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R.I.P. John Morthland

book_best_morthland200pxGracias al blog de Milo Miles me entero de la muerte del gran crítico John Morthland. Su libro «The Best of Country Music» fue mi guía para empezar a profundizar en el género y continúa siendo uno de mis libros musicales de cabecera; y considero su recopilatorio «Okeh Western-Swing» una de las mejores introducciones a ese estilo. Gracias a él me hice con la gloriosa caja de 8 lps de «Smithsonian Collection of Classic Country Music«, con aquellas otras de Time-Life dedicadas respectivamente a «Women» y «Duets«, y conocí a Darby & Tarlton, a los Louvin Brohers, a Gary Stewart y a tantos y tantos otros que ahora forman parte de mi dieta habitual. Descanse en paz.

El Mustachismo

MMM2Me tienta convertirme al mustachismo, la filosofía vital de Mr. Money Mustache, que consiste en valorar el tiempo sobre cualquier posesión material y lograr la independencia financiera -o posibilidad de jubilarse- a una edad lo más temprana posible (en su caso, ¡a los treinta!).

Según MMM, el sistema es (relativamente) independiente de los ingresos ya que basta con ahorrar lo suficiente para cubrir 25 años de gastos y dejar que ese capital produzca los intereses que te permitirán vivir sin dar palo al agua durante el resto de tu vida.

Para ello, hay dos claves: reducir al mínimo los gastos superfluos (en su opinión, casi todos) para que la cantidad anual necesaria para vivir sea lo más baja posible y poder así llegar antes al ansiado objetivo, e invertir desde el principio tu dinero-por poco que sea- para que empiece a trabajar por ti.

Es una filosofía radicalmente anti-consumista ya que únicamente renunciando a la compulsión de poseer es posible alcanzar el objetivo. Se puede tener un sueldo astronómico y jamás lograr ahorrar esa cantidad que permite dejar de trabajar ya que el sistema que nos gobierna nos incita a consumir al límite de nuestras posibilidades. El Sr. Mustache , por su parte, recomienda el aparentemente inalcanzable objetivo de ahorrar al menos la mitad de los ingresos mensuales.

El hombre lleva años propagando la buena nueva y en su blog se pueden encontrar desde homenajes a los compañeros de lucha (los filósofos estoicos, el precursor Joe Domínguez), hasta infinidad de trucos tanto para gastar menos -usar la bici, si es imprescindible comprar coches de cambio manual, cocinar, recurrir a la biblioteca, evitar los préstamos…entender que el lujo es una droga– como para conseguir que tus ahorros produzcan lo máximo dentro de unos límites de riesgo razonables.

Aunque muchas veces sus renuncias puedan parecen excesivas  y, curiosamente, tanto él como su esposa continúen trabajando (pero únicamente cuando y en lo que les apetece); creo que su filosofía vital es muy acertada y que, aunque la meta de jubilarse a los treinta hace ya más de una década que la dejé escapar, todavía hay esperanzas de poder conseguir la independencia financiera antes de la cada vez más tardía edad oficial de jubilación (incluso partiendo de un nivel bajo de ahorro y habiendo sido recientemente expulsado del sistema español de sanidad y pensiones tras quince años de cotización ininterrumpida).

Es curioso que su propuesta, que es en esencia anti-sistema (en la medida en que implica renunciar al círculo de consumo indiscriminado, deuda y trabajo perpetuo en que éste se basa ), sea posible gracias precisamente a uno de los motores del capitalismo: el hecho de que en nuestro mundo el dinero pueda producir dinero.

 

 

A los pies de Mordor

Inauguración Torre Bancomer

El ensordecedor espectáculo de luz y fuego de su inauguración convirtió al edificio en cuya construcción trabajé los dos últimos años en un tótem en llamas del que resultaba imposible apartar la mirada y que provocaba el sentimiento sublime de estar asistiendo al asedio de una inexpugnable fortaleza maligna. Entre las cuñas publicitarias sobre la crucial contribución de la entidad a la prosperidad del país esperé en vano que un micro abierto nos atronase con las estentóreas carcajadas de un trajeado señor oscuro.

Frankie Ford (1939-2015)

Ha muerto Frankie Ford, el cantante de “Sea Cruise”, todo un clásico del rock and roll de Nueva Orleáns. Grabado originalmente por el gran Huey “Piano” Smith, la discográfica decidió reciclar la pista instrumental, blanquear la voz y añadir las campanas y avisos marítimos que la convirtieron en un gran éxito.

