
Mes: abril 2017
Del «Roof Garden» a la azotea

«Town-Houses«, «Lofts» y demás inventos inmobiliarios anglosajones aún no han logrado evitar que la vista desde sus «Roof Gardens» y PHs («Pent-Houses«) esté puntuada por los tinacos, los tanques de gas y las jaulas de tendido de las azoteas de esas amenazadas vecindades donde las únicas «amenities» son las antenas parabólicas.
Lo original y lo familiar

«(…) los estudios de arquitectura y urbanismo del siglo XX han puesto un énfasis desproporcionado en lo original, lo único. En cambio, nosotros creemos en el diseño de lo familiar y lo sorprendente, donde lo familiar es el protagonista y la función fundamental de lo sorprendente es devolverle la frescura a lo familiar. Los lugares más satisfactorios que conocemos no son zoológicos arquitectónicos sino lugares (…) donde amplias zonas de consenso humano destacan el más sutil matiz de singularidad como una muestra individual de cariño (…) y establecen un fondo urbano contra el que las manifestaciones de vitalidad y cordial atrevimiento pueden fijarse en la memoria pública.»
Charles W. Moore- Epílogo de “Body, Memory and Architecture” (Yale University Press, 1977)
La isla intermitente

La vieja fortaleza se encuentra ahora ligada a tierra firme por un desangelado continuo de instalaciones portuarias -en el que se suceden silos, aduanas, depósitos, sórdidos canales, esqueletos de hormigón abandonados, grúas-puente y colosales pilas de contenedores- hasta que accedes al recinto y la fuerza de la arquitectura militar y el poder evocador de las texturas de los aparejos de fábrica y de las bóvedas de cañón con sus estalactitas salinas, y la increíble riqueza cromática de los desconchados muros que algún día fueron blancos y ocres consiguen que, por un momento, olvides el entorno y la isla vuelva a emerger solitaria frente a la costa jarocha.
La habitación exterior

El espacio exterior privado en las fachadas de los conjunto de vivienda colectiva puede adoptar una sorprendente variedad de formas y permitir diversos usos dependiendo de su dimensión y de su relación con el espacio público. Desde el más modesto balcón de dos palmos de ancho en el que sólo caben una o dos macetas y en el que la actividad típica es salir a fumar y asomarse a ver pasar la vida urbana, a los que permiten sentarse -aunque sea en un alfeizar o un diminuto taburete-, sacar una pequeña mesita para un café o una cerveza para una o dos personas, a los que superan los «6 pies de ancho»* y ya permiten comer «a la fresca» a toda la familia y, por último, a ese espacio soñado que llamamos la habitación exterior.
La habitación exterior es exactamente eso: un espacio cerrado por sus cuatro lados pero abierto al cielo y al sol, que encontramos a veces en forma de patio integrado en una vivienda unifamiliar, o como diminuto jardín doméstico. Fue el gran hedonista Bernard Rudofsky quien acuñó por primera vez este concepto (en el capítulo «The Conditioned Outdoor Room» de su genial «Behind the Picture Window«) y, al analizar cómo las grandes vidrieras de la casa moderna habían reducido los jardines para vivir en jardines para contemplar, reivindicó la importancia de tener un espacio exterior acotado e íntimo en el que poder «trabajar, dormir, cocinar, comer, jugar y holgazanear»**.

Además de los incontables ejemplos de la antigüedad y la arquitectura vernácula -sobre todo mediterránea-, el propio Rudofsky construyó con Constantino Nivola un solarium-habitación exterior para la casa de este último en los Hamptons; pero no fue hasta hace un par de días –gracias al blog HicArquitectura– que encontré un ejemplo de habitación exterior en un bloque de vivienda colectiva que no estuviese en la azotea o en contacto con el terreno.

