, de su deslumbramiento con Robert Johnson, o de su amor por músicos como Ricky Nelson menospreciados por su éxito comercial.

La sinceridad con la que reconoce abiertamente su gran bajón creativo de los años setenta y ochenta, sus dificultades para enfrentarse a su propio legado (“mis propias canciones se habían convertido en extrañas para mí”), sus miserias personales (la difícil relación con su padre)  o sus sufrimientos por el acoso de los fans y la expectación permanente por cada movimiento suyo,  también lo acercan al lector y lo engrandecen como ser humano.

En fin, que el libro está tan bien escrito que logra el más difícil todavía: humanizar a un icono. Si hay trampas literarias, funcionan tan bien que, en vez de a un viejo gruñón, mentiroso y resabiado, nos encontramos con un joven sincero e inocente que nos cuenta magistralmente la primera parte de la historia de su vida artística. Espero impacientemente la segunda.

Carcelona

Barcelona es la marca más importante de España”. Artur Mas (28/01/2013)

CarcelonaEl marketing ha sustituido a la política y la declaración del presidente de la Generalitat, advirtiendo de que España se juega  perder una de sus marcas más valiosas, me llamó la atención, tanto por la visión descaradamente mercantil del asunto como por el hecho de que, siendo el representante de una tierra tan rica, ponga el foco en “la marca Barcelona”.

No es una manera de hablar. Hace ya años que la política catalana está orientada a incrementar el valor de la marca Barcelona, y semejante dedicación ha dado sus frutos: destino Erasmus más deseado, top 3 en 2009 de las ciudades donde (los empresarios) creen que podrían llevar una vida más feliz, ejemplo de urbanismo contemporáneo, etc.

Pero hay problemas en el paraíso. Cada vez más barceloneses lamentan que la política ya no se centre en su bienestar sino en la promoción de la marca-ciudad (o, mejor, ciudad-marca), y  empiezan a sentirse excluidos en su propia casa, comparsas de una función continua planeada exclusivamente para el deleite del turista.   .

Uno de ellos es Marc Caellas, que dedica su provocador libro “Carcelona” (Editorial Melusina, 2011) a mostrar ejemplos concretos de los perjuicios que dichas políticas traen al ciudadano de a pie y a luchar contra este intento de construir “la ciudad soñada, donde sólo existe la clase media”.

Tras introducir cada entrada con una reveladora cita, pasa a relatar alguna vivencia o hecho concreto que le sirve para criticar algún aspecto del show de Truman en que se está convirtiendo la ciudad.

Aunque pueda discrepar puntualmente (me parece razonable que los dueños recojan las cacas de sus perros, no me gustan los toros…) comparto el mensaje de fondo, la reivindicación de la vida como algo complejo y que mancha, y la necesidad de luchar contra la voluntad uniformizadora que persigue ante todo facilitar la comercialización del producto Barcelona. Y, sobre todo, admiro la valentía de opinar libremente, sin miedo de apuntar al poder, meterse con los opinadores a sueldo (con nombre y apellidos), o proponer satíricas campañas publicitarias (“Carcelonia is not Catalonia” es mi favorita).

Lo leí de una sentada. Tuve la suerte de experimentar personalmente la gran transformación que el libro relata. Viví  la conversión del lumpen barrio de La Ribera en el fashion Borne,  los intentos de domesticación del Barrio Chino, la implantación de “la dictadura del civismo”, la escalada de precios de los alquileres o la pérdida de diversidad en las opciones de ocio nocturno. Pero he aprendido bastantes cosas de la visión de este barcelonés de nacimiento que regresa a casa tras pasar diez años en varias metrópolis americanas y nos cuenta lo que ve.

Frente al éxito planetario que se vende oficialmente, es de agradecer que haya gente que señale lo que se pierde por el camino, y que lo haga con la gracia de un cronista pegado a la calle, sin necesidad de palabras farragosas o conceptos académicos que oscurezcan el mensaje y lo separen de su destinatario natural, el ciudadano despierto.

Espirituales negras

sister_rosetta_tharpeUna recopilación personal de espirituales cantados por mujeres y que se apartan de la grandiosidad y pirotecnia que tantas veces arruina este género.