Aunque conozco la canción desde hace muchos años, hasta que no la escuche recientemente en el sorprendente recopilatorio “Roots of Ska – USA Jamaica 1942-1962 ” (Fremeaux) nunca había caído en la cuenta de que efectivamente el ritmo es muy, pero que muy, ska. En todo caso, sea ska, r&b o rock and roll, es indudablemente una gran canción.

Whoo-ee, whoo-ee baby!

Lynn Anderson (1947-2015)

Lynn Anderson Rose Garden

Toca hoy despedir a la cantante country(-pop) Lynn Anderson, célebre por sus imposibles peinados y por el éxito planetario de su versión de la ñoña “Rose Garden”, que en la España de mi adolescencia volvieron a popularizar Duncan Dhu (cambiando totalmente la letra original de Joe South) .

 

Ornette Coleman (1930 -2015)

ornettecoleman1

Ha muerto Ornette Coleman, un músico fuera de serie. Cacofónico o melódico,  eléctrico o acústico, en cuarteto o con su Prime Time, su singular concepción musical me marcó desde aquel día hace ya 20 años en que por primera vez bailó salvajemente en mi cabeza.

Don Covay (1938-2015)

Despedimos hoy a un excelente vocalista y compositor que, entre muchas otras cosas, enseñó a Mick Jagger a cantar soul. Para muestra, este botón en el que, además, es un bisoño Jimi Hendrix el encargado de las seis cuerdas.

Lou Reed (1942-2013)

lou-reedHay muy pocos héroes de la adolescencia que lo sigan siendo cuando hace ya tiempo que peinas canas o has empezado definitivamente a clarear. Y aún son muchos menos aquellos de los que no sólo te sigue apasionando la música que te marcó a esa edad sino con los que has ido creciendo y han acabado por ser una parte fundamental de la banda sonora de tu vida. Mi fascinación por Lou Reed empezó a los 13 años con el “Rock and roll animal”  y el «Coney Island Baby» que nos ruló nuestro único tío roquero, y que me llevó a rastrear poco a poco todo el material de la Velvet que pude -desde el disco del plátano en el catálogo de Discoplay hasta las cintas póstumas “V.U” y “Another View” que tanto me acompañaron en mi año de estancia en el Wisonsin más rural-; el “Berlin” y “Transformer” que me grabé de la colección de la madre de un amigo; o el “New York” que nos demostró que a finales de los ochenta Lou seguía siendo tan “cool” como 20 años antes y que nos impresionó tanto que con 15 años cogimos el tren a Madrid para ver su concierto de esa gira en el Calderón (¡como telonero de Simple Minds!). A partir de entonces me lo encontraba por doquier, en las guitarras de los Feelies y Dream Syndicate o en las canciones de los Only Ones. Pero nunca lo tuve más cerca que tras una memorable actuación sobre el escenario del Palau de la Música durante la gira de “Magic&Loss”, cuando le esperé a la salida con unos cuantos pringados más con la esperanza de que nos firmara unos discos. Salió embozado en un abrigo, titubeó un momento, nos miró huidizamente, se metió en una furgo y desapareció en la noche.

B.B.B.

Bobby Blue Bland

 

Se alejó dos pasos del blues para inventar el soul con esa voz capaz de transmitir desde la excitación del enamoramiento aún no correspondido a la desesperación por el amor perdido. Se ha ido uno de los grandes.

¡R.I.P. Bobby Blue Bland!

La perfección y las croquetas

croquetasRecuerdo un día de mi infancia en que acompañaba a mi madre en la cocina mientras freía unas croquetas y le pedí que me dejase intentar hacer una con la fatua esperanza de que me saliese perfecta. Me dijo que si hacía una sola, el aceite estaría demasiado caliente y se quemaría, o demasiado frío y saldría aceitosa. La croqueta perfecta, de existir, sería alguna de una tanda normal en la que se darían las condiciones idóneas-e imposibles de replicar a voluntad- de composición, forma, temperatura y atención por parte del cocinero.

El principio me parece aplicable a cualquier actividad creativa en la que la excelencia, si aparece, es en algún punto impredecible de una serie de trabajos hechos lo mejor posible.

Camino de Santiago

Después de siete trienios como ciudadano condal, tomo las de Villadiego y me vuelvo «picheleiro».

(y como banda sonora del viaje, el  «Down San Diego Way» de Arthur Blythe me parece de lo más apropiado)