Por ponerle una pega, para ser una auténtica habitación exterior, la intimidad es fundamental y esta foto en picado demuestra que los usuarios están muy expuestos a las miradas de los vecinos. Pero es una idea sugerente que ojalá fertilice.
Notas:
*Christopher Alexander sostiene en su «Lenguaje de Patrones» que las terrazas o blacones únicamente se utilizan a fondo cuando superan el 1.80 metros
**Alexander también incorporó este concepto tomado de Rudofsky -«Habitación Exerior»- como patrón 163.
Alabastro plástico

La aceptación del bulto

Aunque las nuevas necesidades que surgen inesperadamente cuando un proyecto empieza ya a cristalizar pueden obligar a revisarlo completamente, ciertas arquitecturas asumen sin resentirse buena parte de estos «accidentes» mediante mecanismos tan simples como engordar una pared, modificar algún ángulo o añadir un bulto más al conjunto.
Esta aceptación del «bony«* sólo está al alcance de las arquitecturas «relajadas» en las que los imprevistos pueden llegar a enriquecer la obra (como aquel muro que se quebraba para evitar podar un árbol) porque cuando la calidad de la arquitectura depende de la pureza del volumen, de la radicalidad de «la idea«, o de la estricta observancia de alineaciones, modulaciones y demás variantes de eso que tramposamente se llama «rigor geométrico»**, cualquier desviación será inevitablemente percibida como un defecto o una anécdota.
Incluso cuando estos añadidos o modificaciones no suceden durante el proyecto sino años o generaciones más tarde, el edificio proyectado como «aglomeración sensorial» podrá asumir con mayor naturalidad el crecimiento y el cambio que cualquier espécimen de «arquitectura retiniana».
Si las leyes de selección natural tuviesen alguna influencia en el desarrollo de la arquitectura, estas evidentes ventajas competitivas probablemente ayudarían a que nuestro entorno fuese mejorando y humanizándose paulatinamente. Pero la única ley que rige esta disciplina es la del dinero.
* El problema del «bony» (bulto) y su encaje lo encontré por primera vez en algunos de los proyectos del estudio de José Antonio Martínez Lapeña y Elías Torres en el que colaboré durante cinco años.
**Los que utilizan ese concepto para justificar sus proyectos obvia el hecho de que hay órdenes más complejos (pero no necesariamente menos rigurosos). A veces es cierto aquello de que el desorden es un orden que no alcanzas a comprender.
5 años

Hoy hace cinco años que empecé este blog. En este tiempo mi vida ha dado muchos tumbos pero he intentado encontrar algún momento cada semana para escribir sobre la perfección, las ventanas, la «sencillez«, el orden y otros temas recurrentes; o sobre croquetas, tarros-vaso, la magia del 15 , los ojos y otras excusas para explorar las mismas obsesiones desde otro ángulo.
Agradezco como siempre a los que leen y siguen el blog su interés, sus comentarios y su paciencia con las digresiones -me consta que a algunos les interesa la parte arquitectónica pero abominan de la musical (y viceversa)-. Gracias a todos por animarme a continuar.
El cine Ópera

Durante un paseo por la colonia San Rafael descubrimos el desvencijado Cine Ópera (1949) que en su día fue uno de los más importantes de la ciudad y acabó convertido en sala de conciertos de grupos «siniestros» hasta que cerró en 1998 tras una actuación de Bauhaus. La fachada decó -presidida por las dos figuras femeninas que portan las máscaras de la comedia y la tragedia- continúa siendo imponente en su decadencia pero, aunque ha habido algunas iniciativas para intentar devolverle el esplendor –como la de Michael Nyman, el ilustre vecino de la colonia Roma-, su deterioro continúa.
Equivalencias

«¡Peña! ¡Mancera! ¡La misma chingadera!» repetían los manifestantes ante la CFE evocando irremediablemente aquel lejano «¡PSOE! ¡PP! ¡A mesma merda é!«.
Nota: Peña es el Presidente de la República Enrique Peña Nieto (PRI). Mancera es el jefe de gobierno de la Ciudad de México Miguel Ángel Mancera (PRD). La CFE es la Comisión Federal de Electricidad