«Lamb’s blood has washed me clean»- Arizona Dranes (1926)

Arizona Juanita Dranes, aparte de ser una excelente pianista (escuchen el instrumental «Crucifixion») sabía transmitir elocuentamente la palabra.

“Honey in the rock”- Blind Mamie Forehand (1927)

Un misterioso espiritual interpretado por Blind Mamie y su marido A.C. , dos músicos callejeros de Memphis de los que nada se sabe. El contraste entre la delicada interpretación y la extraña instrumentación-con ese insistente triángulo puntuando todo el tema- dan lugar a un clásico inmortal.

“Down on me”- Eddie Head and his family (1930)

Paranoica (todos están contra mí). Sí, es la misma que la de Janis&Co.

“Strange things happening every day”- Sister Rosetta Tharpe (1944)

¿Dónde acaba el gospel y dónde empieza el rock and roll?

«You’ve got to move»- The Two Gospel Keys (1946)

Emma Daniels y Mother Sally Jones grabaron esta  versión temprana del tema que luego oiríamos en la voz (y guitarra!, y peine!) de Mississippi Fred mcDowell y más tarde en la de los Rolling Stones.

“My troubles are so hard to bear”- Ethel Davenport (1955)

Mi favorita del mítico “The great 1955 Shrine Concert”.

“Trouble so hard”- Vera Hall (1959)

Genialmente recuperada por Moby en “Play”,  este espiritual es una de las joyas de la excelente campaña de grabaciones de campo que realizó Alan Lomax en 1959 por tierras del sur.

“Wade in the water”- The Staple Singers (1966)

Una de las canciones clásicas para acompañar las ceremonias de bautismo, interpretada por la joven Mavis Staples y su familia, la familia por excelencia del gospel.

“Packin’ up”- Marion Williams

En este caso, la pirotecnia es tan espectacular que vale la pena hacer una excepción a las condiciones que me había autoimpuesto para esta selección. La primera vez que oí esa nota suspendida me quedé paralizado de asombro.

Nota: Link de la lista de reproducción completa en grooveshark (bueno, no he podido encontrar la de Arizona Dranes ni la de las Gospel Keys):

http://grooveshark.com/#!/playlist/Espirituales+Negras/82192551

Rolling & Rollins

sonny rollins _ rolling stones

Mi primer contacto con los Rolling fue a través de algunos viejos singles que había en casa de mi abuelo y que poníamos a todo trapo en aquellos eternos veranos de la infancia. Como los discos eran de un período muy concreto (sesentas), sólo conocíamos el sonido de esa etapa de su carrera. Para nosotros los Rolling eran, como sus compañeros de cajón, rock and roll.

Al crecer, las cintas empezaron a sustituir a los barcos de clics en las prioridades de nuestras listas a los Reyes Magos. Una de ellas, de mi primo Roi, era el recopilatorio “Rewind 1971-1984” que acabó cayendo en mis manos (en aquellos tiempos rulaban hasta romperse y a veces más si las volvías a unir con celo) y me dio una visión totalmente diferente del grupo. Aunque me encantaban “Brown Sugar” o “Start me Up”, por algún motivo me impactaron mucho más las lentas: “Tumbling Dice”, “Angie”, “Beast of Burden y “Waiting on a Friend”. Aquellos tíos que nos miraban con cara de malos desde las portadas escondían un corazón sensible.

La preciosa “Waiting on a Friend” no la volví a escuchar en años hasta que – al enterarme por algún lado de que el excelente solo de saxo lo tocaba mi admirado Sonny Rollins- la busqué en el youtube y encontré este impagable video de promoción que creo que vale la pena compartir:

Nota:

Dos curiosidades para melómanos:

– El hombre sentado junto a Jagger en la escalera al principio del video es el Wailer Peter Tosh.

-El edificio en el que Mick espera la llegada de Keith es el 96 de St. Mark’s Place en Nueva York, el mismo que sale en la portada del Physical Graffitti de Zeppelin.

Dolencias musicadas

Breve recopilación de canciones sobre enfermedades excluyendo – por su ubicuidad en la música pop- las afecciones cardíacas.

“El paralítico”- Trio Matamoros (1930)

Si estás postrado en un sillón, no te extirpes el trigémino, bota la muleta y el bastón y podrás bailar el son.

Inspirada por un médico español que estafó a cubanos con una supuesta cura para la parálisis consistente en extirpar el trigémino. La melodía recuerda bastante a otro clásico del mismo trío: “El Ciclón”

“TB blues”- Jimmie Rodgers (1931)

Nuestro ferroviario favorito murió de tuberculosis a los 36 años y ésta es una de sus meditaciones sobre su fatal destino.

“Fever”- Little Willie John (1956)

Sigue siendo la mejor versión, a años luz de Elvis y Peggy Lee. Un cantante excepcional con acusada querencia por las metáforas médicas (estuve a punto de incluir las estupendas “Spasms” y “My nerves”).

“Rockin’ Pneumonia and the boogie woogie flu”- Huey “Piano” Smith & The Clowns (1957)

Infravalorado por su carácter juerguista y desenfadado, Huey “Piano” Smith es un grande del rhythm&blues/proto-rock’n’roll de Nueva Orleáns.

“High blood pressure” ”- Huey “Piano” Smith & The Clowns (1958)

… al que le subía la tensión cada vez que su amor se le acercaba.

 “Psychotic Reaction”- Count Five (1966)

Si quieres saber como se evoca musicalmente un brote psicótico causado por el desamor, no hace falta buscar más. Uno de los grandes clásicos del punk de los 60.

“19th Nervous Breakdown”- The Rolling Stones (1965)

…y si se quiere abundar en el tema mental,  siempre queda el “19th Nervous Breakdown” de los Rolling Stones  (o el “Manic Depression” de Hendrix, o el «Schizofrenia» de Sonic Youth)

 “T.B. Sheets”- Van Morrison (1967)

Con poco más de veinte añitos, entre Them y “Astral Weeks”, Van Morrison grabó unas extrañas sesiones para Bang de las que salió tanto su mayor éxito, “Brown Eyed Girl”, como este asfixiante blues sobre su malestar físico al asistir al lecho de muerte de una chica (¿ su amante?) tuberculosa.

“Constipation blues”- Screaming Jay Hawkins (1969)

Estremecedora canción sobre el auténtico dolor que, para S.J. Hawkins, no lo causa el desamor ni el estar si un duro sino  ¡el estreñimiento!

“Fever”- Horace Andy (1972)

Los más jóvenes posiblemente lo asocien a Massive Attack, pero Horace Andy lleva ya mucho tiempo grabando excelentes canciones reggae (otra de mis favoritas aparece en el playlist “Pastuqui para todos”).

“Breakdown”-The Buzzcocks (1976)

Uno de los cuatro temas del mítico EP “Spiral Scratch” (uno de los candidatos más sólidos a primer disco punk) con Howard Devoto poniendo su desquiciada voz a la historia de un hombre a punto de desmoronarse mentalmente:

“Anthrax”- Gang of Four (1977)

El imponente feedback que abre la canción es necesario para que el mensaje cale: “El amor te agarrará como un caso de ántrax, y eso es algo que no quiero pillar”.  A la banda de los cuatro le gustaba tratar temas serios (capitalismo, explotación,…ese tipo de cosas) y se preguntan aquí por qué el pop está tan centrado en el amor.


“Mercury Poisoning”- Graham Parker (1979)

El mercurio que envenenaba a Parker no era otro que la compañía para la que trabajaba, Mercury.  Un clásico del sub-género “me cago en mis jefes”.

Nota:

Link lista de reproduccion en grooveshark:

http://grooveshark.com/#!/playlist/Enfermedad+Musical/81788438

El blues de la duda.

Algunos temas se resisten a desaparecer y pueden ponerse careta de cowboy, de bluesman, de jazzman, de folkie psicodélico o de rockero sin que la cosa chirríe ya que no sólo preceden a la separación entre todos esos géneros sino que forman parte del ADN que éstos comparten.

“Hesitation Blues”- Al Bernard & The Goofus Five (1927)

Al Bernard, posiblemente por ser uno de aquellos intérpretes de vodevil que se tiznaban la cara para entretener a otros blancos (minstrel) ha caído en el olvido pero era un cantante de primera que vale la pena recuperar. Aunque existen versiones anteriores las que he oído tienen más interés histórico que musical.

“If the river was whiskey”- Charlie Poole & North Carolina Ramblers (1930)

…and I was a duck, I’d dive to the bottom and I’d never come back”. Aunque cambie el título y algunos versos, y lo cante el gran Charlie Poole- uno de los abuelos del country- aquí tenemos de nuevo ese estribillo irresistible.

“Hesitation blues”- Jelly Roll Morton (1938)

Grabado por Alan Lomax para la Biblioteca del Congreso, aquí tenemos la versión del hombre que afirmó haber inventado el jazz.

“Hesitation blues”- Louis Armstrong (1954)

Y en su álbum de homenaje al “inventor del blues” W.C. Handy (que es uno de los que se atribuyen la autoría de este tema de origen popular), aquí tenemos la inconfundible trompeta (y voz) de Satchmo dándole un nuevo-o tal vez viejo- aire a la canción de marras.

“Hesitation blues” – The Holy Modal Rounders (1963)

Los folkies más irreverentes adaptan la letra a sus tiempos: «Got my psycho-delic feet, in my psycho-delic shoes, I believe lordy mama got the psycho-delic blues, tell me how long do I have to wait, or can I get you now, or must I hesitay-ay-ay-ate»

Nota para mí mismo: Algún día tengo que escribir un post completo sobre Peter Stampfel y compañía (Weber en este caso). El tío, superando su timidez y su entrañable pero poco convencional vocecilla, ha perpetrado varios discos muy queridos y se lo tiene más que merecido.

“Hesitation blues”- Janis Joplin (1965)

Uno de los temas que más me sorprendieron del excelente recopilatorio “Janis”  fue este inédito de una maqueta conocida como “Typewriter tape”-porque mientras se grabó alguien andaba mecanografiando (escúchenlo)- en el que Janis canta acompañada únicamente por el guitarrista de Jefferson Airplane. Sabía cantar blues.

“Hesitation Blues”- Willie Nelson & Asleep at the Wheel (2009)

Y, por último,  el porrero más famoso de Estados Unidos, acompañado de Asleep at the Wheel devuelve este clásico a donde empezamos, el territorio “Western Swing”- donde se cruzan jazz y country.

Nota:

Adjunto lista en grooveshark,  aunque no encontré la de los Holy Modal Rouders y la de Al Bernard es una versión anterior bastante diferente:

http://grooveshark.com/#!/playlist/Hesitation+Blues/81524559

Mierda y oro

30 gramos_Leonel Moura30 gramos de mierda contiene cada una de las 90 latas numeradas de “Merda d’artista” que Piero Manzoni fabricó en 1961 en su taller de Milán. En enero de 2002, el coleccionista francés Pierre-Emmanuel Vogué pagó 124.000 euros por una de ellas en una subasta en Sotheby’s.

A partir de estos hechos- con la excusa de seguir las peripecias que llevan al heredero de una de dichas latas desde la obsesión por conocer su contenido real al estrellato en el mundo del arte contemporáneo – este curioso libro del artista portugués Leonel Moura consigue resumir, en muy pocas páginas, la labor de zapa de las vanguardias más rompedoras y escatológicas que concluyó su triunfal campaña de destrucción del arte el día de 1995 en que Brian Eno devolvió la fuente de Duchamp a su esencia orinando en ella (“…un hilo de orines se vierte dentro de la ópera prima de la modernidad. El siglo XX acaba en ese momento. Desde entonces, el arte se dedica a repetir lo que ya está hecho. Es todo arte antiguo. ).

Puede verse como una novela sui-generis o como un ensayo camuflado, pero a mí a lo que más me ha recordado es al excelente falso-documental “Exit through the gift shop” que también aprovecha el relato del ascenso al estrellato de un artista de tercera fila relacionado con el graffitero Banksy para exponer crudamente la relación actual entre el arte y el dinero. Entre la mierda y el oro.

Nota:

Gracias al Papa Nöel de San Pedro de Álcantara por este regalo

Por el bien del imperio

Josep Fontana_ Por el bien del ImperioPese a mi aversión a los libros muy gordos y, exceptuando ciertas artes, mi limitado interés en el estudio de la historia, me embarqué en la lectura del monumental libro “Por el bien del Imperio” de Josep Fontana y debo confesar que no sólo me ha entusiasmado sino que me ha reconciliado con los “tochos” formato Biblia.

El propósito del profesor Fontana es contar en tan sólo mil páginas la historia del mundo desde el final de la segunda guerra mundial hasta nuestros días. Y, a ojos de este profano en la materia, lo consigue.

Tal como resume su título, el ensayo relata cómo la lucha por la supremacía mundial de las grandes potencias ha determinado el destino de la humanidad. Analiza los diferentes procesos, desde la larga guerra fría entre soviéticos y norteamericanos hasta la victoria arrolladora del “capitalismo realmente existente”, pasando por los menos conocidos- al menos para mí- tejemanejes de la última fase de los poderes coloniales franceses y británicos o el emergente poder asiático que marcará el presente siglo.

La estructura del libro -en capítulos cortos y en el que la vastísima y totalmente actualizada información de partida se referencia al final para evitar farragosos pies de página- unida a su transparente escritura y al interés de lo que se relata dan lugar a una lectura ágil y apasionante.

Una lectura triste -ya que el esquema básico de expolio, abusos, torturas, apoyo a las dictaduras, ruina y medicina neoliberal no deja de repetirse de una punta a otra del globo- pero necesaria, porque ayuda a entender mejor lo asquerosamente mal que funciona el mundo en que vivimos.

Bailando alrededor del árbol de Navidad

Breve selección de canciones de temática navideña pero que se pueden escuchar perfectamente en cualquier momento del año. ¡Felicidades a todos!

 “Christmas Spirit” -Julie Lee   (1948)

Directamente desde Kansas City, arrancamos con un estupendo blues de la ignota Julia Lee (y sus hermanos).

“White Christmas”- The Drifters (1954)

De las tropecientasmil versiones de esta canción, siempre me ha gustado especialmente esta interpretación de los Drifters en la época en que los lideraba el gran Clyde McPhatter.

“Rockin´around the Christmas tree”- Brenda Lee (1958)

La pequeña señorita dinamita da título a esta recopilación navideña con este clásico.

“Run Rudolph Run” – Chuck Berry (1958)

Por una vez, la atención no se centra en Santa Claus sino en el currante reno Rudolph, (cuyo liderazgo está amenazado por Randalph) siempre dispuesto a correr para traer esa muñeca o esa “guitarra eléctrica de rock’n’roll” que harán felices a los niños.

“Please come home for Christmas”- Charles Brown (1961)

El pobre Charles está triste y solo echando de menos a su “baby” y deseando que vuelva para Navidad (o a malas, para Nochevieja)

“Jabulani Nonke” – Dark City Sisters (1960’s)

No tengo ni idea de lo que canta aquí este magnífico girl-group surafricano, excepto cuando felicitan jubilosamente al oyente: ¡Merry Christmas!

“I Saw Mommy Kissing santa Claus” -The Ronettes (1963)

Nedra, Estelle y Ronnie en una de las canciones que más me gustan del mítico disco navideño de Phil Spector, “A Christmas Gift for you”.

“Christmas (Baby please come home)” –Darlene Love (1963)

…y la portentosa Darlene (la de las Crystals, “Fine,Fine boy”, “Da Doo Ron Ron”…) en la única canción del disco compuesta por Spector (con ayuda de Ellie Grenwich y Jeff Barry)

“Blue Christmas” – Elvis Presley (1964)

Un estupendo masaje aural del rey.

“Back Door Santa” -Clarence Carter (1968)

A Clarence le llaman el Papa Noel de la puerta de atrás-que siempre deja abierta por si lo pillan in fragante- aunque sus regalos y visitas a las mujeres casadas no se limitan a la Navidad.

“Santa Claus is coming to town”-Bruce Springsteen (1975)

El villancico preferido del “Boss”. Salió como cara B de “My Hometown”, pero creo que lo sigue tocando con bastante frecuencia.

“Christmas in Hollis”- Run-DMC  (1987)

A los raperos también les gusta la Navidad, aunque sus zapatillas de deporte no sean el calzado más adecuado para la nieve (ver video)

“Fairytale of New York”- The Pogues (1988)

Y para acabar, este clásico de los Pogues con la difunta Kirsty MacColl.

Nota:

Lista de reproducción completa (bueno, faltan las Dark City Sisters):

http://grooveshark.com/#!/playlist/Bailando+Alrededor+Del+rbol+De+Navidad/80643482